miércoles, 8 de noviembre de 2017

España se rompe…..otra vez.



Artículo de Toño Benavides publicado en infolibre con fecha 7/11/2017.


Este año se acerca la Navidad como una amenaza sorda de cuñados mal informados, de esos que cargan la bandera en la recámara de toda conversación y convierten la Nochebuena en un frente de guerra; de esos que no esperan a la sobremesa para entrar de lleno en materia de actualidad y amargarle la noche a la abuela que, si bien se pasa el año deseando ver a la familia reunida en torno a la bandeja de los dulces, acabará huyendo a la misa del gallo, no tanto por devoción cristiana como por agobio político. Y allí rezará al santo de sus nietos para que tengan suerte en la vida y no se les rompa España en las manos, que a ella ya se le rompió una vez de niña y, a día de hoy, no estará rota, pero debe de estar mal arreglada a juzgar por lo que dura la polvareda en los telediarios; tanto que los hijos de algún que otro periodista deben de estar pensando en pedir asilo político en Disneylandia y cada día es un sin vivir de politólogos alarmados, manifestaciones, declaraciones, opiniones, discursos y banderas al viento de la exaltación; un viento que se parece demasiado al soplo de la sinrazón como para no temer lo peor. La abuela era una niña cuando estalló la guerra civil, pero su juventud fue una posguerra en una dictadura que, en aquella España, era una forma bastante gris de que se te rompiera el futuro y que el talento y el currículum quedasen reducidos a poco más que “tus labores”.

Salvo por el terrorismo, hacía mucho tiempo que no pasaba nada tan grave. Los conflictos humeaban en tierras tan lejanas que parecían míticas. Ella me comentaba algunas veces, viendo los informativos: –Pero, qué le pasa a la gente en “esos países”, que parece que están endemoniados–, a lo que yo contestaba: –No creas, los que están endemoniados son los telediarios.

Y ahora, las noticias parecen la crónica de una catástrofe geológica de alcance continental, como si se hubiese abierto una falla tectónica desde Vinaroz hasta los Pirineos produciendo réplicas en toda la Península (y alguna que otra en Bruselas). Trato de explicarle que no debe hacer mucho caso de lo que vea en televisión, que los telediarios son obras de ficción que escriben algunos dramaturgos aficionados y tienen más que ver con la catequesis que con el periodismo. Además –le digo– España se ha roto ya muchas veces. Ésta de ahora, sólo es la última y habrá otras, pero no hay que asustarse, que visto desde fuera como lo veía Otto von Bismarck, éste debe ser el país más fuerte del mundo porque los españoles llevamos siglos intentando destruirlo y todavía no lo hemos conseguido.

Y es que en España las heridas no se producen sobre el terreno, como ocurre con los terremotos, sino sobre la piel de los españoles, una piel cuarteada por el sol de cada época, tan resistente y espartana, tan habituada a la fatalidad, que aguanta las calamidades como si no fueran más que lluvias de primavera.

Por no remontarnos a la pérdida de las colonias, cuando Cuba, Puerto Rico y las Filipinas se alejaron navegando como balsas de piedra (quizá para proporcionarle ideas a algún escritor hispano-luso), España se rompió en 1936, estuvo rota durante cuarenta años y sus trozos fueron dando tumbos por el mundo, (sobre todo por México y Argentina) cuando no recalaban, muy a su pesar, en lugares como Mauthausen, Buchenwald, Dachau, Sachsenhausen o Ravensbrück; nombres que se pronuncian con un estruendo de cañón en la garganta y en la memoria de los muertos suenan como el traqueteo de los trenes de prisioneros o el cerrojo de las armas en el pelotón de fusilamiento.

España se rompió, durante la dictadura en miles de pequeños trocitos unipersonales que están repartidos por las cunetas del suelo patrio, pero también se rompe todos los días, cuando los sucesivos gobiernos de la democracia han ido postergando la aplicación de la Ley de Memoria Histórica o la han obstaculizado directamente; una ley que, a costa de negociar con un partido que nunca renegó de su origen franquista, se termina aprobando treinta años después que la Ley de Amnistía, en 2007, famélica de contenido jurídico, como una categoría vacía que expone al juez que la aplique al delito de prevaricación.

Más recientemente, España se rompió cuando los dos principales partidos políticos pactaron una reforma exprés de la Constitución para modificar el artículo 135, llevada a cabo en pleno agosto con los agravantes de nocturnidad y alevosía, para primar el pago de la deuda a costa del presupuesto en perjuicio de los servicios públicos esenciales.
Los casos de corrupción y financiación ilegal que afectan a esos dos partidos también han roto España. Los palos que han ido metiendo en la rueda de la justicia no son buenos pegamentos para un sistema cuya integridad se basa paradógicamente en la división e independencia de los tres poderes del Estado. Por otra parte, la cal viva no ha servido precisamente para cerrar heridas o blanquear la historia reciente.
Se rompe España cuando se hace “capitalismo de amiguetes”vendiendo las empresas públicas al mejor postor, que resulta ser el mismo que luego financia ilegalmente al partido que se las ha vendido a precio de saldo con el democrático objetivo de mantenerse en el poder y, eventualmente, asegurarse una dorada jubilación como directivos de dichas empresas una vez privatizadas. A lo que no es otra cosa que un robo, hay que añadir la traición que supone debilitar al Estado despojándolo de los verdaderos emblemas de la soberanía y la garantía de su independencia en un contexto de dominio de la economía global por las grandes corporaciones financieras, que promueven tratados comerciales como el CETA o el TTIP –hermanos del Nafta, aplicado ya en EE.UU., Canadá y México con catastróficas consecuencias para la economía ciudadana, la brecha de clases y el bienestar social– y cuyas condiciones, en lo que se refiere al arbitrio de los tribunales para cualquier posible litigio, hacen que un trato en desventaja con la mafia sea preferible.

Se rompe España cuando se hunde la banca pública y se rescata a la banca privada, cuya codicia especulativa provocó la crisis de las hipotecas, a la vez que se promueven los desahucios.
Se rompe España cuando el Gobierno saquea la caja de las pensiones y privatiza la energía, la educación, la sanidad... Se rompe España con el exilio económico, con el paro, con los ataques a la libertad de expresión... Y esto no será una dictadura como pretenden algunos independentistas para justificar sus desatinos, pero tampoco parece una democracia.
Este país se ha roto tantas veces, antes de la crisis catalana, que sorprende que aún quede algo por romper. A los españoles, todo mal nos parece antes un castigo merecido que un obstáculo a superar y da la impresión de que nuestro estado natural es el perpetuo rompimiento y la penitencia histórica, sin que nadie se defienda, ni saque las banderas a los balcones, ni mande a los antidisturbios, ni muestre su indignación al ver cómo se le aplica el artículo 155 de la Constitución a una Autonomía que desde 2010 no tiene un Estatut aprobado internamente, ni reaccione por que no se aplique en todo el territorio español el 47 (derecho a la vivienda), el 35 (derecho al trabajo digno) o el 14 (igualdad de género).
A la luz de los verdaderos problemas, lo que está ocurriendo en Cataluña parece más una disputa entre ladrones que una verdadera crisis de Estado, pero así somos. Sacamos antes el trabuco contra el árbitro en un partido de fútbol que contra aquellos que nos roban sesenta mil millones de euros, que es lo que ha costado el rescate financiero según el Tribunal de Cuentas, y ya se sabe que en este país de cleptómanos al por mayor, cuando se habla de sesenta lo más seguro es que acaben siendo ciento veinte. Si consideramos la cifra más discreta y tenemos en cuenta que el pago va con cargo a las arcas públicas, cada español debe unos mil trescientos millones de euros. No sé ustedes, pero yo hay meses que no gano ni la mitad. Imagino varias generaciones de españoles pagando por los pecados de nuestros gobernantes porque, cuando se ha vendido todo, lo único que queda por hipotecar es el futuro.
Pero aquí no pasa nada, los pobres españoles siempre dispuestos a que les partan la cara por defender el cortijo del señorito, a llenar el cepillo para sacar el santo en procesión, a correr tras una bandera que no es la suya, a celebrar los goles de la Selección mientras se pelean por pagar en la barra del bar.

Los pobres no tienen patria porque no tienen patrimonio, sólo están de alquiler y no lo saben.

¿Que se rompe España? Hagan el favor de no molestar a la abuela con sus tonterías. No es la primera vez que se rompe, ni será la última.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Los reyes, a los cuentos (cuatro claves sobre Podemos y Catalunya).



Artículo de Juan Carlos Monedero de fecha 29/10/2017 en Público.


Los enemigos nuestros de cada día

El Neoliberalismo es un sentido común. La vida se ha convertido en un enorme supermercado donde todos compiten contra todos. Quien no sea rentable queda fuera: la información, el deporte, la política, estudiar, comer, habitar es una lucha a muerte. Esto le ha tocado siempre a los sectores populares, quienes siempre han tenido la intuición de la rabia contra el poder. Las clases medias, por el contrario, siempre han tenido algo más que perder y por lo general son más miedosas y necesitan creer más a los gobernantes. Cuando la crisis afecta también a las clases medias sumamos fuerzas y entonces el cambio es posible (pasó en 1931, en 1975, en 2011). Así nació el 15-M. Así nació Podemos: cuando fue posible organizar el descontento. Cuando suma muchas voluntades, una organización puede ser factor de cambio en un país. Esa es la magia de Podemos. Eso no quita que la formación morada no tenga imperfecciones. Está compuesta por seres humanos. Los problemas en Podemos siempre se magnifican y las mentiras no se acaban (hay mercenarios que hacen como que no hubiera ganado Podemos el 100% de los juicios que ha tenido. Pero seguirán que si Venezuela, que si hacienda, que si la beca… El falangista Pablo Casado se pasea por los platós con una fotocopia de una factura falsa que enseña entre amenaza y amenaza con aplicar el 155 a los Boy Scouts. Le gustaría ser Margaret Thatcher y viajar al Ulster o a Barcelona en tanque o helicóptero.

A veces los problemas los creamos nosotros mismos. Hay gente siempre que ve la política como un mercado y busca posicionarse personalmente. Aunque le haga daño al colectivo. Por lo general, son gente que cuando tienen posiciones de poder son implacables con la disidencia. Cada vez que alguien quiere buscar una posición personalista -es evidente en Podemos- suele contar con los medios que trabajan para acabar con Podemos. Frente a todo eso -por otro lado, tan humano- Podemos tiene que ser capaz de organizar el descontento prefigurando la España que quiere construir, navegando las aguas siempre contradictorias de la política donde se junta lo mejor y también lo peor. ¿Quién dijo que la democracia fuera fácil? Fácil es el ordena y mando del PP, de Ciudadanos y, desgraciadamente, también del PSOE.
Para pensar en Catalunya, una pregunta da más luz que mil respuestas: ¿cuál sería la mejor solución para lo que está pasando, es decir, la reclamación de varios millones de catalanes de ver reconocidos sus deseos de sentirse nación? Yo lo tengo muy claro: que puedan sentirse nación dentro de España, que se sientan sin contradicción catalanes y españoles, que les resulte un orgullo defender a Catalunya y defender a España. Si alguien tiene alguna solución mejor y factible debiera contárnosla. Porque lo que estamos escuchando a la coalición de la porra, con el PSOE incorporado, es que, como dijimos en su día, España se limita a su alicorta idea de España y se hace a hostias.

Cuatro lugares en Podemos para reinventar la política

El sentido común neoliberal se organiza sobre cuatro pilares políticos: el miedo ante la incertidumbrela delegación de la política en los representantes (¡vota y no te metas en política!), la indiferencia -y el desprecio- hacia la política, y una identidad nacional excluyente (aunque la vida te vaya muy mal, tranquilo que “tú eres de aquí”. Aunque tu país te esté dando de comer limosna. La posibilidad de que Podemos gobierne España pasa por revertir esas cuatro raíces que nutren el sentido común actual. No se trata de arrancar las raíces de lo que existe. Se trata de sembrar raíces nuevas y abonarlas para que sean más fuertes que las viejas y quiera el árbol  nutrirse de ellas.

(1) A la identidad excluyente se la combate construyendo identidades incluyentes: sentirte catalán y español, andaluza, gallega, vallecana y española, española y musulmana, católico y catalán, negra y vasca. Y que esas identidades te permitan materialmente vivir (que la gente no come identidades). Eso se logra menos con el discurso y más con la convivencia. Se trata de articular espacios de encuentro que no sean de confrontación (como el fútbol, levantado sobre la guerra). Lo sabían en la Edad Media, casando los reyes a sus hijos con los de otros reyes. Tienen que ir más andaluces a la Diada y bajar más catalanes a la Feria de Abril. De camino, que paren en San Isidro, que les invitamos a un vermút. Pero ahí no acaban las dificultades. No debemos perder de vista un problema para la democracia: el neoliberalismo no es incompatible con el autoritarismo ni con la deriva nacionalista excluyente. Erdogan, como buen neoliberal, dice que quiere gobernar Turquía como una empresa. Como Rajoy, como Puigdemont, como Rivera. El problema es que los que queremos una democracia con ciudadanía, no con clientes, estamos en el polo opuesto de esas concepciones.

(2) La indiferencia se solventa con compromiso. Esta semana, las calles de Madrid se llenaron de murcianas y murcianos peleando para que el AVE no separe a la ciudad. Esa movilización, como ocurrió con Gamonal, no deja indiferente a la ciudadanía. La indiferencia se solventa con compromiso. Lo ha hecho también el independentismo que viene del 15-M. Ese compromiso que nace de abajo va a ser esencial para profundizar en la democracia en el conjunto de España (no así la dirección política del independentismo, que ha pensado en términos de partido desde el primer momento). Lo ha hecho también, aunque de manera reactiva y despertando a la bestia fascista, el españolismo del PP y el neo falangismo de Ciudadanos -contando además con el aparato de represión del Estado-. No es que toda la gente que fue a esas manifestaciones comulgara ni mucho menos con esos partidos, pero quien se apuntó el tanto fue esa derecha canovista, de la misma manera que los tantos independentistas se los apunta ERC y el PdeCat. En España, durante la I República, durante la II República, durante la Transición, luchar contra la indiferencia era gritar: “Llibertat, amnistia, Estatut d’Autonomía”. Hay capacidad para instalar un relato pero no para mantenerlo. Borrell e Iceta terminan haciéndose un selfie en una pancarta con Rivera y Albiol.

En España, para salir de la indiferencia necesitamos un relato diferente de España. La tarea de Podemos de construir el imaginario de una patria diferente a la del PP y Ciudadanos está detenida. Pedro Sánchez se fotografió con una bandera española gigante, en un gesto meramente electoral. Le cortarían igual la cabeza. Luego ganaría las primarias hablando de plurinacionalidad. Pronto se ha desdicho. Lo que era de verdad en su gesto es ese apego a la bandera como forma de encubrir cualquier idea alternativa. La energía intelectual del PSOE anda bien debilitada. También la de Podemos. ¿Dónde está la intelectualidad española? Es verdad que ahora los profesores universitarios forman parte de esa intelectualidad. Pero es bastante probable que la mediocridad que hace que no existan universidades españolas entre las más punteras del mundo es lo que hay detrás de los manifiestos llorones y tardíos de profesores, por lo general de derecho, a rebufo del gobierno del PP, el partido más corrupto de Europa. Cuando los socialistas catalanes tienen que ponerse al lado de Albiol, mal vamos. Podemos empezó a hablar de una España alternativa, hizo un hueco privilegiado a la memoria histórica, se propuso recuperar a Lorca y a Machado, a Negrín y a Cernuda, a María Zambrano y Cenobia Camprubí, a las 13 rosas y a Clara Campoamor, a Américo Castro, a Miguel Hernández, a Nogales a Victoria Kent a Margarita Nelken. Tiene que seguir por ahí. Podemos va a gobernar cuando tenga un relato de España claro. En un país con un himno sin letra y con una música que sonaba cuando fusilaban a republicanos.

(3) La delegación de la política se solventa con participación. Eso fue el 15-M: la repolitización de la gente que construyó un relato alternativo. Hoy Podemos debiera ser capaz de ir casa por casa a explicar su proyecto de España, a contar cómo el Partido Popular está rompiendo nuestro país, a explicar cómo las catalanas y los catalanes tienen que votar precisamente para lograr que no se marchen. No hay ningún partido que pueda hacer ahora mismo eso. No es extraño el odio de los partidos del 78 hacia Podemos. La ira desatada dificulta esta explicación. Pero hay que intentarlo. Nos jugamos un país. Por eso Podemos necesita activar a sus jóvenes -son quienes más energía portan y una idea más limpia de la España futura tienen-.

(4) Por último, y quizá lo más importante en este momento: ¿como se vence al miedo? Regresando a la indignación que hizo nacer a Podemos.
Convertir la ira estéril en digna rabia

Lo único que vence al miedo que se está generando en nuestras sociedades, tanto en España como en el resto de Europa, es convertir la angustia en digna rabia. El miedo reclama al padre castrador que nos proteja. Y cuanto más nos protege, más indefensos estamos, más a su merced. La dignidad, como recuerda María Moliner, es la condición de quien no humilla y no se deja humillar. Hay muchos poderosos que no se dejan humillar. De hecho, son los que votan todos los días gracias a su poder. Pero humillan a los demás. Constantemente. La tarea del 15-M, y es la tarea de Podemos, consiste en convertir la ira que produce la corrupción, la ira que produce el que unos aventureros junto a unos ladrones nos hayan llevado a este callejón sin salida en Catalunya, la ira ante el vaciamiento de la hucha de las pensiones, la ira ante unos empleos cada vez más precarios, la ira ante el crecimiento de las desigualdades, la ira ante la subida especulativa -¡Otra vez!- de viviendas y alquileres, la ira ante la precarización de la Universidad pública y el abandono de la educación, la ira ante la privatización de la sanidad, del alargamiento de las listas de espera, del encarecimiento de las medicinas, de la salud, del ocio. Después de un año de incertidumbre, todos han movido ficha: el PP y Ciudadanos hacia la reacción falangista, el PSOE, de nuevo, hacia el susanismo y el felipismo, el Rey hacia el pasado Borbón, el independentismo hacia el abismo (con la ambigüedad democristiana de ERC que no dudará en decir cuando convenga lo contrario de lo que está diciendo), el PNV a la condición de bisagra única de Madrid, Bildu al orgasmo vicario por la situación catalana que le hace de nuevo reforzar su reclamo identitario y “despodemizarse”. Queda por saber qué tiene que  hacer Podemos después de haber mantenido la postura más honesta: diálogo dentro de la Constitución para ir más allá de la Constitución, referéndum pactado con el Estado, proyecto constituyente que garantice los derechos sociales, justamente cuando ya es evidente que a sus cuarenta años la Constitución de 1978 está exhausta.

Podemos tiene que volver a hablar desde la digna rabia, con la contundencia que poseen quienes transforman la ira en digna rabia. Podemos tiene que mandar al basurero de la historia a la dirigencia independentista a la que se les ha perdonado demasiadas mentiras ¿No dijeron que las anteriores elecciones fueron un plebiscito? Cuando se pierde un plebiscito no se queman las naves ni se dinamitan los puertos, sino que intenta ganar fuerzas, no abrir una guerra que golpea a tu propio pueblo y que necesita mentir presentando una España que es mucho más rica de lo que dicen solo para justificar su fracaso y su cobardía. Podemos tiene que mandar al basurero de la historia al PP de Mariano Rajoy. Si se aplicase la ley de partidos al PP es bastante probable que hubiera que ilegalizar ese partido. Casi mil cargos imputados por robarle dinero a España. ¿Y se envuelven con la bandera española? Cada vez que un cargo imputado del PP se envuelve con la bandera española la llena de mierda. ¿Por qué se lo permitimos los españoles honrados? ¿Sólo porque tienen mil altavoces para gritar que tenemos que resignarnos porque todos somos iguales? (Insisto: no han sido capaces de demostrar en ningún tribunal sus mentiras contra Podemos).

No es verdad que todos seamos iguales: los condenados por los jueces son ellos. Y son ellos los que llenan la bandera de estiércol. Y la han colgado de la fachada de la sede de Génova, pagada con dinero negro. Podemos tiene que convertir en digna rabia esa ira ante tanto sinvergüenza. En esa batalla sabemos que en ayuda al PP están muchos mercenarios de los medios que por dinero piensan con faltas de ortografía y mala sintaxis democrática-

Podemos convirtió la indignación en digna rabia en la moción de censura. Pero se está dejando robar el relato, que aprovechan los oportunistas. No es fácil el momento. El grito de ¡Rompen España! convoca más que la evidencia de ¡Se roban España! Por eso hay que explicarlo tanto como haga falta. Bajará el polvo y se verá qué queda en pie. Mientras tanto toca convocar de nuevo a la organización.
Todos han movido ficha pero el tablero del 78 se ha desdibujado

Todo el régimen del 78 ha salido en tromba a apoyar al PP. Tanto que el PSOE ha tenido que volver al redil. Hay una involución en el Gobierno de Rajoy que aplica inconstitucionalmente el 155, en el Tribunal Constitucional que se pliega a las presiones del gobierno, en los medios, en la fiscalía, en las fuerzas y cuerpos de seguridad, en el Parlamento que aprueba el CETA aprovechando la confusión y regala la soberanía española. El riesgo de una segunda transición que devuelva al franquismo ámbitos ganados en la primera transición está ahí. Podemos es la única garantía de que esto no pase. Para ello, tiene que armarse de razones para hacer oír su digna rabia.

Pasa, en primer lugar, por colocar fuera de la organización a los que han roto todos los principios éticos de Podemos. La dirección de Podem se ha situado hace mucho tiempo fuera de Podemos. Tienen otros partidos -con los que llevan meses haciendo política- que les recibirán con gusto. Es muy deshonesto por parte de la actual dirección de Podem, encabezada por Albano Dante, sostener unas ideas políticas ajenas a Podemos desde una organización con la que comparte un código ético y político. Ideas que, además, no estaban en el programa electoral con el que se presentó a las elecciones. Esa deshonestidad no debe caber en Podemos. Podemos tiene que reconstruir su espacio político en Catalunya. Eso pasa por reinventar Podem y por reinventar En comú Podem, construyendo una nueva fuerza política comprometida con Catalunya y con España y que defienda, con la misma fuerza, los derechos sociales en el conjunto del Estado de la misma manera que el derecho a decidir como la forma legal y legítima de solventar el encaje de Catalunya en España. Podemos no necesita en Catalunya una fuerza política pensada solo para discutir con Madrid, de la misma manera que la nueva fuerza política en Catalunya no necesita en España una fuerza política que no entienda la condición plurinacional de España ni que Catalunya es una nación. España necesita el ímpetu de la Catalunya rebelde, fuerte, trabajadora, exigente, de la misma manera que Catalunya necesita la savia compartida con una España que le paró los pies al fascismo, que se la jugó cuando murió el dictador, que coge un autobús para ayudar en el Prestige, en los incendios, en una catástrofe y que vibra de la misma manera ante cualquier injusticia. Fragmentados no solamente vamos a sentirnos rotos, sino que por puro egoísmo vamos a tener muchas menos oportunidades para pelear en la guerra sin cuartel de la globalización neoliberal.

Está en manos de Podemos pelear contra el miedo con la digna rabia, esa que construye esperanza, pelear contra la delegación de la política apostando por la participación que le permita al partido volar, luchar contra la indiferencia creando compromiso, enfrentarse a las identidades excluyentes recuperando esa patria de patrias donde no solamente cabemos todas y todos sino que es donde está lo más hermoso de nuestra historia compartida. Los reyes y los príncipes, a los cuentos. Por eso le tienen tanto miedo a un proceso constituyente. Dejar de ser súbditos. Volver a ser sujetos de ciudadanía.


lunes, 23 de octubre de 2017

El 155 y la inutilidad de tener razón


Artículo de Juan Carlos Monedero en Público de fecha 21/10/2017.
Llevamos tiempo diciendo que la única salida que tenía el PdeCat como partido del régimen era confrontar a un PP que iba a entrar al trapo. Que les iban a ayudar las CUP, que daban prioridad a la independencia por delante de la petición de cuentas al partido que les había aporreado cuando los indignados rodearon el congreso. Llevamos tiempo diciendo que les iba a apoyar ERC, en su sibilino quehacer histórico posibilista, esperando a barrer votos de la debacle de la antigua Convergencia y protagonizando el diálogo que venga, sea cual fuere. Habrá diálogo, habrá referéndum y habrá más independentismo.
Llevamos tiempo diciendo que el PP necesitaba algo para salir de sus casi mil casos de corrupción, de los Presidentes de Madrid encarcelados, de su sede que puede terminar embargada, del fantasma de Rita Barberá y la zombi Esperanza Aguirre, de la imputación de Cristina Cifuentes o de nuevas comparecencias del mismo Rajoy en la Audiencia Nacional. Sin contar que la economía, pase lo que pase con el crecimiento, va a irle mal a dos tercios de los españoles. Como ya no pueden aplicar la cuestión religiosa como hicieron con Zapatero, poniendo a una España que pensaba en el infierno a tocar la guitarra con los Kikos en la Plaza de Colón de Madrid en misas contra la “infección homosexual”, ahora tocaba el otro asunto que tiene que ver con la trascendencia: la nación, esa atravesada de una herida territorial desde, al menos, la Revolución Gloriasa de 1868. Y los que tienen el dinero en Suiza y en Panamá, los que no pagan impuestos, los de las amnistías fiscales, los de la obra pública corrupta, los de los sobresueldos, iban a envolverse con la bandera de España para que no se notara que están en esto por la pasta. Pinochet o la Junta Militar argentina se forraron con sus dictaduras. Igual que Franco y los suyos. Por eso daban sobresueldos en el PP. Algún tertuliano mercenario o algún periodista pantuflo jurará y perjurará que una vez vio a un nieto segundo de Franco en una cadena de montaje. Ya. Igual que el PP y los licenciados en Deusto son mayoría entre cajeras y reponedores de grandes superficies.
Llevamos tiempo diciendo que Ciudadanos es un partido inventado por los bancos y el Ibex 35 para frenar la sangría del PP. Que por eso el PP no se lleva bien con Rivera, aunque los dos harán lo que al final manden las necesidades del sistema nacido de la Constitución de 1978. Desobedecer a los que te pagan o te sostienen sale caro a los que dependen de su soldada. Llevamos tiempo diciendo que Ciudadanos renunció a ser la derecha sensata y optó por el neo falangismo de los Girauta y el neoliberalismo de rapiña de los Garicano. Por eso Inés Arrimadas ha tomado rumbo propio, aunque su vuelo depende igualmente de los que sostienen a su partido. Y que por todo esto, Ciudadanos iba a extremar su condición extremista situándose en la derecha del PP. Duele pensar que en algún momento hubo quienes pensaron que Ciudadanos venía a ayudar a la regeneración de España…
Llevamos tiempo diciendo que el PSOE andaba como pollo sin cabeza. Cuando nació Podemos, veníamos del 15M y el “PSOE-PP la misma mierda es” pero nos envainamos la ira por si era verdad que el PSOE podía cambiar. Rubalcaba y Felipe González entraron al consejo editorial de PRISA y la militancia crítica parecía revolverse. Nos emocionó el apoyo de las bases a la resurrección de Sánchez, pero intuíamos que Sánchez iba a defraudarles. Era imposible ignorar el entusiasmo de la socialdemocracia ante tamaña proeza y bridamos la mano por respeto a los militantes del PSOE (Pienso en Ramón Cotarelo, entusiasta en su inacabable juventud, quien creyó otra vez, tras la elección de Sánchez, en el socialismo como posibilidad de redención de España, lo que le llevó a endurecer su mirada con Podemos). Poco dura el consuelo en la casa del pobre. Pedro Sánchez se ha convertido en muleta de Rajoy y en el Embajador del Presidente del “Luis, sé fuerte”. ¿Quién no se acuerda de un Iceta histérico gritando ¡Por Dios Pedro, líbranos de Rajoy! ¡Pero por Dios líbranos Pedro de Rajoy ya ! ?. Teatro, lo tuyo es puro teatro.
Llevábamos tiempo diciendo que Felipe VI necesitaba un 23-F para legitimar su reinado, y que se lo iba a brindar Catalunya. Sin embargo, no ha sido ese el papel del Rey. Eso es que no ha visto Juego de tronos, pese a que Pablo Iglesias se gastó un dinero para regalárselo. Explica la teoría de la acción racional que los actores políticos siempre actúan maximizando su utilidad. Felipe VI, cobarde, se ha echado en manos del pasado y se ha cortocircuitado el futuro. Le hubiera bastado decir: “En España cabemos todos y cabemos con lo que compartimos y con lo que nos diferencia: es tiempo de hablar y de que lo que camina separado vuelva a reencontrarse”. Pero se ha dejado llevar por una historia llena de traiciones. Si un Borbón, Fernando VII, metió en el Código Penal por vez primera el delito de sedición, otro Borbón, Felipe VI, ha puesto su reinado al servicio de un artículo que permite que un partido con 350.000 votos le dirija la autonomía a siete millones y medio de catalanes. Y con ello, ha dado primacía a la legitimidad monárquica por encima de la legitimidad democrática.
No me alegro en absoluto de tener razón. La única posición responsable ha venido de Podemos y los Comunes. Diálogo, referéndum pactado, una Catalunya que se incorpora libremente a la construcción de España y que se hace fuerte al tiempo que la hace fuerte. Un proceso constituyente. Pero los partidos de la Restauración, PP, PSOE y Ciudadanos, han preferido buscar un espacio electoral tensando la cuerda y machacando cualquier posibilidad de diálogo.
Vienen tiempos de dolor para Catalunya y para España. La desconfianza crece y nos estamos empezando a faltar al respeto. La sociedad se está rompiendo. Nos hablamos menos y nos insultamos más. Se respira en la calle. El Estado, cuya principal misión es garantizar la cohesión de la ciudadanía, está fracasando. La extrema derecha anda desatada. Los dementes se están normalizando (Pablo Casado le pide ayuda a Santa Teresa, quien si viviera la patearía el trasero por obtuso). Todo por culpa de la peor clase política que se recuerda en democracia. Por fortuna no pueden impedir que se vote. De momento. Porque el PP siempre entendió que si los pueblos se equivocan votando hay que enderezar a los pueblos. Habrá elecciones que no cambiarán gran cosa la situación, salvo porque tanto el PSC como el PP estarán prácticamente fuera del Parlament. Los andaluces recondujeron su Autonomía echándose a la calle y teniendo el apoyo, en aquel entonces, del PSOE. Y Suárez tuvo que cambiar la ley para ignorar que en Almería no había superado el referéndum el 50%. Cuando las leyes van contra la lógica política, hay que cambiar las leyes. Algo que no entienden los que siempre llegan tarde y sus muletas.
El fundador del PP, Fraga, nunca condenó el golpe del 18 de julio de 1936. Siempre llegan cuarenta años tarde a todo. Y si muchos españoles no han podido sentir suya la bandera, es porque el PP se encargó de recordar desde el primer momento que esa bandera era la de ellos. La de los que siempre llegan tarde a la democracia. La de los que hoy aplican el artículo 155 forzando su interpretación. Los del partido más corrupto de Europa. Los que, por tanto, tienen interés en España siempre y cuando puedan robarle a los españoles.
Y el PSOE, en 2017, ayudándoles.

viernes, 20 de octubre de 2017

¿Qué camino debe seguir la socialdemocracia española?


Artículo de Ann Pettifor publicado en CTXT con fecha 18/10/2017.

El fracaso (o pasokización) de la socialdemocracia en Europa y Estados Unidos es dramático, pero no era inevitable. El agotamiento del PSOE y la socialdemocracia española ha sido particularmente dramático, si se tiene en cuenta el papel fundamental que desempeñó durante la transición del franquismo a la democracia y su etapa de gobierno, durante la cual disfrutó de mayor apoyo popular que cualquier otra formación política española.
Sin embargo, el aspecto más dramático de la desaparición de la socialdemocracia en toda Europa es que ha derivado directamente en el desmoronamiento de la democracia. El desencanto con la democracia se ha alimentado con la creencia de que los políticos socialdemócratas no podrían proteger ni protegerían a las poblaciones de los efectos catastróficos de las leyes del mercado tras las crisis económicas de 2007-9. La clase política se mostró renuente a contener o abordar (a través de la regulación) el aumento constante, y posterior implosión, del excesivo endeudamiento privado creado por la banca y las instituciones financieras, que a su vez se empleó en una temeraria especulación inmobiliaria. En segundo lugar, tras el desplome económico causado por la crisis financiera, fracasaron al tratar de resolver el descomunal aumento del desempleo en España. En su lugar, los políticos se centraron inexorablemente en intentar “cuadrar el presupuesto”. Al centrarse en la deuda pública y no en la privada, se perjudicó a aquellos que no habían causado la crisis, porque en un vano intento de ajustar el presupuesto, los políticos empeoraron las ya degradadas condiciones de vida de sus propios seguidores. 
Sin embargo, incluso antes de la crisis, los políticos socialdemócratas ya se habían resentido. Al renunciar progresivamente a la administración pública de los mercados privados respecto a asuntos financieros, laborales y comerciales, y al entregar el poder de estos mercados a organismos privados, los políticos socialdemócratas habían menoscabado su propia función en la economía. Al acceder a renunciar al apoyo de un banco central español respaldado con fondos públicos y, en su lugar, depender de un incomprensible Banco Central Europeo, los políticos españoles entregaron un gran poder. Debilitaron su propia administración e influencia. No es de extrañar que no tuvieran poder para proteger a la sociedad del inexorable y devastador impacto de los mercados durante la Gran Crisis Económica y posteriormente. Por el contrario, los políticos británicos y estadounidenses podían pedir ayuda a sus bancos centrales. 

TRAS EL DESPLOME ECONÓMICO CAUSADO POR LA CRISIS FINANCIERA, FRACASARON AL TRATAR DE RESOLVER EL DESCOMUNAL AUMENTO DEL DESEMPLEO EN ESPAÑA

Naturalmente, los organismos privados se habían instalado en el vacío de poder creado por la Eurozona y asumieron el control. Hoy en día son los organismos privados los que gobiernan los mercados financieros en España y por toda Europa, no los organismos públicos. 

Zapatero, los objetivos de déficit y por qué los presupuestos estatales no son como los presupuestos familiares

Actualmente existe un amplio consenso en que José Luis Rodríguez Zapatero, líder del PSOE en 2010, cometió una especie de harakiri cuando, con una agobiante tasa de desempleo juvenil del 40%, accedió a un objetivo de déficit presupuestario del 6%, congeló las pensiones y otras prestaciones, aumentó la edad de jubilación, recortó los sueldos de los funcionarios, impuso medidas de austeridad a las autonomías y “flexibilizó” la negociación colectiva. 
Quizá el error más catastrófico fue la decisión de adoptar la “regla de oro” de estilo alemán concebida para incorporar políticas sobre déficits presupuestarios en la Constitución. En otras palabras, las políticas se convertirían en algo así como cemento: inalterables e inamovibles. Esta decisión refleja una interpretación muy deficiente de cómo funcionan las economías. A diferencia del “ordoliberalismo” de políticos reaccionarios como Wolfgang Schauble, las economías son “banquetes móviles”. Se levantan y caen, se expanden y contraen en función de una serie de factores. Las políticas económicas, por lo tanto, no pueden fijarse en cemento. No se pueden convertir en ley. Las políticas estatales han de poder responder a los vaivenes de la economía en general. Cuando la economía se calienta, y hay amenaza de inflación, deben adoptarse medidas para enfriarla. Cuando la economía se desploma, y hay amenaza de desempleo y deflación, la política debe responder para prevenir una quiebra económica prolongada. 
La “regla de oro” enraizó la austeridad y con ella los continuos altos niveles de desempleo en la economía española. Previsiblemente, provocó una aplastante derrota del PSOE en 2011.
El endeudamiento estatal no es como el endeudamiento familiar
El señor Zapatero no estaba solo. En toda Europa e incluso en EE.UU., hay unanimidad entre los socialdemócratas, los responsables políticos y los principales economistas en que la “austeridad” o saneamiento fiscal es la respuesta a un aumento de la deuda pública causada por un fracaso económico privado. Sin embargo, la “austeridad” en época de crisis es una ideología especialmente retorcida, declamada por los intereses financieros, preocupados porque no haya suficiente dinero para sostener al sector privado si está “desbordado” por el sector público.

LA “AUSTERIDAD” EN ÉPOCA DE CRISIS ES UNA IDEOLOGÍA ESPECIALMENTE RETORCIDA, DECLAMADA POR LOS INTERESES FINANCIEROS, PREOCUPADOS PORQUE NO HAYA SUFICIENTE DINERO PARA SOSTENER AL SECTOR PRIVADO SI ESTÁ “DESBORDADO” POR EL SECTOR PÚBLICO

Se trata de una ideología basada en la microeconomía doméstica. La mayoría de los economistas actuales reciben formación principalmente como “microeconomistas” –con particular hincapié en la empresa, hogares e individuos. Emplean un razonamiento microeconómico que les permite llegar a conclusiones macroeconómicas para el conjunto de la economía. Pero el sentido común dicta que los gobiernos no son como los hogares. A diferencia de los hogares, los gobiernos obtienen ingresos de los contribuyentes –por ley. A diferencia de los hogares, y gracias al respaldo de los contribuyentes, los gobiernos pueden obtener financiación fácilmente pidiendo préstamos tanto a inversores nacionales como internacionales. La deuda pública, incluida la deuda española, es un bien o activo preciado y escaso, y hay una gran demanda por parte de millones de inversores de todo el mundo. La razón es que todos los gobiernos democráticos están respaldados por los contribuyentes –y por lo tanto, la amortización de la deuda pública está mucho más asegurada que la amortización de las deudas privadas.

La deuda pública es como un balancín
Para entender cómo y por qué sube o baja la deuda pública ayuda visualizar el balancín de un parque infantil. Cuando el sector privado se desploma y cae la recaudación fiscal, la deuda pública, al igual que un balancín, sube. ¿Por qué? Porque la quiebra del sector privado provoca el desplome de la recaudación fiscal, y en una economía democrática, un aumento de las prestaciones sociales. Cuando el sector privado se recupera, el desempleo y las prestaciones sociales caen, y la recaudación fiscal aumenta. Entonces, la deuda pública, al igual que un balancín, también cae. 
De modo que la respuesta a un aumento de la deuda pública en una época de quiebra del sector privado, no es empeorar las condiciones recortando el gasto y la inversión en el sector público. Por el contrario, es vital que el gobierno pida prestado y gaste para impulsar el empleo y la actividad económica, que a su vez aumentará la recaudación fiscal, y también estimulará un sector privado debilitado. 

El camino a seguir: comprender el poder de la administración pública

Para que los políticos socialdemócratas recuperen el poder y el apoyo de su electorado es necesario el rechazo absoluto de las políticas económicas de desregulación que dieron lugar a la Gran Crisis Económica. Por encima de todo, los socialdemócratas deben dejar de rendir pleitesía a los mercados financieros y deben comprometerse activa y públicamente a subordinar dichos mercados a la administración pública de la democracia reguladora de España.

LOS POLÍTICOS SIGUEN PERMITIENDO QUE LOS BANCOS AMENACEN LA ECONOMÍA GLOBAL CON OTRA CRISIS FINANCIERA GRAVE, A PESAR DE QUE HOY EN DÍA TODOS LOS BANCOS MUNDIALES EN LA PRÁCTICA SON BANCOS NACIONALIZADOS

Para lograrlo, los socialdemócratas debe recuperar y comprender el potencial de la administración pública respaldada por los contribuyentes. Los mercados financieros privados dependen en exceso de las instituciones públicas, como los bancos centrales y los gobiernos, para los rescates masivos, la EC (expansión cuantitativa), los préstamos a bajo coste y las constantes garantías respaldadas por los contribuyentes para evitar la quiebra de mercados. Al reconocer esta dependencia del sector privado sobre el sector público, los socialdemócratas deberían exigir reciprocidad: la aplicación de términos y condiciones más estrictas a cambio de la generosidad del sector público. Desde la crisis, el sector financiero privado no solo se ha beneficiado de los rescates y ayudas a la deuda privada por parte del sector público, sino que, de hecho, ha saqueado las arcas públicas y ha abandonado completamente la denominada teoría del “mercado libre”. Los bancos, las empresas de capital privado y otras entidades financieras han quedado “exentas de responsabilidades” y han retomado sus métodos especulativos antiguos y peligrosamente temerarios –esta vez respaldados por los contribuyentes. La mayoría siguen siendo “demasiado grandes para caer” y “demasiado grandes para encarcelarlos’.  
Los políticos siguen permitiendo que los bancos amenacen la economía global con otra crisis financiera grave, a pesar de que hoy en día todos los bancos mundiales en la práctica son bancos nacionalizados. Sin la generosidad de los 500.000 millones de dólares de EC trimestrales (procedentes del BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón) más unos intereses crediticios históricamente mínimos, respaldados por unas garantías estatales, habrían quebrado. Estos no son bancos pertenecientes al sector privado, batallando contra las llamadas leyes del mercado libre. Aún incluso con un generoso respaldo público, el sector bancario privado sigue sin otorgar préstamos a empresas de la economía española verdadera con tipos de interés sostenibles. 
Este tipo de generosidad unilateral debe acabar. Ha llegado el momento de obligar a la banca española a que priorice los intereses de la economía española o a afrontar las pérdidas que se respaldaron con fondos públicos obtenidos de la hacienda española, el BCE y otros organismos públicos. 
En segundo lugar, todas los bancos privados dependen de instituciones respaldadas por los contribuyentes, como el sistema judicial y de derecho penal, para el cumplimiento de contratos. ¿No ha llegado el momento de insistir en que estas instituciones financiadas por los contribuyentes no se puedan utilizar para el cumplimiento de contratos, a menos que los bancos privados contribuyan a restablecer la salud de la economía española? 
Es mucho lo que se puede hacer para desafiar el aparentemente abrumador dominio del sector financiero privado. Pero antes, los socialdemócratas españoles deben reconocer y restablecer el poder de una democracia reguladora. Deben anteponer públicamente los intereses de su electorado por encima de los intereses del sector financiero privado. Deben prometer que van a restablecer la autoridad pública sobre los mercados privados en lo que concierne al capital, trabajo y comercio. 
Solo de esta manera será posible recuperar la confianza de los ciudadanos, y con ella, el poder político. 

jueves, 17 de agosto de 2017

Los “cachondos” de Bruselas (II)


El problema de fondo tiene su origen en Alemania y los distintos diseños realizados, tras la ruptura de Breton Woods, a medida del país teutón para evitar una apreciación continuada del marco alemán.

Artículo de Juan Laborda publicado en su blog en Vozpopuli el 17/8/2017

En el blog anterior empezamos a desmontar el hilarante panfleto de la Comisión Europea sobre la Gran Recesión y su impacto en Europa. Estos pícaros y bufones postmodernos daban por terminada, tras 10 años de dura crisis, la Gran Recesión en Europa y en España. Dicen que “tomaron importantes decisiones para contener la crisis, preservar la integridad del euro y evitar peores posibles resultados” y que después de 10 años han logrado sus objetivos: “los bancos son más fuertes, la inversión está aumentando y las finanzas públicas están en mejor forma”. Tremendo cuando estamos en la antesala de la segunda ola de la Gran Recesión.
En el trasfondo de todo está el diseño del Euro como problema
Ya detallamos los errores de los análisis y estudios que las autoridades políticas, económicas y monetarias europeas del momento hicieron de la Gran Recesión. Obviamente no tenían ni idea de la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky, ni habían oído hablar de la Recesión de Balances de Richard Koo. En lo relativo a nuestro país, estos estudios presentaban dos clarísimas deficiencias. En primer lugar, hicieron un diagnóstico erróneo sobre las razones que provocaron la crisis sistémica. En segundo lugar, y derivado de lo anterior, las recetas ofrecidas no hicieron sino ahondar aún más el empobrecimiento de nuestro país. Sin embargo, en el trasfondo de todo, está el diseño del Euro como problema.
Al final, el diseño del Euro como problema
Desde el inicio de la crisis de la eurozona había soluciones más eficientes y más justas. Estas eran ampliamente entendidas por los economistas y no eran especialmente difíciles de implementar -al menos técnicamente (otra cosa es la política)-. Había un camino alternativo, cancelación de deudas y mucha menos austeridad. Pero este camino no fue tomado. La deuda (sobre todo privada) fue utilizada como una excusa para apretar el orden económico neoliberal dentro de un marco federalista conservador. La alternativa habría ayudado a preservar el modelo social europeo y habría cambiado la agenda neoliberal. Y solo cuando algunos gobiernos sumisos con las élites dominantes vieron peligrar su posición en favor de fuerzas políticas emergentes se relajó la austeridad y se usó el BCE para financiar la expansión de deuda soberana.
La Unión Monetaria Europea (UME) es en realidad un sistema defectuoso desde sus orígenes. Se hizo caso omiso de los informes precedentes (Werner, 1970; MacDougall, 1977) donde se avisaba de la necesidad de una instancia fiscal federal y de los peligros de dejar todo en manos de una Banco Central, como una parte no constituyente del gobierno, y de establecer, en este contexto, unos tipos de cambio fijos entre los estados miembros.
Al dar primacía a la posición monetarista sobre la inflación, Alemania se convirtió en la autoridad monetaria de facto en Europa
El problema de fondo tiene su origen en Alemania y los distintos diseños realizados, tras la ruptura de Breton Woods, a medida del país teutón para evitar una apreciación continuada del marco alemán. Pero al final al dar primacía a la posición monetarista sobre la inflación, Alemania se convirtió en la autoridad monetaria de facto en Europa. La decisión de los Estados miembros del Sistema Monetario Europeo de subyugar su propia independencia política significó que el Bundesbank se convirtió en el banco central de la Comunidad Económica Europea. Lo importante era que a medida que Europa avanzaba hacia la creación de la zona euro, la inestabilidad monetaria era abundante y Alemania estaba renunciando a sus acuerdos de comportarse simétricamente para estabilizar el sistema.
Alemania no quiso generar déficits por cuenta corriente, tan necesarios para la estabilidad del resto de países. En ese momento las otras naciones europeas deberían haber detenido la creación de la Eurozona. Era obvio que estas naciones no estaban aptas para compartir una moneda, ya que no podían mantener ninguna estabilidad monetaria, excepto si se recurría a los controles de capital.
El hecho de que Alemania continúe violando el Procedimiento de Desequilibrio Macroeconómico, incorporado en los cambios del Pacto de Estabilidad y Crecimiento -que restringía los superávits en cuenta corriente al 6 por ciento del PIB-, es porque su tipo de cambio efectivo real sigue siendo demasiado bajo. Si la zona euro se desintegrara, la nueva moneda teutona se apreciaría entre un 15%-30% para reflejar su fortaleza comercial y permitir así posiciones más competitivas para sus socios europeos. Pero aquí ni se enteran de que va la fiesta, ni apenas presionan a favor de sus ciudadanos, adoptando una postura de genuflexión y sumisión inaceptable.
Posibles soluciones
A partir de este análisis se plantean tres alternativas para buscar una solución óptima para el conjunto de los países de la Eurozona. En primer lugar, el establecimiento de una verdadera federación política y económica, pero a fecha de hoy las grandes diferencias entre las naciones europeas lo hacen altamente improbable. En una segunda alternativa, el BCE podría utilizar su capacidad de emisión de moneda para financiar los déficits fiscales de los Estados miembros para que pudieran fomentar el crecimiento y el empleo en sus economías nacionales sin encontrarse con las restricciones que los mercados de bonos privados ejercen en sus gastos. Sin embargo, se opone con contundencia Alemania y la propia Comisión Europea. Pero sería una alternativa muy interesante.
Si nada cambia, deberíamos plantearnos una alternativa, en principio considerada tabú por la mayoría de la ciudadanía, la opción de la salida del euro
Bajo este escenario, si nada cambia, deberíamos plantearnos una alternativa, en principio considerada tabú por la mayoría de la ciudadanía, la opción de la salida del euro. Puede ser o bien mediante un desmantelamiento ordenado de la moneda y una restauración de la soberanía monetaria individual para cada nación, con el restablecimiento de su propio banco central, o bien una salida unilateral de cada nación. La mejor opción para países como Italia, España, Grecia o Portugal, si nada cambia, es la salida unilateral de la unión monetaria mediante el restablecimiento de su propia soberanía económica y política.
Este análisis es especialmente certero si analizamos el crecimiento económico de España desde la segunda mitad de 2014, frágil y auto-programado por las élites. Se permitió al ejecutivo del PP una expansión fiscal que invalidaba la austeridad, y que produjo una recuperación del consumo público, y por ende de la economía. Y además el BCE empezó, primero, a regar generosamente a un sistema bancario español con problemas de fondo, facilitando una modesta recuperación del flujo del crédito; y, posteriormente, a comprar deuda soberana patria en mercado secundario hasta convertir al Banco de España en el principal acreedor del Tesoro. Si alguien cuestionará el orden actual establecido, automáticamente el Banco Central cerraría el grifo, se paralizaría el crédito, no se podría  refinanciar la deuda soberana, aumentaría la aversión al riesgo y emergería con toda su fuerza la fragilidad de los balances bancarios y la inestabilidad de nuestra economía. Por eso quizás hay que tener siempre preparado un Plan B.


lunes, 14 de agosto de 2017

Los “cachondos” de Bruselas (I)


Bajo cifras promedio ocultan una realidad. El paro en algunos países del sur de Europa, España y Grecia, es el doble del que había antes de la crisis, y con una situación mucho más deplorable.
Artículo de Juan Laborda, publicado el 13/8/2017 en su blog en Vozpopuli.

De hilarante y puro cachondeo se puede calificar el panfleto de la Comisión Europea sobre la Gran Recesión y su impacto en Europa. Su diagnóstico y análisis de la situación refleja una caradura que haría sonrojar a los bufones y pícaros del Barroco español. Producirían risa si no fuera por el enorme daño que han ocasionado, sobretodo, a la ciudadanía del sur de Europa, con el apoyo inestimable de las élites autóctonas –políticas, económicas y mediáticas-, nuestros “patriotas de hojalata”. La crisis fue aprovechada para practicar un expolio a favor de las élites rentistas y en contra de los más débiles, especialmente los más jóvenes -indefensos, sin futuro-. Para ello han contado con el apoyo inestimable de ese 20%-25% de la población cuya percepción de rentas se está financiando con la emisión masiva de deuda pública.
Estos pícaros y bufones postmodernos dan por terminada, tras 10 años de dura crisis, la Gran Recesión en Europa
Estos pícaros y bufones postmodernos dan por terminada, tras 10 años de dura crisis, la Gran Recesión en Europa. Dicen que “tomaron importantes decisiones para contener la crisis, preservar la integridad del euro y evitar peores posibles resultados” y que después de 10 años han logrado sus objetivos: “los bancos son más fuertes, la inversión está aumentando y las finanzas públicas están en mejor forma”. Una de dos, o mienten, o son unos ineptos.
Es mentira que los bancos estén en mejor forma. ¿Se acuerdan de lo que nos decían antes de la caída de bancos como Dexia o Popular? El sistema bancario europeo, especialmente la banca sistémica, sigue siendo frágil e ineficiente. Las razones son varias. Por un lado, su opacidad, complejidad e interconectividad. Por otro, su excesiva dependencia de la deuda. Unamos a ello graves problemas de gobernabilidad y distorsiones que no se resuelven en los mercados; leyes y reglamentos defectuosos; y una absoluta falta de rendición de cuentas por parte de las gerencias bancarias. Los bancos sistémicos europeos son cada día más sistémicos, y el total de activos medio y el apalancamiento promedio es mayor que en 2007. El déficit de capital, ante un escenario adverso, preocupante.
Les importa un bledo el bienestar de la ciudadanía
Pero además carecen de empatía. No comentan nada del empobrecimiento generalizado que han tenido que soportar, como un sacrificio ante no sé qué deidad, los ciudadanos de países como Grecia, España, Portugal o Irlanda. Bajo cifras promedio ocultan una realidad. El paro en algunos países del sur de Europa, España y Grecia, es el doble del que había antes de la crisis, y con una situación mucho más deplorable. El empleo que se crea es temporal y precario, inestable y de bajos salarios. Todo es humo, no hay nada, ningún cambio de modelo productivo basado en la industria, en la innovación, en el conocimiento, en las nuevas tecnologías y en otras milongas que nos vendieron. Pretenden, además, reactivar otra burbuja inmobiliaria. Las tasas de paro corregidas por precariedad, temporalidad, parcialidad no deseada y falta de expectativas se sitúan en España y Grecia alrededor del 30% (medidas de desempleo equivalentes a las U6 y U7 estadounidenses). Me produce sonrojo cuando Bañez y/o Rajoy hablan de empleo. Con estos mimbres, una de las razones detrás del proyecto de Unión Europea, la convergencia de rentas entre el Sur y el Norte de Europa, hecha añicos.
El diagnóstico de la crisis fue erróneo, y las recetas completamente tóxicas
Detrás de todo, como responsables últimos de esta situación, las políticas económicas y un diseño del euro totalmente inadecuado. El diagnóstico de la crisis fue erróneo, y las recetas completamente tóxicas. Solo cuando vieron las orejas al lobo –la posibilidad de perder el control político- empezaron a cambiar tímidamente de rumbo ciertas políticas. Pero el daño ya estaba hecho. Y miren que no he hablado de algo tangencial pero inherente a la crisis, la sobrevaloración del PIB patrio, al menos en un 17%. Porque nuestro nivel de deuda pública sobre PIB es mayor de lo que nos dicen; nuestra presión fiscal, de las más altas de Europa pero con unas prestaciones sociales deficientes –ya saben a dónde van a parar parte de las cuantiosas cantidades de euros de deuda pública soberana emitida, a financiar a lobbies y grupos de electores influyentes-.
La Comisión Europea como problema
Cuando se inicia la Gran Recesión, allá por 2008, las autoridades políticas, económicas y monetarias del momento achacaron los males de la economía española a la ineficiencia del sector público y a una baja productividad del factor trabajo, que debería, según ellos, compensarse vía salarios más bajos. En base a este diagnóstico aplicaron el recetario de la Teoría Neoclásica dominante, bajo el cual se educaron. Consistía en un cóctel peligroso para la salud de los españoles: política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (papel del BCE), y deflación de salarios. Como consecuencia la economía española se vio abocada a una brutal contracción económica, que en términos técnicos se conoce como Recesión de Balances. Algunos aprendieron más tarde qué es una crisis “a la Minsky”, creada por una brutal expansión de la deuda privada alrededor de un colateral-burbuja inmobiliaria y/o financiera.
Detrás de esa burbuja los principales responsables, más allá incluso de las autoridades políticas y económicas patrias, fueron las autoridades económicas y monetarias europeas
Pero lo peor es que detrás de esa burbuja los principales responsables, más allá incluso de las autoridades políticas y económicas patrias y de nuestro sistema bancario, fueron las autoridades económicas y monetarias europeas (Banco Central Europeo y Comisión Europea). El economista jefe de Nomura, Richard Koo lo explicó en una excelente nota bajo el sugerente título “The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany”. Según Koo el denominado “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria excesivamente expansiva del BCE. Ésta tenía como objetivo último estimular la economía con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo, el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Por el contrario aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países europeos del sur. Lo que subyace en el fondo es algo que dejamos para el siguiente blog, el diseño del Euro como problema.


martes, 20 de junio de 2017

Sánchez: cambiar a todos para que nada cambie


Sánchez es el PSOE puro y que nadie espere otra cosa, aunque haya llegado al poder de una forma paradójica liquidando a González, Guerra, Rubalcaba y a su candidata.
Artículo de Suso de Toro de fecha 18/6/2017 en el diario.es. 

El PSOE es un partido muy importante para sus afiliados y simpatizantes, para la mayoría no solamente es una seña de identidad personal, a veces familiar, sino también el lugar para estar en la vida. Eso hay que comprenderlo. También fue una agencia de colocación y de ascenso social enorme que permitió desde los años ochenta que hijos e hijas de familias de clase media y trabajadora tocaran cargos y poder público. Lógicamente para esas personas también es un partido muy importante.
Pero es, además, decisivo en la historia de España desde 1975, aquella España que se llamaba a si misma “Estado Español”, con un Régimen tutelado y protegido por los EEUU. Fue esa misma potencia imperialista dueña del país quien actuó muy directamente en aquellos años. Primero gestionó la entrega a la dinastía alauí del protectorado del Sahara y la traición a su población por parte de la potencia colonial, el Estado Español, e inmediatamente condujo, ya de la mano de Juan Carlos I de la casa de Borbón, el tránsito del Régimen al Reino de España.
En ese tránsito fue imprescindible la reaparición de algún partido que no fuese obrerista, como lo era el PCE, pero que fuese heredero de la República para agrupar y representar a una parte de las clases medias que no eran del Opus. Podría haber sido Izquierda Republicana pero no había tenido una renovación interna y en cambio en el PSOE se había creado un ambicioso grupo de jóvenes en Sevilla. La operación de relanzamiento del PSOE la planificó la CIA y fue ejecutada a través de la socialdemocracia alemana. Los viejos socialistas republicanos del exilio fueron apartados y, propulsados desde Alemania, ocuparon su lugar el grupo de González y Guerra.
El PSOE fue una pieza esencial en la continuidad del estado desde el Régimen al Reino y cuando llegó al poder González dio todos los pasos que estaban en la agenda política oculta diseñada por los amos del juego en este lado de la Guerra Fría. El Partido Socialista español ha sido la pieza fundamental de la estabilidad todos estos años, y ahora también lo es, del sistema político nacido de la Transición. Ahí es donde hay que ver la propuesta de las Juventudes Socialistas y la reacción inmediata de Sánchez y lo demás son tonterías.
Que a las Juventudes les haya dado a estas alturas por proponer que el PSOE defienda una república es parte de la resaca del cabreo y el calentamiento que provocaron las actuaciones de la tal gestora. Que Sánchez lo pare y evite que llegue a votarse muestra el carácter y la naturaleza del PSOE, el sostén de este sistema político. Realmente es la derecha posfranquista del PP, con sus imprudencias, quien de cuando en cuando crea inestabilidad y crisis del sistema. Y es el PSOE quien actúa con “prudencia” y “sentido de estado” para encauzar las tensiones dentro de un orden. Este orden. Si Rajoy ofende y acorrala a la opinión mayoritaria catalana, vendrá Sánchez a ofrecerle comprensión y los mejores deseos. Así que a los militantes socialistas que se crean republicanos siempre les quedará darse golpes en el pecho y susurrar un viva a la república en la intimidad de su dormitorio. Mientras su partido será el principal sostén de la monarquía.
Sánchez es el PSOE puro y que nadie espere otra cosa, aunque haya llegado al poder de una forma paradójica, liquidando a González, a Guerra, a Rubalcaba y a su candidata. Que a esa pandilla liquidada se le haya sumado Zapatero, quien había padecido al aparato en sus tiempos en León y luego en la Presidencia es otra paradoja.
Sánchez es una gran paradoja, creado por el aparato, enfrentado luego al aparato y liquidando luego a los representantes del aparato va a volver a realizar una continuidad de su política histórica. Porque eso es lo que hará, la “Internacional”, lo del federalismo y la plurinacionalidad y lo del republicanismo son los reclamos estéticos y afectivos para reagrupar a la militancia y las viejas simpatías. Esas palabras no contienen absolutamente nada real excepto humo. Es la retórica que el PSOE saca a pasear periódicamente cuando necesita revalidarse ideológicamente, pero que nadie se inquiete que no pasa nada.
Que ganase Sánchez es lo mejor que le podría haber pasado al partido en el dilema entre él y Susana Díaz. Esta no ha perdido ocasión de mostrar su calidad personal, sus buenas maneras, su altura política, su capacidad para unir y liderar y su buena educación ausentándose de un congreso en el que ella había aspirado a ser elegida. Eso sí es categoría personal y política de una dirigente, que aprendan los demás. En consecuencia la mayoría de los delegados andaluces, demostrando un espíritu colaborativo y unitario, boicotearon las ponencias, demostrando su responsabilidad y que su partido es lo que más les importa.
Díaz fue la consecuencia de una serie de incidentes en un proceso que fue conducido por el aparato desde el momento en que en el congreso en Sevilla, González y Guerra conspiran para apartar a Carmen Chacón y poner de sucesor de Zapatero a Rubalcaba. Primero fue la carta Rubalcaba, luego pusieron a Sánchez y la idea era poner a continuación a Díaz, la sucesora de Griñán en Andalucía, para que todo fuese de pata negra y de confianza. La ambición personal y la tozudez de Sánchez junto con la pésima capacidad de la candidata y su gestora desencadenó una crisis que, momentáneamente, le entregó a Sánchez, el control del partido, o por lo menos la mitad del territorio de Madrid hacia arriba.
Que a Sánchez no lo quieren lo acaba de demostrar Guerra lanzándole un proyectil, se ve todavía conserva el “Mystère” de cuando iba a los toros en avión militar, aprovechando la declaración de “plurinacionalidad”.
Sin embargo, Sánchez le devuelve al PSOE su papel de partido “de Estado”, un rol que había perdido por su pacto subterráneo para sostener a Rajoy. Efectivamente la maniobra inspirada por González de un gobierno bipartito PP-PSOE o bien que el PSOE sostuviese a Rajoy desde la oposición triunfó satisfaciendo los intereses de los poderes económicos, del estado, mediáticos y de la corte en general pero había sentenciado a muerte al partido. Sánchez recupera el partido de sus mentores, pero sin ellos. Que cambien los dirigentes para que nada cambie en lo esencial.
Aunque reconozcamos que si el PSOE vuelve a la oposición y efectivamente derogan leyes y medidas injustas del Gobierno, algo estará mejor. Pero lo esencial es lo esencial, que se dejen de cuentos y construyan su moción de censura para echar a este Gobierno, y lo demás es hacer el tiempo para no enfrentarse a los comisarios europeos y permitir que Rajoy haga el trabajo sucio.