miércoles, 11 de julio de 2018

España, país de derechas.



Artículo de Pedro Luis Angosto en nuevatribuna.es de fecha 14/5/2018.
Pienso que hay que estar muy ciego, tener una capacidad desmesurada para el autoengaño o ser de un egoísmo irracional inconcebible para votar al Partido Popular o su alma gemela Ciudadanos. El primer partido ha incumplido todas las leyes de la democracia de modo sistemático, infringiendo durísimos golpes al Código Penal y los mínimos postulados de ética política. Todos sabemos que es un partido de origen franquista que demuestra día a día su fidelidad al ideario del dictador impidiendo que se le condene en el Parlamento, poniendo obstáculos de toda clase al cambio de nombres de las calles que homenajean a los bárbaros o haciendo todo lo posible para que los miles de españoles que yacen en las cunetas y las tapias de los cementerios sigan allí por los siglos de los siglos, hasta que la memoria se haya evaporado por el paso del tiempo.
Votar a un partido con esos orígenes y ese comportamiento, a un partido que ha hipotecado el futuro de las pensiones, que hace leyes para que encarcelen a raperos y tuiteros, que ha malbaratado los salarios de los españoles mientras los beneficios empresariales crecen de modo desorbitado, que ha puesto un impuesto al sol y está destrozando la Sanidad y la Educación publicas, es lo más parecido al suicidio que puede hacer un individuo y un país. Por su parte, el partido de Alberto Rivera, con una notabilísima componente financiera en sus entrañas, es como una pompa de jabón, algo que surgió para contestar al independentismo catalán y que ha aprovechado ese fuelle para implantarse en todo el país como relevo natural del partido franquista.
De las bocas de sus dirigentes, muchos de ellos de un pasado falangista indisimulado, han salido propuestas tan fabulosas como que los trabajadores que dejen una empresa deban indemnizar al empresario. Su nacionalismo exacerbado, que no es otra cosa que la otra cara de los nacionalismos periféricos, puede engañar a mucha gente que se quiera dejar engañar, pero tras él se esconde su verdadera razón de ser, que no es otra que la privatización total de los servicios públicos y de las estructuras de lo que queda del Estado del Bienestar.
Un gobierno PP-Ciudadanos, que según dicen las encuestas será el próximo, terminará -tal como dice The New York Times, que no es un diario comunista- por sacar a España de la comunidad de países democráticos, tomando el camino que lleva directamente hacia el autoritarismo neoliberal que tan bien impuso Estados Unidos en países como Chile tras dinamitar al Gobierno legítimo del Dr. Allende. 
La prensa convencional intenta presentar a Alberto Rivera como el Macron español, como si parecerse al mandatario francés que ha sacado toda la artillería estatal contra los derechos de los trabajadores fuese un mérito o algo digno de imitar. Es la misma prensa que sin ningún rubor nos oculta a diario las manifestaciones, huelgas y enfrentamientos callejeros que ahora mismo tienen a Francia paralizada.
Europa no va por buen camino, los movimientos xenófobos, contrarios a los derechos humanos y a la fraternidad entre personas y pueblos, han abierto la ruta que nos lleva directamente a un periodo muy parecido al de entreguerras del siglo XX, un periodo que todos sabemos lo que se llevó por delante. Europa se siente débil, atacada en sus fronteras por personas a las que Europa y Estados Unidos saquearon y saquean. Su debilidad y el miedo al otro ha hecho que pierda cualquier sentimiento generoso, utópico, colectivo, poniendo en riesgo de desaparición aquellos valores humanistas que nacieron en ella y fueron la base fundamental de la democracia, la libertad y la justicia social, llegando hasta el extremo en su cinismo cruel de convertir el Mare Nostrum en una inmensa fosa común de pobres.
El nacionalismo es el principal enemigo del progreso de la Humanidad, nos hace pequeños, egoístas, cerriles, crueles, irracionales y ensimismados, pese a ello y al inmenso reguero de muerte y destrucción que su predominio político ha ocasionado en Europa a lo largo de la historia, vuelve a ser la ideología hegemónica y eso -pese a que a uno le gustaría ser optimista- ya sabemos dónde acaba.
En Catalunya, debido a los desprecios del Partido Popular, ha surgido un movimiento romántico-racista que ha terminado de rizar el rizo al nombrar President de la Generalitat a un xenófobo católico. El territorio más rico de la Península ha optado por la ultraderecha como ideal político. Torra, como editor que es, debe ser persona culta, pero culta a su estilo, leyendo aquello que refuerza sus convicciones arcaicas y dejando de lado todo lo que las pone en entredicho.
En su loco devenir, ha participado en homenajes tan disparatados como el que hace unos años se rindió a los hermanos Badía, miembros de Esquerra Republicana de Catalunya que bajo las órdenes de Dencàs mataron y torturaron a cientos de obreros en la Barcelona de los años veinte y treinta. Josep y Miquel Badía murieron en abril de 1936 en un atentado terrorista. Pero muertos los perros no se acabó la rabia, sino que dejaron descendencia. Hijo predilecto de los Badía fue Pedro Polo Borreguero, quien sintiéndose perseguido durante la guerra civil debido a su criminal actuación junto a los hermanos Badía, huyó a Francia para enrolarse en las filas fascistas -ideología por la que sus maestros y jefes habían mostrado ferviente admiración-, convirtiéndose tras el final de la contienda en uno de los principales torturadores de la Brigada Político Social de Barcelona, con centro de operaciones en la Comisaría de la Vía Layetana y en las calles de toda la ciudad.
Que un President de la Generalitat, culto según dicen, sienta admiración por tales individuos demuestra hasta que punto en Catalunya, en España y en Europa ha prendido la locura.
En un artículo escrito por en 2008 para el periódico El Singular Digital -ahora llamado El Mon-, Torra decía: “Ahora miras a tu país y vuelves a ver a las bestias hablar. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que saborean el odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua...”. Al más puro estilo de Jiménez Losantos o Carlos Herrera, que tanto gustan a los votantes del PP y Ciudadanos, se expresaba el nuevo President de la Generalitat.
Sí, ya sé, todo el mundo puede y tiene el derecho a cambiar, pero esas declaraciones racistas y fascistas nacen de los más profundo de las entrañas del Molt Honorable, y eso no se cambia, eso se ha ido formando a través de una figuración mitológica y milenarista de lo suyo y de los suyos y está en su adn tanto como el odio irracional que desprenden sus terribles palabras. 
En el panorama político español hay tres personajes que amenazan nuestro futuro como sociedad, como democracia y como individuos. Alberto Rivera, Mariano Rajoy y Quim Torra son un peligro para toda democracia que se precie por su incapacidad para el diálogo, la empatía, el progreso y la concordia. Sin embargo, no hay que caer en el fatalismo, hay otras opciones y si nos queda el juicio suficiente debemos poner todas nuestras fuerzas para que triunfen y nos libren de una vez por todas de tanto oscurantismo destructor. Tampoco, conviene olvidar, nunca, que Hitler llegó al poder por las urnas.


martes, 26 de junio de 2018

Ajuste de cuentas de las élites: pasado, presente y futuro


Artículo de Juan Laborda en Vozpopuli de fecha 26/6/2018.
Salvo un tejido espectacular de mediana y pequeña empresa exportadora, nuestro modelo productivo sigue siendo el mismo: camareros, crupieres, meros ensambladores de mano de obra barata.
Los datos son cada día más evidentes. La Gran Recesión fue aprovechada por las élites patrias hispanas, básicamente rentistas, para llevar a cabo su particular ajuste de cuentas contra la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles. La estafa de las propuestas de quienes nos han desgobernado desde la Gran Recesión, 2008, requiere de un debate público, sosegado, abierto y, sobre todo, crítico, con un doble objetivo. Primero, poner de manifiesto el fraude al que se han visto sometidos la mayoría de los ciudadanos españoles, muy especialmente nuestros jóvenes, sin futuro alguno. Hay que analizar las consecuencias finales de las decisiones de política económica tomadas, mediante un estudio econométrico riguroso. Segundo, la situación de fondo, de la que nadie habla, es grave, se está deteriorando a tal velocidad, que ya no valen paños calientes, ni fuegos de artificio. Es necesario un cambio de rumbo radical.
Empecemos hablando de lo más relevante, nuestros salarios, que por obra y gracias de las reformas laborales emprendidas por los gobiernos de turno, PP y PSOE, se han hundido, sin que se registre mejora alguna de nuestra competitividad. La razón es obvia, solo ha supuesto una medida económica de redistribución neo-feudal en favor de los beneficios empresariales, de una remuneración desproporcionada de ciertos consejos de administración, y contra las rentas de los trabajadores españoles. Es curioso observar como ciertas multinacionales incrementan los salarios de los trabajadores de su país, a costa del nivel de vida de los trabajadores de países considerados como meros ensambladores, entre ellos el nuestro. ¡Y los políticos siguen sin entender la importancia de la propiedad del capital!
Es curioso cómo ciertas multinacionales incrementan los salarios de los trabajadores de su país a costa del nivel de vida de los trabajadores de países como el nuestro
Permítanme una pequeña confidencia. Estoy harto de los análisis económicos que hablan de los factores de oferta y de la necesidad de reformas estructurales. Recuerden las conclusiones de un reciente documento de trabajo del Banco Central Europeo, “On the sources of business cycles: implications for DSGE models”, que ya analizamos en un blog previo. Los autores demuestran la existencia de grandes regularidades en los co-movimientos de variables macroeconómicas clave, en múltiples economías, en el análisis de los ciclos económicos. Y encuentran que solo hay una fuente dominante de dichos co-movimientos en términos reales: la demanda agregada, es decir, el gasto. Ello invalida los modelos convencionales -neoclásicos, neokeynesianos o monetaristas- que estudian los ciclos económicos, y que enfatizan las motivaciones del lado de la oferta afirmando que los shocks de demanda son temporales en el mejor de los casos. En definitiva las reformas propuestas desde el lado de la oferta, tan cacareadas a bombo y platillo, no tienen fundamento empírico alguno, obedecen a chascarrillos.
Nuevos datos sobre el nivel de vida de los españoles
Para cuantificar como está España, permítanme compartir con ustedes ciertos datos objetivos. Primero, en un breve y reciente estudio, “Realidades sobre el nivel de vida en España”, mi buen amigo Juan Carlos Barba, nos muestra cómo nuestro nivel de vida real es apenas la mitad de un ciudadano alemán. Y los más sorprendente, China, que tendría unos niveles de desarrollo superiores a lo estimado, se encontraría ya muy cerca de España.
Segundo, tanto la Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el INE como los análisis del regulador confirman algo que es vox populi. Las condiciones laborales y salariales de los más jóvenes están provocando un auténtico desplome en la adquisición de vivienda por parte de este grupo. Los datos del Banco de España, muestran que la accesibilidad a la compra de viviendas se ha endurecido en los últimos años. En concreto, la medida de esfuerzo, equivalente al precio medio de la vivienda en relación a la renta bruta disponible de los hogares, ha pasado de 6,5 años en 2015 a 7,2 años en el primer trimestre de 2018, lo que explicaría que se esté produciendo un desvío hacia el alquiler. La única razón es laboral, como consecuencia de unos salarios muy bajos. Desde estas líneas venimos advirtiendo como todas las medidas que se toman se hacen contra las generaciones futuras. Por un lado, no son relevantes electoralmente hablando. Por otro, los problemas van aumentando como una bola de nieve hasta que a uno de los gobiernos de turno le acaba estallando, como ocurrió con la burbuja inmobiliaria.
Se están acabando los vientos favorables
¿Y cuáles son estos problemas? Los de siempre, una economía dirigida por rentistas que se forran en la cresta de la ola, pero que no asumen coste alguno cuando vienen mal dadas. Y esto, que ya pasó en 2008, volverá a pasar de nuevo en la Segunda Fase de la Gran Recesión. Los vientos de cola favorables están cambiando y se aproximan turbulencias. El Banco de España, en el Informe Anual de 2016, detalló las razones que había detrás de las sorpresas positivas en nuestra economía. Por un lado, la relajación del ajuste presupuestario. Por otro, la política monetaria de expansión cuantitativa del BCE. Pero además, Banco de España añadía otra relevante, la bajada no prevista del precio del petróleo y otras materias primas.
Un reciente estudio muestra cómo nuestro nivel de vida real es apenas la mitad que el de un ciudadano alemán. Y lo más sorprendente: China se encontraría ya muy cerca de España
Todos y cada uno de estos motivos no es que se estén diluyendo, se están evaporando, y no hemos aprovechado el tiempo extra que hemos tenido, en el período 2014-2018, para poner las bases de un nuevo modelo productivo. Porque nuestro modelo productivo, salvo un tejido espectacular de mediana y pequeña empresa exportadora, surgido allá por los 90, y que ha sido asaltado por capital especulativo foráneo, sigue siendo el mismo: burbujas, camareros y crupieres, y meros ensambladores de mano de obra barata. De ahí nuestros salarios. Nuestro país ha estado experimentando una expansión económica cuyas raíces no se encuentran en procesos de inversión en capital y en el desarrollo de la actividad industrial, sino básicamente en el crecimiento del sector servicios y el incremento de la deuda para ciertos fines espurios. España, con pies de barro.
Permítanme terminar con algo que hemos denunciado desde estas líneas. La cifra de deuda soberana supera ya el 130% del PIB, según el criterio del Flujo de Fondos de las Cuentas Financieras y/o Balanza de Pagos, recogido por Banco de España en el capítulo 2 de Cuentas Financieras. Esta cifra estaba en 2007 en el 40,2%. Además de una recesión de balances, intensificada por no hacer lo correcto, y que ha destrozado a miles familias españolas, a algunos irresponsables les salió muy barato la brutal generación de deuda privada alrededor de humo. Al final se acabó transformando en deuda soberana en un truco de magia que ni el gran Houdini. La política monetaria del BCE ha permitido que el Banco de España sea el principal acreedor del Tesoro español y se pueda financiar la deuda soberana sin problemas. Pero debemos ser conscientes que un cambio de rumbo en la política monetaria haría inviable la refinanciación de nuestro stock de deuda soberana. ¿Qué harían entonces nuestros políticos? Nada, no esperen nada, simplemente un acatamiento de ciertas políticas absurdas dictadas por burócratas. Y para ver las posibles consecuencias, ¡echen una ojeada a Grecia!


viernes, 8 de junio de 2018

Los pensionistas ganaron una batalla, ahora hay que ganar la guerra de las pensiones


Los pensionistas han ganado una batalla pero aún no la guerra, porque la rectificación del gobierno del PP es solo parcial, una prórroga de dos años porque no ha modificado los textos legales de la contrarreforma de 2013.
La aplicación del factor de sostenibilidad va a implicar una reducción del 0,7% en la pensión inicial, una cifra que puede parecer menor pero como se va acumulando con el paso del tiempo llegará hasta el 15% de caída en veinte años.

Artículo de Manuel Lago publicado en nuevatribuna.es de fecha 26/4/2018.
Los pensionistas han derrotado a Rajoy. Es sin duda un enorme éxito de sus movilizaciones, que han conseguido un éxito que hacía mucho tiempo que no veíamos y que demuestra que la movilización puede cambiar las cosas, que se puede obligar a rectificar a los gobiernos, que se puede conseguir un modelo de crecimiento y distribución de la riqueza más justo.
Ahora bien, los pensionistas han ganado una batalla pero aún no la guerra, porque la rectificación del gobierno del PP es solo parcial, una prórroga de dos años porque no ha modificado los textos legales de la contrarreforma de 2013. Y aquí está la clave, porque el gobierno cede en 2018 y 2019 apremiado por la necesidad de un acuerdo presupuestario y por las urgencias electorales, pero la estrategia de fondo de devaluar el sistema público de pensiones sigue en pie.
Por eso hay que seguir denunciando que todas las medidas incluidas en la ley 23/2013 tienen un único objetivo: reducir el importe de las pensiones. Las que cobran los pensionistas actuales, con el índice de revalorización y las de los pensionistas futuros, con el factor de sostenibilidad. Esto es, se pretende conseguir el equilibrio financiero del sistema a costa de bajar las pensiones.
El mal llamado factor de sostenibilidad supone un recorte gradual pero continuado en el tiempo que va a provocar una reducción muy importante de la pensión inicial en comparación con el último salario, lo que se conoce como tasa de reposición. Tiene una lógica perversa: la pensión se reduce en la medida que aumenta la esperanza de vida. Como se va a cobrar durante más años, cada mes se va a cobrar menos. La pensión será menor porque se quiere repartir el mismo importe global entre más años de vida.
La aplicación del factor de sostenibilidad va a implicar una reducción del 0,7% en la pensión inicial, una cifra que puede parecer menor pero como se va acumulando con el paso del tiempo llegará hasta el 15% de caída en veinte años.
Pero el recorte más duro de la reforma de 2013 es el denominado índice de revalorización. Primero porque afecta a todos los pensionistas, tanto a los actuales como a los futuros. Segundo porque condena a una pérdida continuada y acumulativa de poder adquisitivo.
Tal y como está definida la formula el índice de revalorización nunca va a superar el 0,25%, condenando a los pensionistas a un deterioro continuado de su situación económica. Con un incremento del 0,25% en las pensiones y un IPC en el 2% los pensionistas van a perder el 30% de su poder adquisitivo en los próximos veinte años.
Sumando ambos recortes, las pensiones van a sufrir un retroceso del 45% en términos reales. Dicho de otra forma, los pensionistas van a perder el 45% de su poder adquisitivo. Esto es inaceptable, porque de no evitarlo las bajas pensiones de hoy se convertirán en pensiones de miseria mañana. Para que se entienda mejor, es como sí la pensión media actual en vez de 934 euros fuera de 514, la de los autónomos en vez de 647 euros bajara a 356 y la de viudedad a 359 euros al mes.
¿Esto es decente? ¿Puede vivir una persona con esta cantidad? Obviamente no, serán pensionistas pobres, condenados a buscar trabajos en negro, depender de su familia, vender su casa...
Esta condena al empobrecimiento de los pensionistas se justifica con una única razón: que el sistema no puede soportar que las pensiones suban lo mismo que el IPC. Pero esta idea es una falacia, como se demuestra en un informe oficial que el Ministro de Empleo y Seguridad Social entregó en la Comisión Permanente del Pacto de Toledo el 2 de noviembre de 2017, en el que incluye una tabla de cómo evolucionará el gasto en pensiones sobre el PIB hasta 2050.
La intención del Gobierno es bajar el gasto público actual equivalente al 42,4% del PIB a tan sólo 39,2% en 2020, esto es 3,2 puntos que suponen un recorte de más de 37.000 millones de euros
El resultado es muy revelador: aunque se revalorizan las pensiones con la subida del IPC sí la economía crece el 2% de media el gasto pasaría del 11,8% del PIB actual al 12,8% en 2030 y al 13,9% en 2050.
Esto es, actualizando las pensiones con el IPC, el gasto se incrementaría tan sólo en un punto de PIB dentro de 13 años y en dos puntos dentro de 33 años. Un incremento más que razonable porque va a aumentar el número de pensionistas y por lo tanto lo lógico es dotar con más fondos el sistema público de pensiones.
¿Es posible hacerlo? Rotundamente sí. Porque tenemos treinta años para normalizar la fiscalidad española, corrigiendo el diferencial negativo de 8 puntos de PIB en ingresos que tenemos en comparación con la media de la UE. Bastaría dedicar a las pensiones la cuarta parte de esa mayor recaudación para hacer compatible la sostenibilidad del sistema y la suficiencia de las pensiones.
Si esto es así, que lo es, porque el gobierno se negaba a aceptarlo hasta que la movilización de los pensionistas y sus urgencias presupuestarias y electorales le obligaron? La respuesta a esta pregunta se encuentra en otro documento oficial: el Programa de Estabilidad que cada año tiene el deber de presentar el Gobierno delante de las autoridades europeas para explicar la estrategia presupuestaria y fiscal del Reino de España.
En la página 41 de la última actualización, el Gobierno define una política de ingresos y gastos dominada por una idea fija, casi una obsesión: reducir el tamaño del sector público. La intención del Gobierno es bajar el gasto público actual equivalente al 42,4% del PIB a tan sólo 39,2% en 2020, esto es 3,2 puntos que suponen un recorte de más de 37.000 millones de euros.
Esta es la razón de porqué el gobierno no quiere actualizar las pensiones.  No es por una restricción económica, ni está provocada por la demografía. La razón real es el fundamentalismo neoliberal del gobierno, su obsesión de reducir el gasto público. Las pensiones son más de uno de cada cuatro euros del gasto público en España. Por lo tanto, sí la estrategia es reducir el gasto, el sistema público de pensiones tiene que sufrir duros recortes.
La Constitución Española en su artículo 50 establece un mandato claro para que el Gobierno actualice las pensiones, para que estas permitan tener suficiencia económica y una vida digna a las personas mayores. Por lo tanto el debate no debe ser sí es posible o no actualizar las pensiones, porque eso ya lo decidió el constituyente. El único debate real es cómo lo hacemos.


lunes, 4 de junio de 2018

El deber de Sánchez es el deber de todos


El nuevo presidente no puede defraudar, ni las voces partidarias dentro de su propia formación exigirle mano dura con aquellos que les han apoyado ahora a desbancar al dirigente de un partido manchado por la corrupción.
Artículo de Baltasar Garzón publicado en el diario.es con fecha 4/6/2018.
Vivimos unos momentos vertiginosos. Nuestra vida política y social ha dado un vuelco que hace dos semanas no estábamos en disposición de sospechar. La moción de censura presentada por el PSOE como indignada reacción a la corrupción que afecta y protagoniza, desde hace tiempo, al menos desde 2009, el Partido Popular y muchos de sus más connotados dirigentes de la época de Aznar y de la posterior de Mariano Rajoy, ha llevado a que el sábado día 2 de junio, (curiosamente el mismo que hace 4 años (2014) el rey Juan Carlos I anunció su abdicación), el líder socialista Pedro Sánchez haya prometido su cargo sin biblia ni crucifijo. Solo la Constitución como único libro fundamental al que guardar lealtad. Por fin, el compromiso de un presidente del Gobierno con otro precepto básico de la Carta Magna: el de mantenerse en el ámbito de un estado laico y no confesional. La inquisición, monseñores como Rouco y Munilla, las medallas de honor de la policía a las vírgenes, el canto del novio de la muerte, la imagen de Cristo en alza por varios ministros y tantos otros remakes de épocas oscuras, los ha dejado Sánchez en su justo lugar: en el pasado.
Con ello se ha ganado enemigos nuevos, o mejor dicho los enemigos que siempre han estado ahí, dispuestos a abalanzarse contra él para evitar que alcanzara la posición que hoy detenta. Tan de nuevas es esta situación, tan poco preparados nos ha pillado que este mismo sábado los ciudadanos caíamos en la cuenta de que míticos nombres de nuestras pesadillas diarias (Montoro, Cospedal, Zoido, Catalá…) ya no estaban vigentes. Se acabó. ¡Caput!
No es baladí esta sensación de asombro. El viernes, en sede parlamentaria, asistimos al bochornoso espectáculo del portavoz popular señor Hernando que además de arremeter contra el PSOE, contra Ciudadanos, contra todos los grupos que no son de su cuerda, se permitió la insolencia, cuando no excrecencia, de insultar lisa y llanamente a uno de los magistrados que había firmado la sentencia que condenaba por delitos relacionados con corrupción a varios dirigentes en su día (no tan lejano) del Partido Popular; señalaba la existencia de un sistema institucionalizado de corrupción; una caja B desde los orígenes del mismo; el aprovechamiento de fondos ilícitos y la falta de credibilidad del testimonio, ni más ni menos, que del presidente del Gobierno señor Rajoy en su comparecencia judicial en el juicio en julio pasado. Por siempre quedará estigmatizado este responsable político con la tacha peor que puede haber contra un testigo judicial: que el tribunal diga que no te ha creído.
Las palabras de Hernando fueron hirientes y reiteraban las de otros responsables del mismo grupo político en lo que parece va a ser una línea de acción en lo sucesivo. Mostraban además una desvergüenza, una falta de respeto y una soberbia propias de quienes se han creído durante años dueños de la impunidad, señores de la manipulación, señoritos de un cortijo llamado España que han manejado a su antojo.
Hernando, sus coetáneos populares y muchos de los que les antecedieron, consideran que se encuentran en su derecho de quitar y poner cargos como peones en el tablero de sus intereses, incluidos los jueces y los fiscales. Tan acostumbrados están a hacer lo que les parece mejor saltando sobre la legalidad y el bienestar general que el “popular” ofendió al citado juez desde su posición superior de diputado, amparado por una inmunidad parlamentaria que, desde luego, no debe ser utilizada para injuriar o ultrajar a un miembro de un poder independiente del Estado, como lo es el Poder Judicial, respecto de su actuación concreta en una sentencia. El desprecio a la división de poderes ha sido palmario.
¿Qué hubiera pasado de haberse tratado de un representante de Podemos o de los propios socialistas quienes se hubieran manifestado en tales términos contra un juez conservador en una situación similar? No quiero ni pensar en la retahíla de barbaridades que hubiéramos tenido que escuchar y en la difusión amplificada por sus voceros de la caverna que, por cierto, están también con el paso cambiado a la espera de saber si van a perder los privilegios, la publicidad institucional para sus medios o los ingresos añadidos por aparecer en tales o cuales tertulias aplaudiendo a sus áulicos “empleadores”.
Mientras tanto ¿dónde está la indignada respuesta del órgano de gobierno de los jueces? El consejo General del Poder Judicial no ha hecho público de inmediato acuerdo alguno exigiendo al diputado que se retracte. No se ha reunido de urgencia, ni en Pleno ni en Comisión Permanente. Tal retraso contrasta con la velocidad con la que el presidente Carlos Lesmes convocó aquella para evitar que el mismo juez acudiera a la vistilla que debía decidir sobre la situación de prisión o libertad de los sentenciados y sobre otros asuntos relacionados con la resolución que es habitual adopten los jueces que llevaron a término el proceso. Sin olvidar que hubo un empate entre los cuatro vocales y que finalmente se optó por impedir la presencia del magistrado gracias al voto de calidad del muy conservador Lesmes.
Ojalá que en el terreno de la justicia ese cambio de gobierno sirva también para dejar que los tribunales trabajen sin interferencias ni presiones. Esa es una encomienda primordial. Y que la Fiscalía no acuda a traducir en querellas – como en los últimos años ha ocurrido- los peores delirios de los gobernantes populares. Es decir, que una pelea de bar no se convierta en una resurrección impostada de ETA (así lo ha establecido una sentencia); que insultos y zafiedades no se traduzcan en intención de enaltecer el terrorismo. Y, ya puestos, es misión fundamental liberar a banderas e himnos del secuestro a que los tienen sometidos unos y otros, del mismo modo que es preciso rescatar el concepto de Patria de la apropiación indebida a que la someten el Partido Popular y su aprendiz Ciudadanos.
Son tareas más complejas sin duda que las meramente materiales. Resulta evidente, en este sentido, que la principal obligación que tiene ahora el presidente Sánchez es la de gobernar, pero sobre todo, debe ser consciente de todo lo que se le ha cedido para que ocupe la presidencia. Seamos objetivos: muchos, al votar a favor de la moción, han retirado o consentido planteamientos hasta ese momento irrenunciables, cosas tales como el apoyo del PSOE al 155, un artículo pactado en su día con Ciudadanos, partido que, por cierto, en base a sus intereses electorales ha preferido esconderse en un momento histórico quedando de parte de la corrupción, cuando estaba en juego la dignidad política y la credibilidad de un sistema democrático altamente cuestionado por tal lacra. Otros han renunciado a polémicas y posiciones de ataque e incluso han ofrecido apoyo. Sin olvidar también a los que se han arriesgado a perder los presupuestos.
El nuevo presidente no puede defraudar, ni las voces partidarias dentro de su propia formación exigirle mano dura con aquellos que les han apoyado ahora a desbancar al dirigente de un partido manchado por la corrupción. Sánchez no ha traicionado a nadie en el PSOE. Ha tenido por el contrario la valentía de beber el cáliz amargo de una situación política endiablada para sacar adelante el país, librarle del bucle de la podredumbre e intentar resolver la fractura de la convivencia que el Partido Popular ha llevado al límite en casos como el de Cataluña.
Lo visto en estos días es reflejo de los tiempos que estamos viviendo y que suele ser muy común en nuestro país. El nuevo presidente no ha comenzado su andadura y ya le estamos despedazando y exigiendo lo que en casi siete años se ha consentido al saliente. Sin embargo, echo en falta la prudencia y la mesura que se debería reclamar a quienes no son más que servidores públicos y cuya misión y obligación, mientras estén en el cargo, es tomar las decisiones políticas necesarias para que la concordia esté a salvo, la economía sea social y equitativa, la seguridad lo sea jurídica, la pluralidad y la libertad queden garantizadas entre quienes integramos un país diverso. Esto sí que habrá que exigírselo al presidente y a sus ministros y ministras desde el minuto uno de su mandato.
Sánchez ha prometido sobre la Constitución velar por los españoles. Hay que ayudarle. Frente a las injurias de Hernando que es el arquetipo de la mala intención, el rencor y la desesperación que viven hoy los populares, hay que contraponer la buena voluntad para el entendimiento. Son horas de dialogo, momentos claves para la democracia, tiempos de cambio, de coaliciones y de espacios amplios progresistas que otorguen esperanza a la ciudadanía y en los que la transversalidad es cada vez un elemento más presente. Ese es el deber de Sánchez y es el deber de todos.


miércoles, 30 de mayo de 2018

¡Sí a la moción de censura! Preparando una agenda transformadora!


Pedro Sánchez ha hecho lo que tenía que hacer, y mucho nos habríamos evitado si en 2015 Podemos y Cs hubiesen pactado con el líder del PSOE una hoja de ruta constituyente
Artículo de Juan Laborda en su blog de Vozpopuli de fecha 29/5/2018.

España vive una profunda crisis social, económica, y política. Todas ellas convergen y se sintetizan en una honda depresión moral. Y es en este caldo de cultivo donde algunos nacionalismos periféricos han medrado para introducir, además, una crisis territorial. La crisis de España, en definitiva, es generalizada. No solo afecta a la clase política gobernante, que también, es extensible a unas élites económicas, intelectuales y académicas, en líneas generales dóciles con el poder, todo por mantener un statu-quo, sus ”privilegios”. Como corolario obvio nunca en los últimos cuarenta años España había pintado tan poco en la esfera internacional. Las élites actuales son sin duda las más mediocres de nuestra joven democracia. Pero también nosotros, los ciudadanos, tenemos nuestra ración de culpa, especialmente la clase media. Hemos validado con nuestro voto dichos comportamientos.

Esta degradación moral alcanzó bajo el actual partido en el poder niveles de hedor insoportables. Tras la primera sentencia por el caso Gürtel, el actual ejecutivo debería haber dimitido. No solo no lo han hecho, sino que además se han autodenominado garante de la estabilidad patria. ¡Pero qué estabilidad ni qué carajo! España, país de ensambladores, camareros y crupieres, tiene la tasa de paro más alta de la OCDE, alcanzando límites insufribles cuando la ajustamos por precariedad y temporalidad. Los salarios son míseros, y nuestros jóvenes no tienen ningún futuro aquí. ¿De qué estabilidad hablan? ¿Que la economía está creciendo desde 2014? Sí, pero por factores no atribuibles a ellos: la relajación del ajuste presupuestario, con la aquiescencia de Bruselas; la entrada de flujos financieros foráneos en nuestra economía, derivados de la política monetaria del BCE; y la bajada no prevista del precio del petróleo y otras materias primas. Y como corolario, una deuda soberana récord histórico. Pero estos vientos empiezan a soplar en contra.

En realidad quienes nos desgobiernan aprovecharon la crisis para beneficiar al 1% más rico. No lo digo yo, lo detallan los datos oficiales de Banco de España o de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Implementaron una devaluación salarial que no ha servido para aumentar la competitividad de nuestras empresas. ¿Saben que han hecho nuestras empresas con las bajadas salariales? ¡Subir precios para mejorar márgenes, aumentando aún más la participación del factor capital en la renta nacional a costa de las familias y de los trabajadores! Eso, lo deberían saber, es social y económicamente ineficiente. El desprecio de nuestros gobernantes por los más débiles y humildes alcanza cotas insoportables.

Una hoja de ruta constituyente

Tras la sentencia Gürtel no quedaba otra que convocar una moción de censura. En este sentido, Pedro Sánchez ha hecho lo que tenía que hacer. Además era el único que legalmente lo podía hacer. Mucho nos hubiésemos evitado si allá por 2015 Podemos y Cs hubiesen pactado con Sánchez una hoja de ruta constituyente encaminada a solucionar los gravísimos problemas de España. Aunque con retraso, aún estamos a tiempo de al menos programar otra que ponga las bases de una sociedad mejor. Pero me temo que los tactismos, ahora de Rivera, como antes de Iglesias, descarrilarán esta nueva oportunidad. Espoleados por unos sondeos, cocinados por aquellos que quieren que todo siga igual, la formación naranja parece que ansía unas elecciones anticipadas.
Déjenme soñar y pensar que al final la oposición se pone de acuerdo y pacta una hoja de ruta. Esta hoja de ruta ya la detallé hace un año. Permítanme recuperarla. El preámbulo de la moción de censura podría explicitarse así: “Durante los dos próximos años este gobierno de transición consensuado con las fuerzas políticas y sociales pondrá las bases que permitan una regeneración y rearme moral, económico y social de nuestro país”. Pero para ello deberá explicitar un conjunto de cambios legales, reformas y propuestas que sean el común denominador de todos aquellos que quieran dar la vuelta a la situación actual.

Es necesario llevar a cabo un conjunto de reformas que hagan de España una democracia de facto y de iure. Cosas básicas, elementales. Viendo atónitos los escándalos que circulan estos días es necesario apuntalar una separación efectiva de poderes. Es ineludible una ley antimonopolio que prohíba explícitamente la participación en el accionariado de medios de comunicación de bancos y otros vehículos de inversión, y viceversa. Es fundamental terminar con las puertas giratorias de políticos y funcionarios. Las grandes empresas, especialmente aquellas que viven del Boletín Oficial del Estado, deben entender de una vez por todas que les será más rentable invertir en formación de sus trabajadores, en innovación de procesos o productos, que en políticos y/o funcionarios. Y, por higiene democrática, es fundamental acabar con todo aquel personal de la administración pública colocado a dedo por los partidos de turno -amigos, familiares, militantes…-, mientras se refuerza el correspondiente a los pilares básicos de nuestro estado del bienestar: educación, sanidad, justicia, dependencia, inspección, seguridad,….

Desde un punto de vista económico el gobierno de transición “promoverá todas las reformas económicas y sociales encaminadas a un modelo productivo más eficiente, económica, ecológica y energéticamente; y, obviamente, mucho más justo -la pobreza se está cebando con los jóvenes, con los más débiles-". Hay que acabar con el capitalismo de amiguetes y el Totalitarismo Invertido en que se ha convertido España, donde la igualdad de oportunidades son meras palabras huecas que hace tiempo el viento se llevó. Es necesario repensar la educación de nuestros hijos y nietos como el motor clave para que alcancen su auténtica libertad, no sometidos a ningún proceso de alienación, y, obviamente, para que el ascensor social funcione. No es de recibo, al menos para mí, que según el barrio en el que se nazca, los niños y niñas de este país están predestinados a ser carne de cañón.

Hoy en día es más necesario que nunca algo de lo que carecemos, nuevas élites audaces que promuevan una profunda reforma fiscal -aumentar la imposición a rentistas, mientras se baja la del factor trabajo, el IVA y la de las pequeñas y mediana empresas-; lucha sin cuartel contra los oligopólios patrios, y, muy especialmente, un cambio radical del actual marco energético. El objetivo es claro: iniciar una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo. Ello será complementado con una lucha sin cuartel contra la creciente desigualdad, mientras se defiende políticas redistributívas. La evidencia empírica demuestra que la baja desigualdad después de impuestos está altamente correlacionada con un crecimiento más alto y duradero, y que las políticas redistributivas no tienen un impacto negativo en el crecimiento, al revés, el gasto en sanidad y educación es positivo.

Déjenme soñar y pensar que al final un grupo de hombres y mujeres buenos, de diferentes ideologías, se ponen de acuerdo en sentar las bases de una España más libre, justa y próspera. Y un deseo final: ansío que aquellos que actúen por tactismo y descarrilen esta oportunidad ojalá lo acaben pagando en las urnas.

lunes, 14 de mayo de 2018

España, aunque no lo crean, tiene futuro



España sí que tiene futuro, pero pasa por una reforma que establezca la separación de poderes, el control sobre el poder político, y la igualdad de acceso al sistema de todos los ciudadanos, de manera que el ascensor social funcione.
Publicado por Juan Laborda en Vozpopuli con fecha 24/4/2018.
España atraviesa una profunda degradación política, económica, social, y, en el trasfondo de todo, moral. La última felonía, difundida por ciertos medios acólitos, la creencia de que España habría superado en renta per cápita a Italia. ¡No! Y ustedes saben bien el porqué: un PIB sobreestimado entre un 17% y 18%. El sistema está agotado. Ya no valen maquillajes encaminados a asear el Régimen, véase operación Ciudadanos, para que, dando la impresión de que algo cambia, todo quede igual. El futuro está en nuestras manos y pasa ineludiblemente por asumir nuestras obligaciones como ciudadanía, presionando y avanzando hacia un sistema donde la libertad e igualdad de acceso sean sus rasgos distintivos.
Todos nuestros problemas como país -salarios míseros, pensiones, baja población ocupada, futuro lúgubre de nuestros jóvenes, desigualdad creciente, impuestos desorbitados, desconfianza en la clase política, descentralización fallida del Estado, corrupción…- responden a una pregunta clave, ¿cómo se gobierna España? Permítanme para ello recomendar dos libros fundamentales, básicos, desde dos ópticas distintas, pero plenamente convergentes en el análisis del problema. Por un lado, “Catarsis” de Javier Benegas y Juan Manuel Blanco, publicado por la editorial Foca, y cuya aproximación se hace desde una óptica liberal. Por otro, el libro de Andrés Villena, desde el 15M, “¿Cómo se gobierna España?”, resumen divulgativo excepcional de la tesis doctoral del autor, publicado por la editorial Comares.
¿Cómo se gobierna España?
Benegas y Blanco en “Catarsis” detallan cómo el hedor que transpira desde las cloacas del Régimen del 78 es insoportable, nauseabundo. Nuestra democracia es de muy baja calidad, regida por un sistema de acceso restringido dominado por los privilegios, la corrupción, el caciquismo, el intercambio de favores y las barreras a la participación. El libro está lleno de anécdotas que, partiendo de una excepcionalidad, se han convertido en la norma.
Villena en “¿Cómo se Gobierna España?” demuestra, usando modelos de ecuaciones estructurales, que los gobiernos patrios son redes partidistas copadas por sectores de influencia política, parlamentaria, autonómica, empresarial y universitaria. Como consecuencia España acaba siendo gobernada a golpe de puerta giratoria bajo la presencia de algunos grupos de poder no elegidos por los ciudadanos. En definitiva, la gestión del poder recae en grupos afines no controlados por los ciudadanos, núcleo político, donde las puertas giratorias son el rasgo distintivo.
Vamos camino de convertirnos en un país de camareros y crupieres, salarios bajos, endeudado hasta las cejas y con una democracia de muy baja calidad
Este análisis podría complementarse con otra idea fundamental para entender nuestro devenir, y que ha marcado el futuro de nuestro país. ¿Cuál ha sido el papel asignado a España dentro de la Unión Europea, y asumido y jadeado por nuestras élites políticas y económicas? Como consecuencia del papel que nos asignaron, España no sólo ha ido perdiendo paulatinamente peso e influencia en la esfera internacional. La cuestión es que además hoy carecemos de unas élites, políticas y económicas, medianamente preparadas para defender con uñas y dientes el bienestar y el futuro de sus conciudadanos. Nuestro problema, en definitiva, es la mediocridad de quienes nos dirigen. Jamás habíamos caído tan bajo. El resultado, la falta de un relato de pasión e ilusión en la defensa de los intereses de nuestros conciudadanos.
Nuestro declive dentro de Europa
Si echamos la vista atrás, el origen de los problemas actuales se remonta a mediados de los 80, justo con la entrada en vigor del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea, cuando las élites patrias cedieron ante las del norte y centro de Europa. Asumieron sin más una reconversión industrial y una liberalización y apertura de nuestros mercados de bienes y servicios, que unidos a la libre movilidad de capitales, acabó siendo absolutamente nefasto para nuestro devenir futuro. El papel que nos “asignaron” implicaba una desindustrialización masiva, una tercerización de la economía y una bancarización excesiva.
El problema se agudizó cuando el Banco Central Europeo, allá por 2002, implementó una política monetaria excesivamente expansiva, con el objetivo último estimular la economía teutona para que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Ello aceleró e infló hasta límites insospechados la burbuja inmobiliaria patria. Pero no contentos con tanto dislate, nos dieron doble ración de cicuta, ya que los pasivos bancarios garantizados se acabaron convirtiendo en deuda pública, impidiendo una restructuración privada de la deuda a costa de acreedores, básicamente foráneos.
Pese a nuestras élites España es emprendedora, con un tejido exportador empresarial excepcional que, desde 1994, no deja de aumentar sus ventas por el mundo, tanto a nivel intensivo como extensivo
En definitiva, y derivado de lo que describen Benegas, Blanco y Villena, nos hemos convertido en un país de camareros y crupieres, salarios bajos, endeudado hasta las cejas, sin futuro. Eso sí, nuestras élites patrias, profundamente rentistas, bajo una amalgama de normas y regulaciones destinadas a favorecer a las grandes empresas amigas, están forradas, sin aportarnos absolutamente nada. Y todo ello bajo la mirada atenta de unos medios de comunicación aduladores del poder, y desleales con sus conciudadanos.
España tiene futuro
Aunque cada día que pasa es más complicado, España sí que tiene futuro. Pasa irremediablemente por una reforma que establezca la separación de poderes, el control sobre el poder político, y que se garantice la igualdad de acceso al sistema de todos los ciudadanos españoles, de manera que el ascensor social funcione. Porque a fecha de hoy no somos iguales ante la ley. Las élites obtienen descaradamente un trato de favor desde todos los poderes del Estado. Es necesario, en definitiva, una profunda regeneración de la vida pública que devuelva la capacidad de decisión a los ciudadanos y a la sociedad civil, y orille sin miramientos a todos aquellos que han secuestrado nuestra democracia.
Cuando ello ocurra, nuestros problemas económicos y sociales se irán desinflando porque, pese a nuestras élites, y, paradójicamente, España es emprendedora, con un tejido exportador empresarial excepcional que, desde 1994, no deja de aumentar sus ventas por el mundo tanto a nivel intensivo como extensivo. Y todo ello a pesar de un sistema impositivo, unas normas y regulaciones que favorecen al Ibex 35, profundamente rentista, y que apenas genera valor añadido en nuestra querida España. Pero para ello, hoy y ahora los españoles tenemos unas obligaciones, luchar por garantizar la libertad y una igualdad de acceso que unos pocos nos han hurtado. De nosotros depende.


viernes, 11 de mayo de 2018

Podemos Madrid: al cielo o al suelo.



 Artículo de Juan Carlos Monedero de fecha 22/4/2018 en Público.

Nacer con fuerza pero mantener el impulso
Los comienzos fulgurantes siempre tienen una crisis de crecimiento. Lo importante no es ganar los primeros partidos o golear a los gigantes en algunas confrontaciones. La grandeza está en, después de un arranque mágico, mirar a largo plazo y disponerse a ganar una liga que será igualmente larga. Gobernar en el ayuntamiento de Madrid, de Barcelona, de Santiago, de A Coruña, de Zaragoza, de Cádiz, tener cinco millones de votos y haber sacado 71 diputados forma parte de esa llamarada. Solventar la crisis de Madrid puede ser la piedra de toque de lo que vaya a pasar con Podemos en las elecciones municipales y autonómicas de 2019 y las generales de 2020.
Pasar de amigos a compañeros
Lo que en Podemos fue inicialmente de gran ayuda –un partido fundado por personas muy próximas en un Departamento universitario- luego se convirtió también en un problema. Lo dice Shakespeare en su Julio César: si conoces a un individuo tanto en su cotidianeidad, te resulta más complicado entender después sus nuevas funciones. Es verdad que la amistad dificulta entender el papel de los órganos porque siempre tienes la tentación de hablarlo personalmente. Eso es un problema en Podemos. Esto se solventa engrasando la organización. Que los órganos sirvan. Tienen que hablar menos las personas y hablar más los órganos.

Aceptar las decisiones del partido o marcharte

En un partido hay un Secretario General, que es quien gana los procesos internos. Y hay una Ejecutiva, que lleva el día a día. Y una Asamblea, que es el órgano máximo. Eso hay que respetarlo. En nombre de la amistad no valen las ambiciones personales ni hacer valer ningún privilegio más allá de los órganos. Cinco millones de votos tienen que ver con un proyecto político, no con voluntades particulares. Por eso es esencial la democracia interna en las organizaciones. Y cuando no se respeta, se sitúa uno fuera del partido. Aunque te apoyen los medios enemigos de tu organización en tu camino al margen de tu partido (aunque reclames además los recursos del partido). Además, no es verdad que te quieran. Te usan para hacer daño al partido. Y lo honesto es no dejarte utilizar.
Donde menos te lo esperas, salta la liebre

Decía Gramsci: ataca al adversario intelectualmente en donde sea más fuerte, y golpéalo políticamente en donde sea más débil. Nunca ha estado tan frágil el PP en Madrid como con el Mastergate. Es paradójico, pero es así.
El PP ha reventado quizá las más relevantes instituciones madrileñas: hundieron y se robaron la Caja de Ahorros y Monte de Piedad (Bankia). Han puesto en un brete el agua de Madrid en el Canal de Isabel II. Han asestado un golpe brutal a la sanidad pública privatizándola, endeudando a la comunidad y sin aumentar el número de camas. Y han demostrado su herencia nacional-católica reduciendo el número de profesores en la pública y apoyando a la enseñanza privatizada (con espectáculos como el cobro de Granados de un millón de euros por colegio concertado). Sin embargo, lo que más ha indignado a la ciudadanía ha sido la corrupción vinculada al falso máster de Cifuentes y al Máster regalado de Pablo Casado. Porque las familias entienden el esfuerzo que significa pagar una carrera y el endeudamiento que les implicó pagar un máster a sus hijos. De hecho, lo entienden mejor los padres que los hijos. Esta crisis beneficia a los de Rivera. Como son muy parecidos -salvo porque Ciudadanos nunca ha gobernado-, el trasvase de votos del PP a Ciudadanos está servido.
Frente a la picaresca inmunda de Cifuentes y Casado, la figura de Ángel Gabilondo, un hombre gris y aburrido al que no se le conocen grandes ideas (aunque haya leído mejor a Kant que otros políticos), creció de manera no menos paradójica. La moción de censura presentada por Podemos que no quiso apoyar cuando el caso Lezo, resucitó de la mano de asesores que le dijeron al profesor: si el marco político se convierte en que el PP es un partido que se ha robado una universidad pública, un Rector “Bolonia”, aburrido, recto y serio, convencional, burocrático y previsible es un regalo del cielo. Y un partido que no contaba, el PSOE, volvía a contar, al tiempo que Ciudadanos emergía como el recambio del PP. Queda mucho tiempo, pero ahora mismo ese marco, aunque sacrifica las grandes corrupciones del PP para quedarse con una más pequeña, es poderoso.

Un espectáculo interno bochornoso

Hubo gente en Podemos que, en este marco de repunte del PSOE y Ciudadanos, se puso nerviosa. De pronto nos encontramos, otra vez y para bochorno generalizado, con una nueva edición de aquello que se llamó Jaque Pastor, es decir, gente de Podemos que desobedecía a las bases, que despreciaba el resultado de las primarias y Vistalegre y que, apoyada por algunos medios de comunicación (alguno incluso progresista), estaba dispuesta a dar un golpe palaciego contra la dirección de Podemos. Más allá de que esto nos obliga a todos los que tenemos algo que ver con Podemos a pedir disculpas, este Mate Pastor 2, como lo ha llamado Enric Juliana, marca un punto de inflexión en Podemos: o sale de esta segunda crisis con las cosas claras o las inscritas y los inscritos no van a estar dispuestas a seguir dando la cara.
Carolina Bescansa desencontró su rumbo desde, al menos, Vistalegre 2. Es probable que incluso antes. Como experta electoral debiera haber previsto que lo que decían las encuestas en las elecciones generales de junio de 2016 sobre el sorpasso no era cierto. Eso determinó una campaña electoral errónea, donde Podemos perdió un millón de votos. La autocrítica brilló por su ausencia. En Vistalegre 2 quiso jugar una baza personal que las bases no acompañaron, lo que le llevó a buscar espacios públicos aun a costa de hacer daño al partido (los medios siempre te van a dar una enorme cancha cuando alguien relevante de Podemos dice que el partido se equivoca en cualquier cosa, sea la plurinacionalidad, la prisión permanente revisable o cualquier otro asunto).

El último disparate, con maneras de sainete, ha sido autofiltrar en su canal de Telegram un documento. En él se planteaban unos acuerdos con Íñigo Errejón para tumbar a Pablo Iglesias, repartiéndose el partido, puestos, recursos y, por supuesto, traicionando a las bases de Podemos que decidieron en Vistalegre el rumbo de la organización. Inaudito. En ese documento, primaban los intereses personales por encima de los del conjunto de la organización. Descubiertas sus intenciones por la torpeza de guardar el documento en su canal público, cometió además el error imperdonable de mentir, echando las culpas a un inexistente equipo y diciendo que no lo había mandado desde su teléfono personal, cosa que obligó a los medios a demostrar que estaba faltando a la verdad. Despreciar a las bases y mentir van contra los documentos éticos de Podemos. El Congreso pierde a una mala política y la Universidad gana una buena profesora.

Las listas Macron solo son buenas para el bipartidismo

Antes de la autofiltración, Bescansa se había reunido durante un par de horas con Íñigo Errejón en su despacho del Parlamento. De no tener nada que ver con ese delirio, su obligación al salir de esa reunión debiera haber sido comunicar esa locura a los órganos del partido. Cosa que no hizo y que tiene muy enfadadas a las bases de Podemos. Porque llueve sobre mojado. Sin embargo, la responsabilidad obligaba a encontrar una solución. Pablo Iglesias recibió un encargo en Vistalegre: cuidar del partido. Ante el escándalo, reunió a las partes, las escuchó y zanjó la discusión sobre la candidatura de Errejón a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Iglesias ha entendido que Errejón es un buen candidato de Podemos a la Comunidad. Cosa que comparto siempre que no se parezca excesivamente a Gabilondo (¿por qué te van a votar a ti si no quedan claras las diferencias?  ¿No es evidente que el PSOE no tiene proyecto, lo que se demuestra en su desesperado intento de buscar candidatos a la alcaldía fuera de su partido? ¿No debe Podemos recordar las cosas que le llevaron a nacer como partido? ¿Cómo que Podemos no quiere molestar a los de arriba?). La candidatura de Errejón en Madrid no será en los términos personalistas que defendían algunos medios y que buscaban una suerte de Lista Macron progresista. Al contrario, vuelve a recuperar el espíritu 15M. Es una lista con voluntad de ganar que recoge el mandato de las bases. Esto es esencial porque es lo que permite a las bases entenderla como una lista que representa la existencia de Podemos como la fuerza del cambio en Madrid y en España.

Escribía recientemente Owen Jones que las Listas Macron tienen tres problemas: por un lado, el exceso de márketing quita firmeza contra los grandes retos (lo que no quieres confrontar porque no es un “marco ganador” nunca lo vas a poner en tu agenda de gobierno). En segundo lugar, al no ir al fondo del problema, corres muchos riesgos de que la solución se deslice hacia el  statu quo. En el caso de Macron, bajar impuestos a los ricos, subir las exigencias laborales, demonizar a los inmigrantes, plegarse a Merkel o bombardear Siria. En tercer lugar, y no menor, las listas Macron debilitan el triunfo de la izquierda y las fuerzas progresistas. De hecho, los laboristas ingleses, denuncia Jones, están intentando poner en marcha una lista de estas características que para lo único para lo que serviría sería para evitar que Corbyn ganase las elecciones. No es extraño que, en España, los medios de comunicación que no quieren que gane Podemos lleven haciendo lo posible y lo imposible para que nazca una Lista Macron –siempre presentada como una lista tecnócrata, moderna, avanzada- que pudiera romper a la formación morada. Los mismos que hacen ese elogio envenenado y falso son los que nunca han votado ni votarán a los morados. Pero hace tiempo que las bases de Podemos han visto esa intención y, además, la inteligencia ha triunfado.

Desenlace en Madrid: al cielo o al suelo

La enorme responsabilidad política de Pablo Iglesias ha contado con la generosidad y visión de Ramón Espinar, con la inteligencia de Íñigo Errejón y la lealtad y consciencia de las bases de Podemos para zanjar definitivamente esta inoportuna crisis. Iglesias ha escuchado a Errejón y ha dicho que confía en él como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid (en un escenario donde ha quedado claro que Podemos tiene que hacer un esfuerzo por incrementar la presencia de las mujeres). Esta crisis se ha solventado atendiendo al interés de todas las partes: de Errejón, que quiere hacer una campaña con autonomía y tener su propio equipo, y del conjunto de la organización, que no aceptaba una “superbaronía con poderes plenipotenciarios” y que quiere que Podemos en la Comunidad de Madrid sea una pieza fundamental del cambio en 2019 y 2020.

El desenlace de la candidatura de Podemos en la Comunidad de Madrid a favor de Errejón ha dejado con el pie cambiado a los Anticapitalistas, que esperaban poder afianzar su presencia pese al escaso apoyo que han recibido en los procesos de primarias. La portavoz Lorena Ruiz-Huerta anunció en televisión que se salía del proyecto, cosa que sería un error. Podemos tiene que armar un Frente Amplio y hacen falta todos. De lo contrario, seguirá gobernando la derecha. Es verdad que no es fácil, porque cuando gobernar no es una prioridad para una formación política (IA prima la pureza de su ideología), su capacidad de entorpecer la tarea de gobierno es muy alta. Los Anticapitalistas debieran también pensar que la última vez que se presentaron en solitario sacaron en toda España 23.000 votos, mientras que ahora son quizá el grupo trotskista con mayor presencia institucional del mundo. Esa responsabilidad quizá les haga cambiar de opinión.

La última palabra, como no podía ser de otra manera, la tienen las bases, que son las que van a decidir el orden de la lista de Podemos en la Comunidad de Madrid. Podemos está inventando nuevas formas de hacer política heredadas del 15M. Ya no son las cúpulas quienes deciden en una reunión secreta quién se presenta y quién no. Es el momento de la democracia interna. En las listas van a ser las inscritas y los inscritos quienes indentifiquen lo que significa nueva política y lo que está lastrado por una biografía institucional demasiado densa (es lo que, creo, pasa con  Tania Sánchez). Creo que si se acierta, Podemos podrá decir “De Madrid al cielo”, porque hay cientos de miles de madrileñas y madrileños esperando una fuerza política capaz, honesta, consciente y valiente que ponga fin a un cuarto de siglo de saqueo del PP.

Los procesos de primarias son procesos de confrontación de proyectos. No hay que tenerles miedo (recordemos la lucha entre Bernie Sanders y Hillary Clinton en las primarias demócratas). Lo relevante es que, una vez que las bases decidan, el partido se ponga, como una sola mujer y un solo hombre, manos a la obra. Es en las primarias donde tienen que emerger las diferencias, las miradas, las heterogénas tácticas y las desiguales estrategias. Lo honesto es hacerlo a la luz, para que pueda debatirse. Claro que hay proyectos diferentes en Podemos. Pero todos comparten la importancia del nuevo ciclo, la herencia del 15M, el fin de las políticas de austeridad, la urgencia medioambiental, la revolución feminista, el reto migratorio, la creación de empleo digno, la necesidad de sumar lucha institucional y lucha social. Si Podemos es capaz de hacer de este debate en Madrid un proceso virtuoso quedarán sentadas las bases para que 2019 y 2020 sean los años del cambio en España porque Podemos habrá consolidado su condición de partido-movimiento en nuestro país.