lunes, 14 de mayo de 2018

España, aunque no lo crean, tiene futuro



España sí que tiene futuro, pero pasa por una reforma que establezca la separación de poderes, el control sobre el poder político, y la igualdad de acceso al sistema de todos los ciudadanos, de manera que el ascensor social funcione.
Publicado por Juan Laborda en Vozpopuli con fecha 24/4/2018.
España atraviesa una profunda degradación política, económica, social, y, en el trasfondo de todo, moral. La última felonía, difundida por ciertos medios acólitos, la creencia de que España habría superado en renta per cápita a Italia. ¡No! Y ustedes saben bien el porqué: un PIB sobreestimado entre un 17% y 18%. El sistema está agotado. Ya no valen maquillajes encaminados a asear el Régimen, véase operación Ciudadanos, para que, dando la impresión de que algo cambia, todo quede igual. El futuro está en nuestras manos y pasa ineludiblemente por asumir nuestras obligaciones como ciudadanía, presionando y avanzando hacia un sistema donde la libertad e igualdad de acceso sean sus rasgos distintivos.
Todos nuestros problemas como país -salarios míseros, pensiones, baja población ocupada, futuro lúgubre de nuestros jóvenes, desigualdad creciente, impuestos desorbitados, desconfianza en la clase política, descentralización fallida del Estado, corrupción…- responden a una pregunta clave, ¿cómo se gobierna España? Permítanme para ello recomendar dos libros fundamentales, básicos, desde dos ópticas distintas, pero plenamente convergentes en el análisis del problema. Por un lado, “Catarsis” de Javier Benegas y Juan Manuel Blanco, publicado por la editorial Foca, y cuya aproximación se hace desde una óptica liberal. Por otro, el libro de Andrés Villena, desde el 15M, “¿Cómo se gobierna España?”, resumen divulgativo excepcional de la tesis doctoral del autor, publicado por la editorial Comares.
¿Cómo se gobierna España?
Benegas y Blanco en “Catarsis” detallan cómo el hedor que transpira desde las cloacas del Régimen del 78 es insoportable, nauseabundo. Nuestra democracia es de muy baja calidad, regida por un sistema de acceso restringido dominado por los privilegios, la corrupción, el caciquismo, el intercambio de favores y las barreras a la participación. El libro está lleno de anécdotas que, partiendo de una excepcionalidad, se han convertido en la norma.
Villena en “¿Cómo se Gobierna España?” demuestra, usando modelos de ecuaciones estructurales, que los gobiernos patrios son redes partidistas copadas por sectores de influencia política, parlamentaria, autonómica, empresarial y universitaria. Como consecuencia España acaba siendo gobernada a golpe de puerta giratoria bajo la presencia de algunos grupos de poder no elegidos por los ciudadanos. En definitiva, la gestión del poder recae en grupos afines no controlados por los ciudadanos, núcleo político, donde las puertas giratorias son el rasgo distintivo.
Vamos camino de convertirnos en un país de camareros y crupieres, salarios bajos, endeudado hasta las cejas y con una democracia de muy baja calidad
Este análisis podría complementarse con otra idea fundamental para entender nuestro devenir, y que ha marcado el futuro de nuestro país. ¿Cuál ha sido el papel asignado a España dentro de la Unión Europea, y asumido y jadeado por nuestras élites políticas y económicas? Como consecuencia del papel que nos asignaron, España no sólo ha ido perdiendo paulatinamente peso e influencia en la esfera internacional. La cuestión es que además hoy carecemos de unas élites, políticas y económicas, medianamente preparadas para defender con uñas y dientes el bienestar y el futuro de sus conciudadanos. Nuestro problema, en definitiva, es la mediocridad de quienes nos dirigen. Jamás habíamos caído tan bajo. El resultado, la falta de un relato de pasión e ilusión en la defensa de los intereses de nuestros conciudadanos.
Nuestro declive dentro de Europa
Si echamos la vista atrás, el origen de los problemas actuales se remonta a mediados de los 80, justo con la entrada en vigor del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea, cuando las élites patrias cedieron ante las del norte y centro de Europa. Asumieron sin más una reconversión industrial y una liberalización y apertura de nuestros mercados de bienes y servicios, que unidos a la libre movilidad de capitales, acabó siendo absolutamente nefasto para nuestro devenir futuro. El papel que nos “asignaron” implicaba una desindustrialización masiva, una tercerización de la economía y una bancarización excesiva.
El problema se agudizó cuando el Banco Central Europeo, allá por 2002, implementó una política monetaria excesivamente expansiva, con el objetivo último estimular la economía teutona para que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Ello aceleró e infló hasta límites insospechados la burbuja inmobiliaria patria. Pero no contentos con tanto dislate, nos dieron doble ración de cicuta, ya que los pasivos bancarios garantizados se acabaron convirtiendo en deuda pública, impidiendo una restructuración privada de la deuda a costa de acreedores, básicamente foráneos.
Pese a nuestras élites España es emprendedora, con un tejido exportador empresarial excepcional que, desde 1994, no deja de aumentar sus ventas por el mundo, tanto a nivel intensivo como extensivo
En definitiva, y derivado de lo que describen Benegas, Blanco y Villena, nos hemos convertido en un país de camareros y crupieres, salarios bajos, endeudado hasta las cejas, sin futuro. Eso sí, nuestras élites patrias, profundamente rentistas, bajo una amalgama de normas y regulaciones destinadas a favorecer a las grandes empresas amigas, están forradas, sin aportarnos absolutamente nada. Y todo ello bajo la mirada atenta de unos medios de comunicación aduladores del poder, y desleales con sus conciudadanos.
España tiene futuro
Aunque cada día que pasa es más complicado, España sí que tiene futuro. Pasa irremediablemente por una reforma que establezca la separación de poderes, el control sobre el poder político, y que se garantice la igualdad de acceso al sistema de todos los ciudadanos españoles, de manera que el ascensor social funcione. Porque a fecha de hoy no somos iguales ante la ley. Las élites obtienen descaradamente un trato de favor desde todos los poderes del Estado. Es necesario, en definitiva, una profunda regeneración de la vida pública que devuelva la capacidad de decisión a los ciudadanos y a la sociedad civil, y orille sin miramientos a todos aquellos que han secuestrado nuestra democracia.
Cuando ello ocurra, nuestros problemas económicos y sociales se irán desinflando porque, pese a nuestras élites, y, paradójicamente, España es emprendedora, con un tejido exportador empresarial excepcional que, desde 1994, no deja de aumentar sus ventas por el mundo tanto a nivel intensivo como extensivo. Y todo ello a pesar de un sistema impositivo, unas normas y regulaciones que favorecen al Ibex 35, profundamente rentista, y que apenas genera valor añadido en nuestra querida España. Pero para ello, hoy y ahora los españoles tenemos unas obligaciones, luchar por garantizar la libertad y una igualdad de acceso que unos pocos nos han hurtado. De nosotros depende.


viernes, 11 de mayo de 2018

Podemos Madrid: al cielo o al suelo.



 Artículo de Juan Carlos Monedero de fecha 22/4/2018 en Público.

Nacer con fuerza pero mantener el impulso
Los comienzos fulgurantes siempre tienen una crisis de crecimiento. Lo importante no es ganar los primeros partidos o golear a los gigantes en algunas confrontaciones. La grandeza está en, después de un arranque mágico, mirar a largo plazo y disponerse a ganar una liga que será igualmente larga. Gobernar en el ayuntamiento de Madrid, de Barcelona, de Santiago, de A Coruña, de Zaragoza, de Cádiz, tener cinco millones de votos y haber sacado 71 diputados forma parte de esa llamarada. Solventar la crisis de Madrid puede ser la piedra de toque de lo que vaya a pasar con Podemos en las elecciones municipales y autonómicas de 2019 y las generales de 2020.
Pasar de amigos a compañeros
Lo que en Podemos fue inicialmente de gran ayuda –un partido fundado por personas muy próximas en un Departamento universitario- luego se convirtió también en un problema. Lo dice Shakespeare en su Julio César: si conoces a un individuo tanto en su cotidianeidad, te resulta más complicado entender después sus nuevas funciones. Es verdad que la amistad dificulta entender el papel de los órganos porque siempre tienes la tentación de hablarlo personalmente. Eso es un problema en Podemos. Esto se solventa engrasando la organización. Que los órganos sirvan. Tienen que hablar menos las personas y hablar más los órganos.

Aceptar las decisiones del partido o marcharte

En un partido hay un Secretario General, que es quien gana los procesos internos. Y hay una Ejecutiva, que lleva el día a día. Y una Asamblea, que es el órgano máximo. Eso hay que respetarlo. En nombre de la amistad no valen las ambiciones personales ni hacer valer ningún privilegio más allá de los órganos. Cinco millones de votos tienen que ver con un proyecto político, no con voluntades particulares. Por eso es esencial la democracia interna en las organizaciones. Y cuando no se respeta, se sitúa uno fuera del partido. Aunque te apoyen los medios enemigos de tu organización en tu camino al margen de tu partido (aunque reclames además los recursos del partido). Además, no es verdad que te quieran. Te usan para hacer daño al partido. Y lo honesto es no dejarte utilizar.
Donde menos te lo esperas, salta la liebre

Decía Gramsci: ataca al adversario intelectualmente en donde sea más fuerte, y golpéalo políticamente en donde sea más débil. Nunca ha estado tan frágil el PP en Madrid como con el Mastergate. Es paradójico, pero es así.
El PP ha reventado quizá las más relevantes instituciones madrileñas: hundieron y se robaron la Caja de Ahorros y Monte de Piedad (Bankia). Han puesto en un brete el agua de Madrid en el Canal de Isabel II. Han asestado un golpe brutal a la sanidad pública privatizándola, endeudando a la comunidad y sin aumentar el número de camas. Y han demostrado su herencia nacional-católica reduciendo el número de profesores en la pública y apoyando a la enseñanza privatizada (con espectáculos como el cobro de Granados de un millón de euros por colegio concertado). Sin embargo, lo que más ha indignado a la ciudadanía ha sido la corrupción vinculada al falso máster de Cifuentes y al Máster regalado de Pablo Casado. Porque las familias entienden el esfuerzo que significa pagar una carrera y el endeudamiento que les implicó pagar un máster a sus hijos. De hecho, lo entienden mejor los padres que los hijos. Esta crisis beneficia a los de Rivera. Como son muy parecidos -salvo porque Ciudadanos nunca ha gobernado-, el trasvase de votos del PP a Ciudadanos está servido.
Frente a la picaresca inmunda de Cifuentes y Casado, la figura de Ángel Gabilondo, un hombre gris y aburrido al que no se le conocen grandes ideas (aunque haya leído mejor a Kant que otros políticos), creció de manera no menos paradójica. La moción de censura presentada por Podemos que no quiso apoyar cuando el caso Lezo, resucitó de la mano de asesores que le dijeron al profesor: si el marco político se convierte en que el PP es un partido que se ha robado una universidad pública, un Rector “Bolonia”, aburrido, recto y serio, convencional, burocrático y previsible es un regalo del cielo. Y un partido que no contaba, el PSOE, volvía a contar, al tiempo que Ciudadanos emergía como el recambio del PP. Queda mucho tiempo, pero ahora mismo ese marco, aunque sacrifica las grandes corrupciones del PP para quedarse con una más pequeña, es poderoso.

Un espectáculo interno bochornoso

Hubo gente en Podemos que, en este marco de repunte del PSOE y Ciudadanos, se puso nerviosa. De pronto nos encontramos, otra vez y para bochorno generalizado, con una nueva edición de aquello que se llamó Jaque Pastor, es decir, gente de Podemos que desobedecía a las bases, que despreciaba el resultado de las primarias y Vistalegre y que, apoyada por algunos medios de comunicación (alguno incluso progresista), estaba dispuesta a dar un golpe palaciego contra la dirección de Podemos. Más allá de que esto nos obliga a todos los que tenemos algo que ver con Podemos a pedir disculpas, este Mate Pastor 2, como lo ha llamado Enric Juliana, marca un punto de inflexión en Podemos: o sale de esta segunda crisis con las cosas claras o las inscritas y los inscritos no van a estar dispuestas a seguir dando la cara.
Carolina Bescansa desencontró su rumbo desde, al menos, Vistalegre 2. Es probable que incluso antes. Como experta electoral debiera haber previsto que lo que decían las encuestas en las elecciones generales de junio de 2016 sobre el sorpasso no era cierto. Eso determinó una campaña electoral errónea, donde Podemos perdió un millón de votos. La autocrítica brilló por su ausencia. En Vistalegre 2 quiso jugar una baza personal que las bases no acompañaron, lo que le llevó a buscar espacios públicos aun a costa de hacer daño al partido (los medios siempre te van a dar una enorme cancha cuando alguien relevante de Podemos dice que el partido se equivoca en cualquier cosa, sea la plurinacionalidad, la prisión permanente revisable o cualquier otro asunto).

El último disparate, con maneras de sainete, ha sido autofiltrar en su canal de Telegram un documento. En él se planteaban unos acuerdos con Íñigo Errejón para tumbar a Pablo Iglesias, repartiéndose el partido, puestos, recursos y, por supuesto, traicionando a las bases de Podemos que decidieron en Vistalegre el rumbo de la organización. Inaudito. En ese documento, primaban los intereses personales por encima de los del conjunto de la organización. Descubiertas sus intenciones por la torpeza de guardar el documento en su canal público, cometió además el error imperdonable de mentir, echando las culpas a un inexistente equipo y diciendo que no lo había mandado desde su teléfono personal, cosa que obligó a los medios a demostrar que estaba faltando a la verdad. Despreciar a las bases y mentir van contra los documentos éticos de Podemos. El Congreso pierde a una mala política y la Universidad gana una buena profesora.

Las listas Macron solo son buenas para el bipartidismo

Antes de la autofiltración, Bescansa se había reunido durante un par de horas con Íñigo Errejón en su despacho del Parlamento. De no tener nada que ver con ese delirio, su obligación al salir de esa reunión debiera haber sido comunicar esa locura a los órganos del partido. Cosa que no hizo y que tiene muy enfadadas a las bases de Podemos. Porque llueve sobre mojado. Sin embargo, la responsabilidad obligaba a encontrar una solución. Pablo Iglesias recibió un encargo en Vistalegre: cuidar del partido. Ante el escándalo, reunió a las partes, las escuchó y zanjó la discusión sobre la candidatura de Errejón a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Iglesias ha entendido que Errejón es un buen candidato de Podemos a la Comunidad. Cosa que comparto siempre que no se parezca excesivamente a Gabilondo (¿por qué te van a votar a ti si no quedan claras las diferencias?  ¿No es evidente que el PSOE no tiene proyecto, lo que se demuestra en su desesperado intento de buscar candidatos a la alcaldía fuera de su partido? ¿No debe Podemos recordar las cosas que le llevaron a nacer como partido? ¿Cómo que Podemos no quiere molestar a los de arriba?). La candidatura de Errejón en Madrid no será en los términos personalistas que defendían algunos medios y que buscaban una suerte de Lista Macron progresista. Al contrario, vuelve a recuperar el espíritu 15M. Es una lista con voluntad de ganar que recoge el mandato de las bases. Esto es esencial porque es lo que permite a las bases entenderla como una lista que representa la existencia de Podemos como la fuerza del cambio en Madrid y en España.

Escribía recientemente Owen Jones que las Listas Macron tienen tres problemas: por un lado, el exceso de márketing quita firmeza contra los grandes retos (lo que no quieres confrontar porque no es un “marco ganador” nunca lo vas a poner en tu agenda de gobierno). En segundo lugar, al no ir al fondo del problema, corres muchos riesgos de que la solución se deslice hacia el  statu quo. En el caso de Macron, bajar impuestos a los ricos, subir las exigencias laborales, demonizar a los inmigrantes, plegarse a Merkel o bombardear Siria. En tercer lugar, y no menor, las listas Macron debilitan el triunfo de la izquierda y las fuerzas progresistas. De hecho, los laboristas ingleses, denuncia Jones, están intentando poner en marcha una lista de estas características que para lo único para lo que serviría sería para evitar que Corbyn ganase las elecciones. No es extraño que, en España, los medios de comunicación que no quieren que gane Podemos lleven haciendo lo posible y lo imposible para que nazca una Lista Macron –siempre presentada como una lista tecnócrata, moderna, avanzada- que pudiera romper a la formación morada. Los mismos que hacen ese elogio envenenado y falso son los que nunca han votado ni votarán a los morados. Pero hace tiempo que las bases de Podemos han visto esa intención y, además, la inteligencia ha triunfado.

Desenlace en Madrid: al cielo o al suelo

La enorme responsabilidad política de Pablo Iglesias ha contado con la generosidad y visión de Ramón Espinar, con la inteligencia de Íñigo Errejón y la lealtad y consciencia de las bases de Podemos para zanjar definitivamente esta inoportuna crisis. Iglesias ha escuchado a Errejón y ha dicho que confía en él como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid (en un escenario donde ha quedado claro que Podemos tiene que hacer un esfuerzo por incrementar la presencia de las mujeres). Esta crisis se ha solventado atendiendo al interés de todas las partes: de Errejón, que quiere hacer una campaña con autonomía y tener su propio equipo, y del conjunto de la organización, que no aceptaba una “superbaronía con poderes plenipotenciarios” y que quiere que Podemos en la Comunidad de Madrid sea una pieza fundamental del cambio en 2019 y 2020.

El desenlace de la candidatura de Podemos en la Comunidad de Madrid a favor de Errejón ha dejado con el pie cambiado a los Anticapitalistas, que esperaban poder afianzar su presencia pese al escaso apoyo que han recibido en los procesos de primarias. La portavoz Lorena Ruiz-Huerta anunció en televisión que se salía del proyecto, cosa que sería un error. Podemos tiene que armar un Frente Amplio y hacen falta todos. De lo contrario, seguirá gobernando la derecha. Es verdad que no es fácil, porque cuando gobernar no es una prioridad para una formación política (IA prima la pureza de su ideología), su capacidad de entorpecer la tarea de gobierno es muy alta. Los Anticapitalistas debieran también pensar que la última vez que se presentaron en solitario sacaron en toda España 23.000 votos, mientras que ahora son quizá el grupo trotskista con mayor presencia institucional del mundo. Esa responsabilidad quizá les haga cambiar de opinión.

La última palabra, como no podía ser de otra manera, la tienen las bases, que son las que van a decidir el orden de la lista de Podemos en la Comunidad de Madrid. Podemos está inventando nuevas formas de hacer política heredadas del 15M. Ya no son las cúpulas quienes deciden en una reunión secreta quién se presenta y quién no. Es el momento de la democracia interna. En las listas van a ser las inscritas y los inscritos quienes indentifiquen lo que significa nueva política y lo que está lastrado por una biografía institucional demasiado densa (es lo que, creo, pasa con  Tania Sánchez). Creo que si se acierta, Podemos podrá decir “De Madrid al cielo”, porque hay cientos de miles de madrileñas y madrileños esperando una fuerza política capaz, honesta, consciente y valiente que ponga fin a un cuarto de siglo de saqueo del PP.

Los procesos de primarias son procesos de confrontación de proyectos. No hay que tenerles miedo (recordemos la lucha entre Bernie Sanders y Hillary Clinton en las primarias demócratas). Lo relevante es que, una vez que las bases decidan, el partido se ponga, como una sola mujer y un solo hombre, manos a la obra. Es en las primarias donde tienen que emerger las diferencias, las miradas, las heterogénas tácticas y las desiguales estrategias. Lo honesto es hacerlo a la luz, para que pueda debatirse. Claro que hay proyectos diferentes en Podemos. Pero todos comparten la importancia del nuevo ciclo, la herencia del 15M, el fin de las políticas de austeridad, la urgencia medioambiental, la revolución feminista, el reto migratorio, la creación de empleo digno, la necesidad de sumar lucha institucional y lucha social. Si Podemos es capaz de hacer de este debate en Madrid un proceso virtuoso quedarán sentadas las bases para que 2019 y 2020 sean los años del cambio en España porque Podemos habrá consolidado su condición de partido-movimiento en nuestro país.



martes, 8 de mayo de 2018

Cobrar una pensión decente no es principio 'inspirador' sino un derecho a ejercer


Artículo de Xavier Caño Tamayo en Nueva Tribuna de fecha 20/4/2018.
Bancos y fondos de inversión presionan para que las pensiones públicas se rebajen más y más y los asalariados crean que han de suscribir planes privados de pensiones.
Desde el sector de fondos privados de pensiones dan por hecho que la reforma de las pensiones de 2013, perpetrada unilateralmente por el Gobierno Rajoy, hará perder poder adquisitivo a los pensionistas
El fin de semana de 14 y 15 de abril, miles y miles de pensionistas salieron de nuevo a la calle en un centenar de manifestaciones y concentraciones por todo el Reino de España para exigir pensiones dignas. Tercera vez en poco tiempo que los pensionistas toman las ciudades para exponer alto y claro sus reivindicaciones que se resumen en exigir pensiones dignas.
A pesar de esa claridad, Rajoy ha tenido la desfachatez de responderles, que “la recuperación económica no ha llegado a donde todos queremos  y no tenemos los recursos suficientes para poder subir más las pensiones”. Sin embargo, sí hay recursos para salvar de la quiebra autopistas que no hacían falta (las radiales de Madrid o la de Madrid-aeropuerto de Barajas). O para salvar bancos.
Hay recuperación económica y así lo muestran el crecimiento del PIB, la inversión en bienes de equipo, el mayor consumo de familias, más ventas y cifra de negocios, más exportaciones... Pero que recuperación es si no permite subir las pensiones ni actualizarlas según el coste de vida. No es recuperación verdadera, sino solo contra-reforma laboral del Partido Popular que no logrado reducir el paro a niveles europeas, ha disparado el trabajo precario, cronificado los bajos salarios y abierto un horizonte sin futuro a los jóvenes que soportan un 37% de paro. 
La OCDE advierte a España
También la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) se ha referido a los pensionistas españoles. En reciente informe alerta de que en España "será difícil garantizar una pensión decente". Situación en España muy preocupante para la OCDE, porque pronto será el segundo país más envejecido de la organización, tras Japón, lo que hace muy inseguro el futuro de la ciudadanía de la tercera edad.
En ese escenario, los fondos privados de pensiones están encantados con la reforma del sistema español de pensiones, perpetrada en 2013 por el gobierno Rajoy. Les ofrece un gran espacio de negocio para captar más y más asalariados que suscriban sus mal llamadas pensiones privadas. Por eso Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco (Instituciones de Inversión Colectiva), declaró que, con la previsible bajada de las nuevas pensiones en los próximos años, las públicas "deberían complementarse con un sistema de capitalización". En román paladino significa que pretenden crear grandes fondos de inversión para especular en los mercados financieros. Fondos alimentados con las aportaciones mensuales de millones de asalariados, claro.
Como en Reino Unido y Holanda, por ejemplo, Inverco espera una oleada de suscripciones a sus sistemas privados de pensiones, gracias a la rebaja de las pensiones públicas.
Pensiones 'privadas', especulación y crisis financieras
El problema es que el dinero de esos planes de pensiones es para especular. Pero la especulación financiera es muy suya. Solo recordemos que desde 1873 ha habido varias crisis financieras internacionales de desagradables consecuencias para mucha gente.
Hubo crisis ese año en las bolsas de Viena y Nueva York, crisis que provocó una profunda recesión internacional. En 1890 la hubo en Argentina y Uruguay y la crisis de 1907 afectó a EEUU, Canadá y México. La más conocida de 1929 estalló por el colapso de la bolsa de Nueva York y provocó  la Gran Depresión que empobreció a más de medio mundo y estuvo en el origen de la Segunda Guerra Mundial. En 1982, hubo una crisis atroz por las deudas externas de América Latina. Y en 1989 y 1990 hubo crisis financiera en Japón más las crisis asiáticas de 1997 y 1998.
En 2001 hubo en EEUU la crisis financiera de las empresas puntocom, por la euforia especuladora con las nuevas empresas del naciente mundo de Internet. La crisis de 2008 es la actual y más conocida porque estalló en los mercados financieros de Nueva York y Londres en otoño de 2008 y luego siguió la recesión mundial. Aún colea y el origen de la crisis estuvo en la monumental estafa de venta de bonos-basura que ocultaban préstamos hipotecarios incobrables que envenenaron el sector financiero, reduciendo los balances bancarios a casi nada.
Cabe concluir, pues, que fiar la futura pensión privada complementaria del jubilado a la especulación financiera es verdaderamente arriesgado. Es lo que tiene frecuentar malas compañías y especular en mercados financieros.
Pensiones 'privadas' como complemento, negocio para fondos de inversión
Pero reconozcamos que Inverco no quiere que desaparezcan las pensiones públicas. Deben existir, asegura su presidente, y defiende combinar las pensiones públicas con las aportaciones de fondos privados. Lo que no dice es esos fondos y bancos implicados presionan para que las pensiones públicas se rebajen más y más y los asalariados crean que han de suscribir planes privados de pensiones. Así hacen negocio los fondos de inversión, tras los que están los grandes bancos.
Desde el sector de fondos privados de pensiones dan por hecho que la reforma de las pensiones de 2013, perpetrada unilateralmente por el Gobierno Rajoy, hará perder poder adquisitivo a los pensionistas. Según el Banco de España, habrá una caída muy significativa de la tasa de sustitución de 20 puntos porcentuales en 2060. Esa tasa es el porcentaje de la pensión de jubilación a cobrar respecto al último sueldo de la etapa laboral. ´Calculen. Así, en unas décadas, las pensiones serán una quinta parte más bajas que las actuales. Si hoy cobras 1000, cobrarás 800. El mundo al revés. Las pensiones bajarán en vez de aumentar, pero la vida y los precios subirán.
Desde el Banco de España explican que ese descenso será por aplicar el índice de revalorización del gobierno del PP. Invento para que las subidas anuales de las pensiones sean siempre las mínimas: ese miserable 0,25%. Será así porque la Seguridad Social siempre estará en déficit, pues así lo han preparado Rajoy y su gobierno. Por ejemplo, apuntando como pérdida de la Seguridad Social los millones pedidos al gobierno para abonar la última pensión extraordinaria de diciembre, cuando podía haber sido una transferencia y no constar como déficit.
También se rebajarán las pensiones por el 'factor de sostenibilidad', segundo invento de la depredadora reforma de 2013. Moderno pillaje (en vigor desde 2019 para los pensionistas que se jubilen ese año) que incorpora la esperanza de vida al cálculo de la pensión, aunque no han concretado como será. La embaucadora propuesta es que, como vivimos más años, el dinero de las pensiones se rebaja para atender esos años de más. Como si fuera un dinero fijo, intocable e inamovible. Y no es así. El dinero para pensiones debe ser el que se presupueste sin cálculos raros. Ese 'factor de sostenibilidad' pretende que, si vives más años, cobras menos pensión y, si no te gusta, muérete. De  hecho, hubo un cargo gubernamental de Japón que pidió a los jubilados de su país que se hicieran el hara-kiri para contribuir al equilibrio presupuestario. Y no es un chiste.
El truco de la esperanza de vida
Para financiar las pensiones (y todos los derechos sociales necesarios) sobran los inventos tramposos sobre sostenibilidad
Incorporar la esperanza de vida (cada vez mayor en países desarrollados) para calcular las pensiones es perverso y falaz. Porque la esperanza de vida es un futurible inexacto e impreciso, más la falsedad manifiesta de que el dinero para pensiones se da a entender que es de un volumen limitado. ¿Por qué ha de serlo? Hablamos de derechos y la pensión es un derecho humano. Pero les da igual y el Banco de España ya ha profetizado que las pensiones públicas solo serán posibles... si se recortan. Lo que supondría una pérdida constante del poder adquisitivo de los pensionistas... hasta que la mayoría caiga en riesgo de pobreza y exclusión social.
Lo cierto y justo es que hay que dar puerta al sistema actual por el que las pensiones se financian con las cotizaciones de los trabajadores activos. Ya no sirve en tiempo de inseguridad económica. Lo que ha de imperar en las pensiones públicas es que recibir una pensión decente es un derecho indiscutible sin necesidad de recurrir a complementos de fondos privados.
Miren Etxezarreta, catedrática emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona, denuncia desde hace años el disparate económico de hablar de insostenibilidad de las pensiones, porque, aunque hoy se financien con las cotizaciones de los trabajadores, no tiene porque ser así. Hay estados (Dinamarca o Suecia), donde las pensiones se financian con impuestos.
Para financiar las pensiones (y todos los derechos sociales necesarios) sobran los inventos tramposos sobre sostenibilidad. La solución es una fiscalidad justa, progresiva y suficiente. Justicia Fiscal. Y no marear la perdiz con la insostenibilidad de las pensiones públicas, falacia nada sutil en beneficio de los fondos de inversión, la banca en general y otros negocios capitalistas dignos de toda sospecha.
Cobrar una pensión decente es un derecho a respetar. A rajatabla. No es un principio 'inspirador', sino un derecho a concretar en cifras suficientes. Cobrar una pensión ha de ser un derecho tangible, intrínsecamente relacionado con el derecho esencial que hace posibles todos los demás: el derecho a la vida del artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Pues, si no se dispone de medios materiales que garanticen la existencia (alimentarse, vestirse, vivir bajo techo, calefacción en invierno), el derecho a la vida se convierte en una burla. Y una pensión digna asegura esos medios materiales y, por tanto, garantiza el derecho a la vida.


lunes, 30 de abril de 2018

Antesala de la descomposición


El estancamiento suele ser la antesala de la descomposición. Una sociedad en la que los órganos a los que se confía la dirección política del país no ejercen las funciones que tienen encomendadas, está condenada al desorden. Más bien pronto que tarde.
Artículo de Javier Perez Royo publicado con fecha 29/4/2018 en eldiario.es.

Hace ya bastantes años Karl Loewenstein clasificó las Constituciones en la tríada de constituciones “normativas”, “nominales” y “semánticas". Normativas son aquellas constituciones en las que se da una notable coincidencia, identidad es imposible, entre lo que ocurre en la realidad y lo que la Constitución dispone. Son las constituciones propias de las democracias que operan como tales. Nominales son aquellas en las que existe una desviación notable entre lo que la Constitución prevé y la realidad. Semánticas son aquellas en las que el parecido entre lo que la Constitución establece y la realidad es pura coincidencia.
La Constitución española de 1978 ha sido una Constitución normativa desde su entrada en vigor hasta finales de 2015. Desde entonces no ha hecho otra cosa que deslizarse por la pendiente que conduce a la Constitución nominal. En las dos últimas legislaturas, la prácticamente non nata como consecuencia de la imposibilidad de investir a un candidato como presidente del Gobierno y la actual, resultado de la disolución anticipada de la anterior, tienen de legislatura de un Estado democrático el nombre, pero poco más.
España ha sido el primer país europeo occidental después de la Segunda Guerra Mundial en el que se han tenido que repetir unas elecciones generales por la imposibilidad de investir a un presidente del Gobierno. Y en la siguiente legislatura se ha conseguido investir un presidente de Gobierno, pero la “mayoría de investidura” no ha conseguido ser al mismo tiempo “mayoría de gobierno” y, en consecuencia, el Gobierno de la Nación no está siendo capaz de ejercer la tarea de dirección política del país, que es la que tiene constitucionalmente encomendada (art. 97.1 CE). El Gobierno administra, pero no gobierna.
Como consecuencia de ello, las Cortes Generales tampoco están cumpliendo con ninguna de las tres tareas que la Constitución expresamente les atribuye en el artículo 66. 2: la función legislativa, la función presupuestaria y la función de control gubernamental. No ha habido disolución del Parlamento como en la legislatura anterior, pero el Gobierno no gobierna y el Parlamento no legisla, no aprueba presupuestos y no controla la acción de gobierno porque no hay acción de gobierno que controlar. La avería de la democracia parlamentaria no puede ser más expresiva.
Formalmente la Constitución está vigente, pero materialmente está suspendida. El Estado social y democrático de Derecho funciona por inercia, pero sin que haya ningún proyecto de dirección política no ya que consiga abrirse camino, sino que se avance como propuesta. La única estrategia que se está haciendo visible es la estrategia defensiva del Gobierno de evitar que se produzca una revisión de lo que fue su programa de la legislatura 2011-2015, en la que el PP dispuso de mayoría absoluta.
Mariano Rajoy anticipó a finales de 2015 que el PP no dispondría de mayoría en la siguiente legislatura para continuar dirigiendo el país de la forma en que lo había hecho entre 2011 y 2015. Pero también anticipó, con buen olfato, que podría disponer de una minoría lo suficientemente consistente como para torpedear cualquier acción de gobierno que pretendiera revisar la que él había puesto en práctica.
El PP encaró la legislatura posterior a la suya con mayoría absoluta con una estrategia defensiva que en la práctica conducía a la parálisis del sistema político. Ya que no voy a poder seguir gobernando como lo he venido haciendo estos años, que no pueda gobernar nadie y que, en consecuencia, no se pueda revisar mi programa de gobierno. El final de la legislatura 2011-2015 presagiaba la parálisis de la siguiente o de las siguientes.
En esas estamos. El tiempo se ha detenido. El Gobierno no envía Proyectos de Ley al Parlamento y veta las Proposiciones de iniciativa parlamentaria. Se alcanzan acuerdos casi por unanimidad en el Congreso de los Diputados y a continuación el Gobierno maniobra para hacer imposible la ejecución de los mismos. El ejemplo de RTVE es el más expresivo, pero no el único.
El estancamiento suele ser la antesala de la descomposición. Una sociedad en la que los órganos a los que se confía la dirección política del país no ejercen las funciones que tienen encomendadas, está condenada al desorden. Más bien pronto que tarde. Porque sin funcionamiento regular de los órganos constitucionales de naturaleza política y sin perspectiva de futuro la corrupción institucional se hace general. Deja de ser excepción para convertirse en norma, independientemente de las voluntades individuales de las personas que ocupen las instituciones.
Nominalmente la Constitución sigue siendo la misma. Normativamente ha dejado de serlo. En el momento en que se van a cumplir cuarenta años de la entrada en vigor de la Constitución, parece bastante obvio que el pacto constituyente de 1977-78 ya no es el marco político-jurídico que permite que la sociedad española pueda gobernarse democráticamente. Con este marco político-jurídico la sociedad española no es capaz de hacer una síntesis política de sí misma que permita la formación de Gobierno, por un lado, y el ejercicio de las funciones parlamentarias por otro. La Constitución de 1978 ha llegado al final de su recorrido. El edificio está en pie, pero la vida está desapareciendo de su interior.
Y la reforma ni está ni se la espera.


jueves, 26 de abril de 2018

POR UNA NUEVA POLÍTICA FISCAL



La política fiscal constituye el tuétano de la política económica. Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) sintetizan, mejor que ninguna otra herramienta, las prioridades políticas de un Gobierno.

Estos Presupuestos, presentados con medio año de retraso y todavía sin los apoyos suficientes para su aprobación, evidencian la debilidad del Ejecutivo de Rajoy. Pero lo que es aún más preocupante, desvelan la ausencia de proyecto que certifica una legislatura perdida en esta materia, incapaz de aprovechar el crecimiento a favor de los cambios que nuestra economía necesita. Esto es así por dos motivos.
En primer lugar, estos Presupuestos siguen sin revertir los recortes en los servicios públicos y la inversión que el Gobierno aplicó en los años de plomo de la austeridad, con costes económicos y sociales muy elevados.

El techo de gasto no financiero contemplado en la propuesta del PP y Ciudadanos para 2018 está 60.000 millones de euros por debajo del que nuestra economía tenía en 2010. Y la inversión pública se encuentra ya en su nivel más bajo desde hace 50 años en proporción al PIB (1,9%), 30.000 millones de euros inferior al que tenía cuando empezó la crisis. Recuperar esta inversión pública y dirigirla a promover un nuevo tipo de crecimiento debiera concretarse en un plan a corto y medio plazo del que no hay señal alguna.

Así, mientras el Producto Interior Bruto se incrementa en este momento en unos 48.000 millones de euros al año, el Gobierno mantiene prácticamente congelado el techo de gasto del Estado, alejándonos de Europa. En la eurozona, la ratio gasto público/PIB se sitúa en el 47%, y en España la política fiscal gubernamental la ha reducido hasta alcanzar, con este proyecto presupuestario, el 40%. En definitiva, la propuesta que PP y Ciudadanos trasladan a la ciudadanía es la de tener un Estado de Bienestar ‘asistencialista’, una Administración incapaz de promover eficazmente la innovación y una inversión pública muy insuficiente para acometer los desafíos que tenemos.

En segundo lugar, los PGE tampoco contemplan medidas que permitan aprovechar el crecimiento actual para afrontar los cambios estructurales a los que el país debe hacer frente.

No se incluyen, por ejemplo, medidas de fondo para trasladar el crecimiento a los hogares, reduciendo la desigualdad y la pobreza monetaria. Tampoco se aborda, más allá de medidas puntuales, el riesgo de erosión que tienen las pensiones en el futuro próximo fruto de su desindexación, tampoco se atajan las preocupantes carencias en Investigación y Desarrollo (I + D), no hay un horizonte claro de recuperación de los niveles de gasto educativo y sanitario en relación al PIB ni se adoptan medidas que sienten las bases de un cambio en nuestro modelo productivo; por ejemplo, en una cuestión tan crucial como la transición energética.

Y todo esto es así porque la prioridad se sigue fijando en un lugar erróneo: continuar con una rápida reducción del déficit público, al tiempo que se siguen aprobando rebajas en diversas figuras tributarias que contribuyen a mantener nuestra capacidad de recaudación muy por debajo de los países de nuestro entorno (hoy en el 38% del PIB, ocho puntos por debajo de la eurozona).

¿Cabe plantear una nueva política fiscal, alternativa a la que han acordado Ciudadanos y el Partido Popular? Pensamos que sí. Por ello, el grupo parlamentario de Unidos Podemos ha trasladado una propuesta diferente en sus Presupuestos Generales Alternativos, basada en las siguientes cinco prioridades.

1.- Los beneficios del crecimiento económico deben trasladarse al conjunto de los hogares del país. Se deben poner en marcha las primeras fases de un programa de Renta Garantizada similar al que en este momento existe en País Vasco y Navarra, se debe restablecer la indexación de las pensiones de acuerdo al IPC, y es necesario profundizar notablemente las ayudas para un Plan de Alquiler que les facilite a los jóvenes el acceso a la vivienda.

2.- Una nueva política fiscal debe ponerse al servicio de la igualdad entre mujeres y hombres, impulsando tres medidas prácticamente ausentes en los PGE actuales: la progresiva gratuidad de las escuelas infantiles de 0 a 3 años; una financiación correcta para la ley de dependencia, que garantice que las 300.000 personas que tienen reconocido dicho derecho y hoy no reciben ayudas, puedan hacerlo; y la urgente igualación de los permisos (no transferibles) de paternidad y maternidad.

3.- La necesaria reactivación de la inversión pública debe servir para desarrollar un ambicioso plan de transición energética, basado en el desarrollo de las energías renovables, en la mejora de la eficiencia (con la rehabilitación de viviendas e instalaciones) y en la movilidad eléctrica. La transición energética, imprescindible para luchar contra el cambio climático, difícilmente tendrá lugar si la política fiscal no la sitúa en el centro de sus prioridades.

4.- La recuperación de la inversión pública también debería enfocarse al impulso (y gobierno) del proceso de digitalización de nuestro tejido productivo, así como hacia un plan de rescate de la ciencia y la I+D verdaderamente creíble.

5.- Ninguna de estas medidas podrá llevarse a cabo si no se replantean dos ideas preconcebidas sobre la política fiscal que han resultado muy dañinas durante estos años. La primera tiene que ver con el fetichismo del déficit: una vez alcanzados los niveles actuales, seguir reduciéndolo a toda costa carece de sentido, cuando hay prioridades económicas y sociales mucho más importantes en nuestro país que requieren, por ejemplo, recuperar la inversión pública. Pero, además, los PGE deben empezar a construir un suelo de ingresos que nos haga dejar de ser ese país que tiene una brecha de recaudación con respecto a la eurozona de ocho puntos de PIB.

En la dirección de construir este suelo que nos equipare con las economías de nuestro entorno, se pueden adoptar ya medidas con carácter inmediato. La recaudación del Impuesto de Sociedades en proporción al PIB está hoy muy por debajo de su nivel pre-crisis. Las rebajas tributarias de 2015 y 2016 han restado capacidad de recaudación a este tributo, y deben revisarse. Además, deben eliminarse aquellos beneficios y exenciones fiscales que son más ineficientes y regresivos (alcanzan ya los 35.000 millones de euros en el proyecto presupuestario, e incluso crecen este año en 1.300 millones en el Impuesto de Sociedades). Asimismo, nuestro sistema tiene margen para ampliar la tributación de la riqueza (con un verdadero impuesto sobre las grandes fortunas), aproximar el gravamen de las rentas del capital al que hoy tienen las rentas del trabajo y reforzar la progresividad en los últimos tramos del IRPF.

Autor.- Nacho Alvarez Peralta. Secretario Economía Podemos.


lunes, 23 de abril de 2018

Cambios en Podemos, pero sin llegar a una refundación.



El pinchazo en las elecciones catalanas y las encuestas desfavorables alargan la fase de caída de la formación morada y llevan a la dirección a revisar el proyecto.

Artículo de Arsenio Escolar publicado en eldiario.es de fecha 8/1/2018.

Las navidades no le han ido nada bien a Podemos. Papá Noel echó a la formación morada un mal resultado en las elecciones autonómicas catalanas del 21 de diciembre pasado y los Reyes le han echado estos días unas encuestas también desalentadoras para unas hipotéticas elecciones generales. Pablo Iglesias, prácticamente en silencio en público desde el fiasco de Catalunya, barajaría una estrategia para intentar darle un nuevo impulso a su liderazgo y al futuro de la formación. ¿Entre otras cosas rebautizando a Podemos, dándole un nuevo nombre al proyecto,  como se acaba de publicar? Él y todas la fuentes consultadas niegan de modo taxativo el cambio de nombre, pero admiten que habrá novedades de otro tipo. 
Las cosas han ido siempre muy deprisa en Podemos, una formación que aún no ha cumplido cuatro años de vida, pues se fundó el 17 de enero de 2014. Tanto las cosas buenas como las malas, las del auge como las de la caída, se han sucedido siempre muy veloces.
La fase del auge fue fulgurante. Los promotores del partido, un grupo de profesores y politólogos vinculados en su mayoría a la Universidad Complutense, lanzaron con éxito el proyecto y la marca en muy poco tiempo. Lograron visibilizar ante la opinión pública muy rápidamente una nutrida nómina de causas sociales, de banderas, y a una larga lista de nuevos líderes políticos. Movilizaron y cargaron de ilusión colectiva a un amplio sector de la sociedad española que hasta entonces o no se había interesado por la política o se había retirado de ella desengañada con los partidos de izquierda clásicos. Trasformaron la indignación ciudadana callejera surgida en 2011 en las acampadas del 15M en movilización política eficaz, que además de protestar en la calle acudía a las urnas y se comprometía en la causa. Dispararon el interés público por su proyecto –y las audiencias de las cadenas de televisión que repararon en ellos– mucho más allá de lo previsible. Consiguieron también muy pronto resultados electorales exitosos y un gran número de cargos electos y de poder institucional en todos los niveles de la administración, entre ellos muchas alcaldías relevantes…
Pero también muy pronto le llegaron a Podemos las dificultades y las señales -pequeñas, medianas y grandes- de fisuras en el proyecto. Como estas: La retirada completa, temprana y voluntaria de uno de los cinco fundadores, Luis Alegre, decepcionado con el rumbo que tomaba Podemos. La retirada de la dirección orgánica interna de otro de ellos, Juan Carlos Monedero, entre polémicas fiscales por sus cobros como asesor de varios Gobiernos latinoamericanos de izquierda. Las purgas parciales y el destierro a segundos o terceros planos de visibilidad y de gestión de otros dos de los fundadores, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa, tras la fractura interna y las luchas de poder. La baja nota que Iglesias cosechaba en la mayoría de las encuestas, e incluso el rechazo a su figura en parte del electorado de izquierdas. Las tensiones de la cúpula central con las de algunas de las confluencias de otros territorios, e incluso con las organizaciones periféricas internas propias. La desmovilización de buena parte de las bases, que han pasado en poco tiempo de participaciones altísimas en algunas de las consultas internas a –por ejemplo- solo el 16% del censo en la renovación de la dirección de Madrid, hace menos de un mes. El retroceso electoral tanto en la realidad de las urnas (en junio de 2016, coaligados con IU, un millón de votos menos que en diciembre de 2015 ambas formaciones por separado) como en la virtualidad de las encuestas.
Hechos concretos aparte, tres grandes asuntos políticos parecen los aceleradores del actual ciclo a la baja de Podemos: la gestión de los resultados de las elecciones del 20 de diciembre de 2015; la gestión y la digestión de los resultados internos de Vistalegre II, hace ahora un año; y el posicionamiento y el desempeño de la formación en el conflicto de Catalunya, especialmente en los últimos meses.
Tras el 20D, la escasa empatía entre Iglesias y Pedro Sánchez, la falta de habilidad y/o de voluntad de sus respectivas formaciones para llegar a acuerdos y hacerlos compatibles con los que los socialistas firmaban con Ciudadanos y el voto en contra de los diputados morados a la investidura del candidato socialista como presidente del Gobierno acabaron de la peor manera posible para la izquierda: con una nueva cita electoral, el 26 de junio de 2016, que ni supuso el sorpasso al PSOE por parte de Podemos, pese a ir entonces coaligada con IU, ni desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa. En el camino, una crisis interna del PSOE de la que al cabo del tiempo tampoco se ha beneficiado Podemos, al menos por ahora, y un nuevo mandato de cuatro años para Rajoy. Todos los cálculos erraron.
Vistalegre II, la segunda asamblea ciudadana de la formación, supuso el refrendo de Pablo Iglesias en el liderazgo, al imponerse con mucho margen a su rival y hasta entonces número dos Íñigo Errejón, pero también destapó una grave fractura interna, con sus descarnadas luchas por el poder aparejadas, y una visión muy distinta en las diferentes almas de Podemos sobre el papel que había de jugar el partido en la sociedad española. Aunque en la clausura de la asamblea las diferentes almas apelaron a la unidad, casi un año después parte de la fractura interna sigue viva y sangrando no solo entre algunos dirigentes sino incluso entre militantes y entre votantes.
En Catalunya, los intentos de Iglesias de jugar a la equidistancia y de hacer de árbitro entre dos mitades enfrentadas –la independentista y la constitucionalista- han dado un magro fruto. Las recientes elecciones autonómicas han sido doblemente dolorosas para Podemos. Por un lado, las listas de la  formación morada han perdido más de 40.000 votos, 1,5 puntos porcentuales (del 8,94% al 7,45%) y tres escaños (de 11 a 8) respecto a las anteriores autonómicas. Por otro, han encumbrado a Ciudadanos –el que llamaban “partido del Ibex 35”, menospreciado hasta hace muy poco por muchos de los dirigentes de Podemos- no sólo como la formación más votada en Catalunya sino también para una parte de la opinión pública del conjunto de España como el verdadero partido del cambio, de la nueva política que acaba con el bipartidismo, papel que hasta muy poco parecía reservado en exclusiva a Podemos.
Una encuesta reciente ya sitúa a Ciudadanos a nivel nacional no solo dejando muy atrás a Podemos en la pugna particular de los nuevos partidos, sino incluso superando al PSOE en votos y empatando al PP. Al tiempo, a la formación morada la sitúa cuarta y descolgada de la lucha por la cabeza, y muchos puntos porcentuales por debajo del 20,66% del voto que logró con su confluencias en las generales de diciembre de 2015 o del 21,1% de las de junio de 2016 en coalición con IU.
Las cosas han ido tan deprisa en Podemos que hay quien se pregunta si no estaremos ante un 'partido cometa', que con la misma velocidad, vistosidad y fuerza con que surge por sorpresa e ilumina la oscuridad... se apaga poco después y apenas deja un rastro oscuro en la oscuridad que vuelve. Es improbable que así sea. Es más probable, según los consultados para esta crónica, que el partido morado experimente nuevas transformaciones para buscar una nueva fase de auge. Nuevos cambios, incluso algo parecido a “una refundación”, si bien Iglesias matiza el alcance: "Nada tan así...".
¿Cambios cosméticos, cambios medios o cambios profundos? ¿Solo cambio de nombre o también de visión, de misión y de focos?
Lo del cambio de nombre lo descartan prácticamente todos los dirigentes y ex dirigentes consultados, casi una decena.
-¿Y novedades de algún tipo para intentar tomar un nuevo impulso? -pregunto.
-Tendremos -responde una de las figuras más destacadas de la dirección.
-Estamos en ello –ratifica otra, no alineada con la anterior.
-Es posible. Tenemos CCE [Consejo Ciudadano Estatal] este sábado. Quizás allí –agrega una tercera.
-Inventamos o erramos. Como decía el poeta, no vivimos del pasado ni damos cuerda al recuerdo –contesta Juan Carlos Monedero- El PP va a vivir en su 30% y Ciudadanos quiere ser Macron y Le Pen al tiempo. El PSOE es una vieja estrella decadente y Podemos, como en las series, emocionó en el programa piloto, pero necesita que te enganches a la segunda temporada.