lunes, 14 de octubre de 2013

Una estrategia para oponerse a la agresión de la caverna


Francisco González de Tena, artículo publicado en nueva tribuna el 13 octubre 2013.

Está claro que este Proyecto de PGE, en su redacción actual, vulnera de forma clara principios fundamentales de la vigente Constitución.

Hay que confiar que nuestros mecanismos participativos sindicales y políticos pueda reconducir este panorama ruinoso a un terreno social y políticamente normalizado

Es lamentable que se tenga que recurrir a un término que pensábamos ya superado, el de la caverna para identificar el núcleo duro que maneja los hilos que han cristalizado en la ruina colectiva de millones de víctimas financieras. Se equivocan, o mejor intentan confundir a la opinión pública, quienes se empeñan en culpabilizarnos por “haber vivido por encima de nuestras posibilidades”, o apelar a una “herencia envenenada” cuando para herencia en realidad insoportable la que dejarán durante generaciones estas marionetas del poder. Con la perspicacia que aporta la larga experiencia política y las ideas claras, tenemos que volver como hace Julio Anguita al plano del marco legal que tan a menudo esgrimen quienes no lo cumplen en absoluto, la Constitución de 1978. Lo que sigue es un retorno al espíritu de ese marco legal que, al fin y al cabo, solo reproduce parcialmente principios básicos de Macroeconomía que los máximos responsables de aplicar desde el Gobierno se empeñan en ignorar, a pesar de que se escuden en una pretendida especialización académica cada día más pisoteada por estos impresentables ministros de la cosa.

Artículo 10

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.

Causa sonrojo ajeno comprobar cómo en aspectos esenciales, como es esta idea de la dignidad de la persona y la apelación significativa a la Declaración Universal de los Derechos Humanos es hoy poco más que humo para los bien pagados representantes de lo Público en España. Desde luego la política Social y Económica que está arbitrando este Gobierno vulnera de forma grosera estos principios constitucionales. ¿Es respeto a la dignidad de la persona el dejar sin fondos asistenciales a los más desfavorecidos, disminuidos, o a las familias expulsadas del mercado laboral, o condenadas a la mendicidad?

Estamos ante una situación equívoca que no tiene solución, a pesar de que el Gobierno en pleno asegura continuamente que estos Presupuestos del 2014 son los de la reactivación económica.

Un ejemplo nos pondrá delante del espejo. Suponemos que España es una granja en la que ha existido un cambio del titular, asegurando el nuevo dueño que va a aumentar la productividad lechera de las vacas, y que al tiempo va a ahorrar ingentes cantidades de dinero en pienso. Para cumplir su promesa cada día detrae una parte del pienso con el que se alimentan las vacas, pretendiendo que, al mismo tiempo aumente la producción lechera y la calidad de la misma. No hace falta haber estudiado en Oxford para adivinar que al final de un corto período de tiempo el granjero intentará ordeñar a las vacas cuando hayan fallecido de inanición.

Parece razonable exigir a los productores de bienes y servicios, que precisamente obtienen sus ganancias de vender esos productos a una población determinada, reviertan una parte de esos beneficios en mantener el nivel económico de esos consumidores para que sus ventas, al menos, se mantengan. Los impuestos sobre las ganancias persiguen precisamente esa redistribución para mantener el flujo del capital circulante en la economía real. Pero si una parte muy importante de los beneficios se desvían hacia la especulación financiera e inmaterial, el empobrecimiento progresivo de los consumidores hará resentirse inevitablemente el consumo, los impuestos y la recaudación inherente al consumo. Si a eso unimos una Reforma Laboral leonina, que permite el despido libre, la reducción brutal de los salarios reales, la disminución progresiva de la recaudación para la Seguridad Social y le unimos un brutal fraude fiscal por parte de las grandes fortunas y capitalistas especulativos sin control, la receta no se puede presentar como éxito en absoluto salvo que consideren imbéciles a los ciudadanos.

En estos momentos las bolsas de fraude a la Seguridad Social se hacen con total impunidad, incluso cotizando una hora al día (por si por descuido se presenta un inspector despistado) en trabajadores contratados a tiempo parcial, aunque trabajando en jornadas incluso superiores a las normales. En este panorama el sostenimiento de las pensiones es imposible y ha permitido el latrocinio del Fondo de Garantía de las Pensiones para atender otras obligaciones financieras del Estado.

Esto es lo que dice literalmente la vigente Constitución en ese aspecto.

Artículo 31

1. Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

2. El gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía.

De un repaso somero del Proyecto de los Presupuestos Generales del Estado se deducen varias graves discordancias. Aquí, para los fines propuestos, solo se cristalizarán en preguntas que deberían ser contestadas por los parlamentarios que apoyen este Proyecto.

¿Puede el Gobierno acreditar de forma creíble que ese 1%, que detenta el 98’80 % de la Renta Nacional, va a aportar la parte que le corresponde en justicia “mediante un sistema tributario justo, inspirado en los principios de igualdad y progresividad, al sostenimiento de las Finanzas Públicas?

¿Es equitativo y justo que las SICAVs coticen el 1%, cuando lo hacen, mientras un trabajador ve gravadas sus rentas del trabajo casi 25 veces más en algunos casos? Las mafias de las finanzas, mal llamadas mercados, han hecho realidad la premonición doble de Marx, que el capitalismo lleva en sus genes su propia ruina (y la de una humanidad consumista) y que el gran chantaje es ese “ejército laboral de reserva”, los parados dispuestos a aceptar cualquier trabajo esclavo con un salario de hambre, sea una realidad.

 ¿Es justo y equitativo que la Iglesia Católica (su jerarquía) recibiera 11.000 millones de euros, libres de impuestos, mientras a los jubilados se nos impone un ridículo incremento del 0’25% para la eternidad, mientras las patatas suben el 44% y se sacan del IPC los incrementos de electricidad, del transporte o carburantes?

Es una máxima en un estado de derecho, para garantizar la seguridad jurídica, que los contratos obligan a ambas partes cuando son suscritos de buena fe;la premisa conocida como “buena fe contractual” y que, entre otras cosas, obliga a que sus cláusulas no pueden ser modificadas por una de las partes. Ese condicionante está reforzado en el caso de los contratos de seguros. Todo el que empezó su vida laboral cuando estas condiciones eran la base del tráfico contractual convencional suscribió con el Estado un seguro que obligaba a que al trabajador se le detraía de forma automática de su salario una cuota obligatoria para mantener vigente ese contrato, tanto en sus aspectos sanitarios vitalicios como para garantizar su futura pensión. La cuantía de esa pensión era reconocida formalmente en el momento de pasar a clase pasiva, con el compromiso vinculante se revalorizar anualmente en función del IPC del ejercicio anterior, lo que quiere decir que eran incrementos de costes ya soportados por los jubilados y que quedan de esta forma, en aplicación de ese pacto explícito y literal, incorporados a la nueva base de la pensión.

Ahora este Gobierno, con prepotencia absolutista, modifica unilateralmente ese contrato se seguros vitalicios, pensiones y enfermedad, despreciando la opinión de la otra parte contratante, es decir los asegurados tanto pensionistas como enfermos, incluso los crónicos que en muchos coinciden.

Veamos cómo se garantizan estos derechos en nuestra Constitución.

Artículo 50

Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.

Está claro que este Proyecto de PGE, en su redacción actual, vulnera de forma clara principios fundamentales de la vigente Constitución. Está claro que, de imponerse el rodillo del PP para sacar adelante estos Presupuestos, estaríamos abocados políticamente a su denuncia por inconstitucionales, lo que pondría al actual Gobierno del PP frente a su peor alternativa.

EL OLVIDADO, POR RUINA PROVOCADA, CAPITAL HUMANO

Cuando hacíamos nuestras primeras incursiones en Economía Política, se ponía especial énfasis en que el factor fundamental en la cadena productiva era el Capital Humano, que junto con el Capital Financiero-Empresarial, constituía la base imprescindible para la productividad. Sin un fuerte capital humano, cualificado y constantemente actualizado en sus conocimientos y técnicas, se consideraba que no era posible hablar de productividad de la economía real, la de producción y dinamización de la riqueza de un país. Embobados con el falso señuelo de la Economía Financiera, que especula con humo (y como tal se volatiliza a capricho de los grandes manipuladores de los mercados, esencialmente de los inmateriales) se han despreciado las bases de la economía real, la que inyecta capital sustantivo a la sociedad. Los departamentos empresariales de Recursos Humanos son un mero adorno, en los que priman más las componendas imaginativas y los enchufes que la valoración acreditable de unos Recursos, los Humanos, que parece que han perdido su valor como armazón real de las empresas y han pasado de ser “valores intangibles”, pero esenciales, a considerarse “valores inmateriales”, y por tanto invisibles a todos los efectos. Deriva suicida.

¿Cómo se puede hablar en serio de competitividad, incluso como recurso último de una exportación de calidad competitiva en los mercados, cuando el capital que la hace posible, el capital humano, es degradado hasta niveles de pura supervivencia y los trabajadores pasan de acumular un valor cualificado (que se traducirá en un producto de valor añadido) a ser simples números intercambiables de valor residual? ¿Cómo sepuede tener la osadía de apelar a incrementos fantasmales de salarios que, en realidad, están siendo reducidos a su mínima expresión con la absurda falacia de que así, por la vía de la degradación salarial (le llaman “contención”, cuando de lo que hay que contenerse es de no mandar a la mierda a estos fantoches) se va a llegar a un futuro desahogado, que solo los embaucadores están avizorando en un horizonte de cincuenta años? En una reducción real de los salarios del 4% y un incremento del coste de la cesta de la compra de los productos básicos (no de caviar ni de yates) que supera con mucho el 10% ¿cómo se le puede aplaudir a un ridículo ministro que se permite hablar de “moderado incremento salarial” cuando se está preparando otras vueltas de tornillo para depreciar las pensiones (después de vaciar la caja del Fondo de Reserva para esos fines) y la destrucción intencionada de industrias enteras generadoras de riqueza, cultural y real?

Hay conceptos, como el de empresa, que implica a trabajadores con una sólida cualificación, empatía con su empresa (de la que se sienten parte sustancial) a cuyo lado el papel del empresario es el de un mero gestor, muchas veces un especulador coyuntural poco o nada interesado en la conservación de esa actividad que, por el contrario, es vital para un capital humano del que en realidad desconoce incluso en su potencial.

Hay que confiar que nuestros mecanismos participativos sindicales y políticos pueda reconducir este panorama ruinoso a un terreno social y políticamente normalizado.

Y una apelación final a quien ha defraudado completamente a los votos recibidos en base a unas falsas promesas no solo incumplidas sino giradas negativamente en redondo:

Señor presidente del Gobierno de España, usted juró, en su toma de posesión todo lo solemnemente que pudo y supo cumplir y hacer cumplir la Constitución. Uno de los principios fundamentales de esa Constitución implica respetar la dignidad de los ciudadanos; ¿es digno el trato que los trabajadores, las amas de casa, los consumidores, los contribuyentes, los asalariados, la Cultura, la Docencia, los pacientes y, salvo las clases privilegiadas,  están recibiendo? ¿Está siendo el Estado, del que ustedes son ahora los ejecutivos (parece que en realidad son los ejecutores/liquidadores  del Estado de derechos sociales que esa Constitución consagra) un eficiente redistribuidor de las rentas disponibles, tal como consagra también esta Constitución que solo usan como ariete contra los que no secundan sus políticas reactivas/liberales? El incremento, por otro lado ridículo, del empleo precario y esclavo a salarios de hambre ¿es todo lo que su maldita Reforma Laboral ofrece? Con los datos reales en la mano su estrategia lo único que ha traído a este país es más pobreza y un incremento brutal de la brecha entre el 1% más rico y el 99% de la ciudadanía, que además es la que está soportando el saneamiento de la banca a coste cero para los privilegiados, los rentistas y los fondos buitre internacionales. Usted ha elevado la Deuda Pública española desde el 56% al 100% actual. Ese es su verdadero legado insoportable para el futuro inmediato. Y desvalijar de forma impune el Fondo de Garantía de las Pensiones sin dar ningún tipo de explicación convincente.

Sí, señor presidente, en España hay dinero a pesar de sus lamentaciones y las de sus plañideras oficiales, pero está en las manos equivocadas.

Si usted, sus ministros y esa mayoría de comparsas que le acompañan en el Congreso, no son capaces de afrontar con la dignidad propia que esta Constitución consagra, tiene la obligación urgente de disolver las Cámaras y convocar de inmediato elecciones generales. El pueblo no soporta ni un día más su inutilidad para resolver los problemas urgentes de la ciudadanía. Y, por favor, no vuelva a cometer la torpeza de creer que una mayoría de los ciudadanos somos ingenuos; en este pueblo sabio hay más inteligencia de la que se imagina y de la que sus asesores le convencen con encuestas, que señalan a una mayoría dócil dispuestos a otorgarle una confianza que en absoluto merecen, como demuestran a diario. Por encima de los sobres y los números hay personas con inteligencia y ética, mucha más de la que las proyecciones parecen señalar.

miércoles, 9 de octubre de 2013

GOBIERNO, ASESINO SOCIAL


Arturo Gonzalez, artículo en Público de fecha 14 septiembre 2013.

 
Reconozco que aburro hasta a las ovejas, pero hay dos asuntos que no comprendo cómo podemos dejar de prestarle atención ni un solo minuto por amargos que sean. Uno, el paro, auténtico cáncer de nuestra sociedad, y el otro el asesinato social que prepara el Gobierno con la reforma de las pensiones, de la que dependen nada menos que nueve millones de españoles, más familias. Según Comisiones Obreras esta propuesta supondrá una disminución de la capacidad de compra de hasta un 28% en incómodos plazos. O esto es así o CCOO debe ser arrojada a las tinieblas de la ignorancia por especular en falso y alarmar con un tema capitalísimo. En cualquier caso se puede dar por sentado que la rebaja será sustancial.

Sí, ya sé, señora ministra del ramo, que usted alega e insiste en que nunca más se congelarán las pensiones en España, en un claro ataque a lo que hizo el PSOE, pero evita decir que en el computo de la legislatura el PSOE las subió bastante más que ustedes, con congelación o sin ella, y se ufana usted de afirmar que ocurra lo que ocurra subirán un 0,25%, que no sé cómo no se le cae a usted la cara de vergüenza de decirlo, justo después del dato de que en este mes de agosto pasado los alimentos, eso con lo que come la gente, sufrieron la mayor subida de los últimos diez años, 7,6% para los alimentos frescos por las patatas y la fruta, y una subida con fuerza para los aceites. Es decir, que no subirán lo mismo que el índice de la vida, y además, para mayor desfachatez, lo ligan ustedes a la demografía y esperanza de vida, cuando más vivas menos cobras, como si tus gastos disminuyeran.

Si no tienen dinero sáquenlo de las cajas fuertes de los poderosos, vulgo ricos, de toda la borrachera de dispendios que han causado ustedes, de impuestos con un mínimo de justicia distributiva, que los empresarios paguen las cuotas que haga falta, de múltiples sitios, pero no condenen a nueve millones de españoles a rebajarles un 20% sus pensiones, que ya son ridículas y de las más bajas de Europa, eso que tanto cacarean ustedes y ponen de ejemplo. Por lo visto y padecido, se puede rescatar a la banca con cifras mareantes, que además no se recuperan en su inmensa mayoría, pero no se puede impedir que los españoles caigan en la estrechez de vida, rayana en la pobreza. Me lo expliquen. Son ustedes unos repugnantes representantes del capitalismo más duro y nauseabundo, al capital ni tocarlo. Son ustedes unos auténticos asesinos sociales. Éste es el colofón del incumplimiento de sus promesas. No hay disculpas ni circunstancias posibles sobrevenidas. Como siempre, le van a meter ustedes una puñalada trapera a los más débiles e indefensos. Lo que resulta increíble es que ante este anuncio la gente no se tire a la calle, y no solo eso sino que encima la mitad de los pensionistas actuales o futuros les sigan votando. ¿Pero están ciegos, no ven cómo los poderosos y semipoderosos, con tantas y tantas pensiones de jubilación obscenas, no sufren las consecuencias de esta política del Gobierno? ¿Por qué tienen que pagarlos los pensionistas? ¡Qué falta hace una cadena gigantesca de pensionistas! Nueve millones son más de 20 veces la fantástica cadena catalana. Entre cadenas y votos, los pensionistas, si quisieran, podrían enviarles a ustedes al infierno que se merecen.

lunes, 7 de octubre de 2013

PGE-2014: No habrá recuperación, sólo más pobreza


Roberto Centeno, artículo publicado en El Confidencial con fecha 7.10.2013.
 
 

“Presupuestos de la recuperación y con marcado carácter social”, diría Montoro. No se puede ser más mentiroso y más desalmado con tan pocas palabras: 29 millones de personas, entre empleados públicos, pensionistas y parados, y el 80% de asalariados perderán poder de compra en 2014. ¿Cómo puede alguien ser tan falsario para afirmar que la mayor deflación salarial conocida traerá la recuperación, y tan desalmado para afirmar que tan colosal pérdida de poder de compra tiene marcado carácter social? ¿Cuándo un país ha salido de una crisis reduciendo brutalmente el poder de compra de su población, despilfarrando un 10% del PIB en gasto político improductivo, sin inversión y sin crédito? No hay ni habrá ninguna recuperación, sólo acelerarán el crecimiento de la pobreza y la destrucción de la clase media.

En 2012, los hogares españoles perdieron un 18,4% de su riqueza, mientras que los salarios cayeron un 5%. Además, la desigualdad social es hoy por hoy la mayor de toda Europa. La relación entre el 20% de la población que más ingresa y el 20% que menos es en España de 7,5, la tasa más alta de los Veintisiete, cuya media es de 5,7. Y a pesar de todo, la gente sigue paralizada. Por primera vez en siglos, no es que los hijos vayan a vivir peor que sus padres, sino que más de la mitad no va a encontrar trabajo al terminar sus carreras, y los que lo encuentren, en su mayor parte, serán trabajos con salarios irrisorios.

Puedo entender casi todo, pero no que unos padres crecientemente empobrecidos, a los que se les niega un futuro para sus hijos, no se movilicen por lo más importante en sus vidas. Sin embargo, como tiene escrito mi maestro Antonio García Trevijano, todas las revoluciones -la francesa y la rusa, incluso la presidencialista en EEUU- comenzaron cuando empezaron tras mejorar las perspectivas después de un largo periodo de pobreza. Cuando no hay esperanza de mejora, nadie se mueve. Tal vez esa es la razón de la 'inexplicable' pasividad del pueblo español ante su ruina.

¿Qué credibilidad pueden tener unos tramposos profesionales?

La gente y los medios parecen no tener memoria. Por ello, antes de explicar la falsedad y la impiedad de los PGE-2014 hacia los más débiles, sobre los que se está haciendo recaer el grueso del ajuste económico y financiero, es necesario recordar qué afirmaban en el pasado estos tramposos y lo que ha sucedido en realidad.

Presupuestos generales de 2012: 

Previsiones esenciales: gasto AAPP: -8,0%; realidad: (1) -4,8%.

Tasa de paro: 24,3%; realidad  26,02%. Déficit público: 5,3%; realidad: 10,6%, la mayor desviación presupuestaria de la historia.

No dieron una, ni por aproximación, y ¿saben cómo bautizaron los PGE-2012? “Los presupuestos de la credibilidad”.  

Puedo entender casi todo, pero no que unos padres crecientemente empobrecidos, a los que se les niega un futuro para sus hijos, no se movilicen por lo mas importante en sus vidas.Vayamos ahora a los PGE-2013, los “del crecimiento y del empleo”. No hay cifras definitivas, pero las conocidas demuestran que, si en 2012 no dieron una, 2013 está a años luz. La primera es la afirmación central de que Rajoy y sus secuaces “han situado a España en la senda de consolidación fiscal”. Fíjense lo consolidada que está que a finales de agosto los ingresos habían bajado un 0,3%, los gastos habían subido un 5,5% y el déficit del Estado era del 4,62% frente a un 3,6% previsto para todo el año. ¡Un 28% más!

Al igual que los de 2013, preveían una reducción del paro al 24,3%, pero a mitad de año era ya del 26,4%. El déficit de caja para todo el año era de 38.000 millones; sin embargo, a finales de agosto ya era de 45.185 millones. Y la demanda nacional, el 98% del PIB, del -3,2% previsto ya alcanza el -4,3% en septiembre.

Las cuentas de 2013 afirmaban, también, que la banca estaba ya recapitalizada y que su rescate no costaría ni un euro a los españoles. A mediados de año se supo que el FROB, cuya falta de transparencia es total, ya da por perdidos 36.000 millones que, sumados a los 9.000 perdidos en el rescate de Castilla-La Mancha, eleva la pérdida a 45.000 millones, de momento. Bankia, que ha recibido 24.000 millones, tiene un valor en bolsa de menos de 8.000. ¿Alguien en su sano juicio piensa que vamos a recuperar los 24.000 millones?

Estos desalmados no tienen piedad: hacen el ajuste sobre los más débiles, los jubilados y los parados. Pero si tres de cada diez niños pasan hambre la culpa es de los padres; si 578.000 familias se quedan sin ayuda para libros es porque no hay dinero. Sin embargo, para la casta financiera y política el dinero es ilimitado.

Y esta es la pregunta clave que toda persona racional debería hacerse, ¿qué credibilidad pueden tener las cifras elaboradas por parte unos tramposos, cuya falsedad está probada más allá de toda duda razonable? Cero, y a partir de aquí se puede afirmar con certeza absoluta que la realización presupuestaria de 2014 no tendrá nada que ver con los PGE-2014, como ha ocurrido en 2012 y está ocurriendo en 2013. Todo será mucho peor.

Estos desalmados no tienen piedad, hacen el ajuste sobre los más débiles, los jubilados y los parados. Pero si tres de cada diez niños pasan hambre la culpa es de los padresSi vamos al cuadro macroeconómico que sustenta los PGE, la falsedad es absoluta. Empezamos por los más importantes, el consumo privado, que supone el 59% del PIB: del -6% en septiembre de 2013 pasa al 0,2% en 2014.

Con una caída de renta disponible para 28 millones de personas, agudizada en los asalariados ya que el propio cuadro prevé una bajada del 0,6% en los costes laborales unitarios, ¿cómo imaginan que el consumo privado vaya a remontar? Es un imposible metafísico. Pero, además, el agregado demanda nacional -consumo privado, público e inversión, un total del 98/99% del PIB- era del -4,3% a finales de septiembre y se prevé que su caída sea sólo del -0,4%. Esto ya no es voluntarismo, es conscientemente falso.

Y así todo lo demás, un cúmulo de falsedades y despropósitos. El resumen es este:

1.- Los PGE-2014 son un camelo, igual que los de 2012 y los de 2013. No sólo no hay recuperación, sino que estamos en la antesala de la recesión.

2.  Lo único seguro de los PGE-2014 es el empobrecimiento adicional de los más débiles: pensionistas, parados, asalariados y empleados públicos.

3.  Los bancos españoles están muy lejos, a pesar del río de dinero y avales dilapidados, de haber resuelto sus problemas, incluidos los dos grandes porque su capital no es el adecuado para cubrir futuras pérdidas. Para el equipo del FMI que acaba de analizar el tema, los bancos necesitan 61.200 millones urgentemente: 38.800 para fallidos en préstamos refinanciados, 18.800 para fallidos no-ladrillo, y 9.300 para ladrillo, según Oliver Wyman (caso adverso).

4.- La deuda pública total -no sólo la computable- ascenderá a finales de 2013 al 136% del PIB. Esa cifra es ya imposible de devolver.

Adicionalmente, que Mariano Rajoy esté financiando con nuestro dinero la secesión de Cataluña y del País Vasco es un caso claro de deslealtad a España y deslealtad a cualquier región española que no sean Cataluña o el País Vasco. Los PGE-2014 le quitan, por segundo año consecutivo, las inversiones a Madrid para dárselas a Cataluña, igual que le han dado la supremacía al aeropuerto de El Prat a base de decretos y decisiones tomadas por el Gobierno de Madrid.

La etapa de Rajoy

Como les prometí la pasada semana, hoy sintetizo la etapa de Rajoy. Si hubiera que definir al presidente del Gobierno, habría que decir de él que, además de un cobarde, tiene una desidia insuperable en la toma de decisiones. Su cerebro, acostumbrado a recibir órdenes -porque siempre fue muy bien mandado- ha sido incapaz de adaptarse a la jefatura: ¡lejos de mí el nefando vicio de pensar y de trabajar! La historia de este trepa profesional no empieza con las elecciones de noviembre 2011, viene de mucho más atrás. Yo la empezaría en el congreso amañado de Valencia, donde se autoproclamó líder del PP y donde asestó una puñalada mortal al futuro del partido eliminando a sus mejores cabezas, sustituyéndolos por niñatos de tres al cuarto y aduladores profesionales.

Que Mariano Rajoy esté financiando con nuestro dinero la secesión de Cataluña y del País Vasco es un caso claro de deslealtad a España y deslealtad a cualquier región españolaSu capacidad de gestión se vio perfectamente retratada a lo largo de su dilatado periodo de jefe de la oposición. Mientras afirmaba muy serio en el Parlamento que “no se puede gastar más que lo que se ingresa”, las CCAA más despilfarradoras como Valencia o Murcia, o la capital de Europa más manirrota por decirlo suavemente, Madrid, no merecieron la mínima atención del personaje y gastaron y gastan a sus anchas. Por entonces, algunos decíamos: “Si Rajoy no es capaz de poner orden en su propia casa, ¿cómo va a ser capaz de poner orden en España?".

En septiembre de 2011, en un programa de televisión en el que coincidí con Cristóbal Montoro, me dijo que iban a recibir una herencia envenenada, que el déficit público iba a ser del 8,5% y no del 6%, algo que conocían desde julio todos los analistas. Me confesó que iban a bajar impuestos y recortar gasto político porque era la única manera de crecer. Este sería el centro de la campaña electoral de Rajoy. Al formar nuevo Gobierno, y rasgándose las vestiduras, aseguró –después de imponerle la gran cruz de Isabel la Católica a ZP por sus “grandes servicios a España”-: “¡Nos han engañado, el déficit no es del 6% es del 8,5%, y no tenemos más remedio que subir impuestos!”.

El engaño de Rajoy a su electorado sería total: haría exactamente lo contrario de lo que prometió, lo que le convierte en un presidente inveraz, que es lo peor que le puede suceder a un jefe de Gobierno. En un presupuesto de más de 400.000 millones, de los que 100.000 son gasto político improductivo, ¿no había ningún sitio de donde recortar 6.000 millones? Inaudito. En cuanto al gasto, en febrero de 2012 Montoro anunció a bombo y platillo que enviaría a “los hombres de negro” a las CCAA e intervendría las que hubieran superado los límites de gasto y deuda. Dos semanas después, las convocó en Madrid para decirles todo lo contrario, que “no se dejará quebrar ninguna autonomía y se habilitarían los recursos para ello”: 60.000 millones para que siguieran despilfarrando los caudales públicos para satisfacer su vanidad, su nepotismo y las exigencias inmorales de su corrupción.

Rajoy estaba convencido de que su sola presencia bastaba para que los mercados se rindieran ante él y la prima de riesgo bajara. Con medidas tan disparatadas, ocurrió justo lo contrario y a mediados de 2012 la prima de riesgo coqueteó con los 700 puntos básicos, un nivel muy superior al de la intervención. Pero en lugar de intervenirnos, lo que habría cortado de raíz el despilfarro político a otro irresponsable, Mario Draghi dijo que no dejaría quebrar a ningún país del euro, igual que Rajoy con las CCAA, pero con una diferencia esencial: Rajoy lo hace con el sudor y las lágrimas de los españoles y Draghi imprimiendo papeles de colores. Tras eso, la prima de riesgo bajó automáticamente.

Sólo la irresponsabilidad absoluta del BCE con su barra libre dando más y más droga a los drogadictos sin control alguno mantiene en pie hay un modelo de Estado insostenible y un sistema financiero quebrado. El resultado: sus primeros 18 meses en el poder han sido los de mayor endeudamiento desde Felipe II, la salvajada de 333.000 millones según el Banco de España, un tercio del PIB. Y a finales de 2013 esta cifra superará los 1,4 billones de euros o el 136% del PIB oficial.

La indigencia mental de Rajoy ha sido como la de su antecesor, manteniendo el Estado de partidos donde sobran decenas de instituciones, un millón de empleados públicos y 20.000 asesores que no asesoran. Y su disparatado gasto a costa de lo que sea, y lo que sea es llevar a la miseria a millones de gobernados, a destruir la clase media, a lo que Carlos Marx denomino “invertir en lujo asiático en medio de la miseria” y a dejar hipotecado el futuro de las siguientes generaciones. Este es el hombre que ahora dice que nos sacará de la crisis.    

LAS CONTRADICCIONES DE LOS PARTIDOS


Artículo de Ignacio Escolar, publicado en el diario con fecha 4 octubre 2013.

Su crisis es evidente. Ni siquiera los propios partidos la niegan: nunca antes los ciudadanos han confiado menos en ellos y aparecen en las encuestas como uno de los mayores problemas de la sociedad. Su imagen está bajo mínimos, tienen un enorme problema de credibilidad y no son pocos los políticos que se enfrentan, a diario, con abucheos en casi cualquier lugar al que acuden.

Es cierto que hay partidos y partidos, y que aquellos que defienden que "todos los políticos son iguales" suelen apoyar a los peores. Pero es un error pensar, como algunos prefieren creer, que esta crisis de los partidos es solo un subproducto de la crisis económica: que cuando el paro baje y suba el PIB, todo volverá a la normalidad. No tiene pinta de que vaya a ser así.

El deterioro de las instituciones es tan profundo que no solo la recuperación económica bastará para recuperar la confianza de unos ciudadanos cuyas convicciones democráticas, sin embargo, no están en duda: el apoyo a la democracia representativa alcanza máximos históricos. Es el funcionamiento y la calidad de esa democracia lo que está en cuestión, empezando por sus cimientos: por los partidos. Su crisis responde a una larga lista de contradicciones, de problemas que hace años que están ahí, pero que ahora ya no se pueden obviar.

1. La democracia se levanta sobre organizaciones muy poco democráticas.

Artículo número 6 de ese famoso papel mojado al que llamamos Constitución: "Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política (...) Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos". ¿Democráticos? ¿Cómo de democrática fue la elección de Mariano Rajoy por José María Aznar, o de Aznar por Manuel Fraga, al frente del Partido Popular? ¿Tiene sentido que la mayoría de los partidos representados en el Parlamento elijan sus listas con procedimientos opacos, donde suele ser la dedocracia quien decide los candidatos?

Los pocos partidos que mantienen algo de democracia interna para escoger a sus dirigentes suelen utilizar para ello métodos más propios del siglo XIX que del XXI. En tiempos del tren a vapor o de la clandestinidad, tenía sentido que los congresos de los partidos se decidiesen por medio del voto indirecto, nombrando delegados por cada agrupación que después se reunían para, entre unos pocos, elegir al líder. Pero, en los años de Internet, ¿qué sentido tiene que los máximos dirigentes de los partidos no sean votados de forma directa por los militantes o incluso simpatizantes? ¿Hay alguna ventaja objetiva de este método de elección indirecta, aparte de la capacidad que otorga a los dirigentes de un partido para mantener el control de la organización incluso contra el criterio de sus bases?

Los argumentos de aquellos que se oponen a las primarias no suelen ser muy distintos a los que, en tiempos, otros presentaban contra la democracia: el riesgo del populismo, la división interna, el exceso de personalismo... A algunos solo les falta decir aquella frase tan rancia de "no confundir la libertad con el libertinaje". Pero como bien explica el sociólogo Ignacio Urquizu en esta misma revista, en el fondo de lo que hablamos es de algo tan sencillo como creer o no creer en la democracia como método de trabajo, no solo como herramienta para la alternancia en el poder. Es una cuestión de principios (o de ausencia de ellos).

2. Los partidos gestionan la representación, pero lo hacen con un sistema electoral no muy representativo.

Probablemente la capacidad transformadora que algunos atribuyen a la reforma electoral es exagerada. Un sistema estrictamente proporcional no vacuna contra el despotismo y la corrupción. Como recuerda Carlos Elordi, Italia es un ejemplo de un modelo electoral proporcional casi puro... que ha provocado más problemas que bendiciones a los italianos. Sin embargo, es también cierto que el diseño de un modelo creado desde el búnker franquista –lo explica en estas páginas Pere Rusiñol– es hoy percibido como injusto por una gran parte de la sociedad. Y con razón. El sistema prima a los dos grandes partidos, es relativamente positivo para los nacionalistas periféricos y penaliza a las minorías dispersas. Provoca el voto a la contra, en vez del voto a favor. De hecho, es probable que en las próximas elecciones generales veamos un importante retroceso en las urnas de los dos grandes partidos que, sin embargo, no será para tanto en su representación en el Congreso, gracias a la ley electoral. Si esta ley es hoy injusta, en una situación como la que ahora pronostican las encuestas lo sería aún más.

3. Los partidos son los intermediarios de la soberanía popular en un momento en el que la intermediación declina.

¿Cómo saber qué quiere el pueblo? La actual democracia es la respuesta tecnológica de la era de la imprenta a esa pregunta. Los ingredientes eran dos: un censo electoral –algo complicado de conseguir en los tiempos pre informáticos– y una caja llamada urna donde depositar el voto. Era un proceso caro y complejo: por eso no salía a cuenta votar a todas horas. Pero hoy en día, en los años de Internet y las redes sociales, la tecnología permite otras opciones para resolver esa misma pregunta: encuestas en tiempo real, democracia más participativa, sistemas de debate virtual... Pensar que la democracia representativa, tal y como hoy la conocemos, no va a seguir evolucionando para dar aún más voz a los ciudadanos es tan ingenuo como creer que hemos llegado al final de la historia. "¿Habrá partidos? Es como preguntar si habrá universidades o periódicos en el futuro", analiza el catedrático en ciencia política Joan Subirats. "Lo que imaginamos es que habrá espacios educativos y espacios informativos", y también organización e ideas en la política, que probablemente se parezcan tan poco a los partidos como los políticos de hoy al conde de Romanones.

4. El control sobre sus finanzas está en manos de los supuestamente controlados.

¿Quién vigila a los vigilantes? En el caso de España, nadie. Es la mano izquierda quien fiscaliza a la derecha, bajo las órdenes de un mismo cerebro. Son los propios partidos quienes nombran a los miembros del Tribunal de Cuentas que examinan su contabilidad. ¿El resultado de esa dependencia casi jerárquica? A la vista está. El Tribunal de Cuentas entrega sus informes con cinco años de retraso, justo el plazo en el que prescribe el delito de financiación ilegal. Sus investigaciones nunca han encontrado ni uno solo de los grandes escándalos de corrupción. Ni los sobres de Bárcenas, ni la Gürtel, ni el Palau, ni Nöos ni los Eres de Andalucía han sido descubiertos por este inútil órgano de control que está capturado por sus supuestos vigilados. ¿La solución? Basta con mirar al extranjero: consiste en crear organismos formados por personas realmente independientes del poder político, nombrados por mayorías cualificadas, con mandatos irrevocables y también no renovables. Es lo que hacen en Francia, donde –por ejemplo– las cuentas de la campaña del expresidente Nicolás Sarkozy han sido rechazadas; esto implica que su partido perderá gran parte de sus subvenciones oficiales. Se trata de la contabilidad de 2012. En España, no sabremos cómo fueron las cuentas de los partidos en ese año hasta 2017, con suerte. Y si aparece alguna irregularidad, no habrá tampoco una durísima sanción.

5. Nunca antes ha sido más necesaria la política, nunca antes ha sido más débil.

La crisis de los partidos y de la intermediación llega en mitad de la tormenta perfecta, especialmente en la Europa intervenida: cuando fracasa el estado nación, superado por la globalización de los mercados y por mantas, como el euro, que solo abrigan la cabeza o los pies, pero no las dos cosas a la vez. El economista Dani Rodrik lo plantea como un «trilema». Democracia, Estado nación y globalización: elige dos de tres. Puedes ser un Estado nación globalizado, como China. O un país formalmente democrático y globalizado, pero sin soberanía económica, como es España hoy. Los ciudadanos exigen a los políticos soluciones y quedan después frustrados al descubrir que dan igual las urnas porque las decisiones transcendentales sobre sus vidas, que son siempre económicas, se toman muy por encima de sus cabezas. La soberanía está hoy más allá del Congreso: en organismos tecnócratas, como el Banco Central Europeo, o en parlamentos donde los españoles no votan, como el alemán. ¿La solución? Sin duda pasa por más política, una capaz de plantar cara a los mercados, y también por elevar la soberanía a un mayor ámbito de decisión; tal vez a una Europa verdaderamente unida y donde todos los ciudadanos, griegos o alemanes, cuenten con los mismos derechos. Pero la política está atrapada en una espiral que la debilita, precisamente por no poder resolver esta situación. Solo Angela Merkel consigue sobrevivir a la crisis del euro, precisamente porque en el epicentro de la tormenta es el único sitio donde el viento parece estar en calma.

6. La llave de la reforma la tienen los mismos que, si hay reforma, serían desahuciados.

¿Quién tiene en España el poder para refundar la política, los partidos, las instituciones? Precisamente la generación de la Transición, la que aún ocupa el poder político y económico, la que nos ha llevado hasta aquí. ¿El mayor símbolo? El rey, y su tan real como metafórica enfermedad: una infección en la prótesis que le impide caminar.

7. Pedimos mejores políticos, despreciamos a todo aquel que se involucra en la política.

"No le digas a mi madre que soy diputado, ella piensa que soy pianista en un burdel", bromean algunos parlamentarios. Los hay honestos y se quejan, con razón, del discurso anti político que les presenta a todos ellos como receptores de sobres y privilegios, como aprovechados con pensión vitalicia que nunca se bajan del coche oficial. Las falacias sobre ellos se extienden –como ese bulo de que España es el país europeo con más políticos–, y se pueden convertir, poco a poco, en profecías auto cumplidas: si todos los políticos aparecen ante la sociedad como corruptos y mangantes, solo quienes sean así tendrán incentivos para continuar.

8. Los políticos no vienen del extranjero.

Hay un académico sueco, Bo Rothstein, que ha encontrado una relación bastante directa entre el nivel de corrupción que hoy tienen los países y su nivel educativo de 1870. La historia va muy deprisa, pero algunas de sus dinámicas son a cámara lenta. En el caso de España, hablamos de un Estado que solo consiguió acabar con el analfabetismo hace apenas 40 años, casi un siglo más tarde que los países del norte de Europa con los que hoy nos queremos comparar. Nuestro porcentaje de universitarios es hoy alto, pero el factor que más influye en la educación sigue siendo el nivel educativo de las familias: cuántos libros había en la estantería del salón de sus padres. La herencia de un siglo XIX para olvidar y un siglo XX derrotados por una dictadura aún se nota, y mucho, en la España de hoy. Fenómenos antropológicos como el de Carlos Fabra, en Castellón, demuestran que el caciquismo jamás se marchó.

La responsabilidad es compartida: es del partido, del político. Y también de la sociedad, que tolera o incluso premia electoralmente la corrupción, que permite la mentira en el Parlamento o que se acostumbra a esa trampa argumental que intenta igualar la responsabilidad política con la responsabilidad penal; como si el único motivo que justifica una dimisión en política fuese la entrada en prisión. ¿Mejores partidos? Claro que sí. ¿Mejores políticos? Por supuesto. Pero para eso hacen falta ciudadanos comprometidos, que hagan algo más que quejarse en Twitter o en la barra del bar.