miércoles, 20 de mayo de 2015

Podemos: el partido de las clases populares


Artículo de Pablo Iglesias, publicado en El Periodico de fecha 19 de mayo del 2015  

En la guerra de trincheras de la política española no ganaremos pareciéndonos al adversario

Siempre digo que para entender la política es mucho más útil el baloncesto que el fútbol. Es lógico que el fútbol genere más pasiones: allí es más frecuente ver a un equipo débil derrotar a uno fuerte o asistir a la genialidad de un jugador que resulta decisiva en un encuentro. En el fútbol la sorpresa aparece con cierta frecuencia. Por el contrario, en el baloncesto, como en la política, los márgenes son mucho más estrechos. Por eso es tan importante tener tomada con precisión la medida de tus fuerzas y de las del adversario a la hora de diseñar las estrategias para ganar.

Si midiéramos el desarrollo de Podemos con los tiempos de un partido de baloncesto podríamos decir que, en el primer cuarto, sorprendimos con un juego irreverente a un adversario que nos ignoraba. Nuestro discurso era como aquellos triples imposibles de Navarro y acabamos la campaña de las europeas con 5 eurodiputados y 1,2 millones de votos que nadie se esperaba. Durante el segundo cuarto nuestros adversarios cometieron el error de subestimarnos -¿recuerdan al gurú Arriola llamándonos frikis?- y seguimos anotando con comodidad. Sin embargo, en el tercer cuarto, las élites dieron la voz de alarma -¿recuerdan al presidente del Banco Sabadell diciendo que hacía falta un Podemos de derechas?- y las cosas cambiaron. Salió el quinteto titular del adversario y empezamos a sentir cómo se trata a los novatos en la NBA: codazos, empujones, juego sucio, insultos al oído –la portada de ayer en El Mundo es un buen ejemplo de ese tipo de juego- y los árbitros sin querer ver nada, al tiempo que se nos empezaban a notar el cansancio y los nervios.

Sin embargo, hemos empezado el cuarto definitivo recuperando nuestro juego. Los medios reconocen que “hemos vuelto” (aunque solo ellos pensasen que nos habíamos ido) y según avanza esta campaña se nos ve más cómodos y seguros. No sólo llenamos los mítines, además situamos bien los mensajes y estamos colocando a los adversarios en el lugar que nos conviene. De hecho, es muy posible que esta campaña se nos quede corta y sea sólo el preámbulo de la decisiva en las generales.

Izquierda y derecha

Se nota, en definitiva, que hemos recuperado uno de los elementos que nos hacen diferentes: nuestra capacidad de análisis estratégico. El acierto histórico de Podemos es conocido: supimos leer que el 15-M fue la expresión social de una crisis de régimen que podía tener una traducción política. Aquella traducción se sustentó en dos elementos: un liderazgo plebeyo formado en los medios de comunicación y un discurso que apelaba a unas clases populares indignadas (el pueblo) que identificaban a las elites políticas y económicas como corruptas y responsables de la situación. Sin renunciar a ningún elemento programático, fuimos más allá de la geografía izquierda-derecha, redefiniendo el escenario político español con nuevas claves. La palabra “casta” se normalizó en el lenguaje político y todos los actores se fueron adaptando a un nuevo escenario en el que aparecíamos como protagonistas. Al tiempo que la jefatura del Estado aceleraba la jubilación de Juan Carlos, el PSOE cambiaba de líder, copiaba muchos elementos de nuestro leguaje e incluso rectificaba la estética de sus dirigentes limitando corbatas y remangando camisas. Por su parte, el PP reconoció el fin de régimen y se asumió a sí mismo polarizando con nosotros, mientras que Ciudadanos comprendió con lucidez que “novedad”, “regeneración”, “juventud” y “cambio” podrían ser los ejes para que una nueva derecha se abriera camino electoral en España. IU y UPD sencillamente quedaron comprimidos en el ataúd de Procusto, en el segundo caso de forma definitiva y en el primero teniendo que refugiarse en unas esencias identitarias de incierto futuro electoral.

Si nosotros cometimos un error fue el de pensar que redefinir el escenario te convierte en su dueño, y algunos entre nuestras filas sintieron la frustración de ver a otros actores -Ciudadanos y en menor medida el PSOE- crecer a costa de nuestras innovaciones. Y entonces hubo que pedir tiempo muerto y explicar qué significa aquello de la centralidad del tablero y señalar que en en la guerra de trincheras no ganaríamos pareciéndonos al adversario.

El último barómetro del CIS revela bien que nuestro diseño estratégico para el último cuarto es el correcto. Podemos es el primer partido de los estudiantes y los jóvenes y compite con el PSOE para ser el primer partido de todos los estratos de la clase trabajadora así como de los sectores medios empobrecidos y frustrados por la destrucción de sus expectativas. Si Podemos es la formación mejor situada para representar a las clases populares es precisamente como consecuencia de una crisis política derivada de una crisis económica que ha hecho recuperar el carácter popular a sectores que se autopercibían como clases medias beneficiarias de una modernidad neoliberal que demostró ser una ilusión.

Por eso nuestro juego, basado en señalar al PP como el partido de las élites y la corrupción, al PSOE como la fuerza que renunció al campo político de la socialdemocracia entregándose al suicidio de la Tercera vía y a Ciudadanos como plan 'renove' de las élites, vuelve a funcionar.

No debemos olvidar que somos una fuerza política surgida de una crisis que tuvo dos consecuencias fundamentales en nuestro país: destruir el espacio de gobernabilidad del social-liberalismo de la tercera vía y revelar la corrupción como forma de gobierno del modelo especulativo de la burbuja que tuvo en el PP su máxima expresión. Aunque se asociaran durante mucho tiempo con nosotros nociones como regeneración, novedad y juventud, nuestro terreno de victoria es el que nos coloca como la fuerza política de referencia de unas clases populares en expansión como resultado del empobrecimiento de buena parte de los sectores medios (trabajadores públicos, autónomos, pequeños empresarios y profesionales), del precariado juvenil y de la clase obrera. Por eso debemos ser una fuerza con un discurso áspero y de clase y con un estilo plebeyo (que se aprecia incluso en el hecho de que no vestimos como los políticos tradicionales) capaz de dicotomizar el escenario político.

La dicotomía que está en juego no es tanto esa que distingue lo nuevo de lo viejo, como aquella que separa la política de compromiso con las élites de la que defiende a los sectores populares.

lunes, 18 de mayo de 2015

Estamos peor que en 2007, antes del colapso


Artículo de Juan Laborda, publicado con fecha 16/05/2015 en su blog, en vozpopuli.

Analizando los datos recientes de la economía global, escudriñando la evolución de los últimos indicadores de la economía estadounidense, y echando una ojeada a las previsiones del mercado, se pueden sacar varias conclusiones. Estamos en una situación parecida a 2007, las burbujas generadas por los Bancos Centrales –deuda soberana, deuda corporativa, acciones…– son insostenibles, solo es cuestión de tiempo que acaben explotando. La mayoría de los economistas siguen sin entender la naturaleza endógena del dinero, el papel de la deuda privada, y el dominio aplastante del principio de demanda efectiva. Por eso, no anticiparon el colapso de 2008; por eso, no anticiparán el que está en curso.

La economía real, en definitiva, es tremendamente frágil, y las auténticas reformas estructurales que deberían haberse puesto en funcionamiento, no se implementaron

Pero existen diferencias respecto a 2007, mucho más preocupantes. La deflación se reactiva; el endeudamiento global es mayor; la inversión productiva privada en occidente está deprimida; la pobreza y las desigualdades se expanden sin control; los países emergentes también se desaceleran; y el volumen del comercio mundial se comprime. En este contexto, la concentración bancaria se ha avivado y, por lo tanto, el riesgo sistémico bancario es enorme. La economía real, en definitiva, es tremendamente frágil, y las auténticas reformas estructurales que deberían haberse puesto en funcionamiento, no se implementaron.

Las reformas pendientes

Con la crisis sistémica no se hizo aquello que era óptimo y eficiente, económica y socialmente. Las razones son obvias, por ineficiencia económica de las élites, por ideología, por defensa de los intereses de clase. Como condición necesaria, aunque no suficiente, se debería haber reducido el tamaño del sistema bancario occidental acorde a la economía real, mediante una reestructuración del mismo a costa de gerencia, propietarios y acreedores. Pero, adicionalmente, son necesarias otras reformas en el sistema financiero.

Hay que poner bajo supervisión pública los principales centros financieros internacionales. Se debe promover la separación plena entre la banca comercial y banca de inversión, mediante el restablecimiento global de la Ley Glass-Steagall. Es necesario también un control de la expansión del crédito ex ante en lugar de castigar a los deudores a posteriori –cualquiera que conozca la naturaleza endógena del dinero lo entiende–.

Aprovechándose del riesgo moral de que son “demasiado grandes para quebrar”, los bancos sistémicos, cada día mayores y más sistémicos, están siendo subsidiados por los contribuyentes de las distintas naciones. Es necesario acabar con ello. Se debe estudiar la necesidad de imponer límites a la concentración de depósitos, préstamos u otros indicadores bancarios, en definitiva al tamaño de los bancos.

Teniendo en cuenta el impacto del ciclo de materias primas en el crecimiento económico de productores y consumidores, es necesario volver a prohibir la participación en el mercado de derivados de la energía y de productos agrícolas a aquellos especuladores que no tienen posiciones físicas alrededor de los mismos, especialmente las mesas de trading de bancos que toman posiciones propias y que hacen que los precios estén sujetos a la avaricia y miedo de los inversores. Con la energía y los productos agrícolas no se juega a la ruleta.

Un sistema monetario internacional centrado en la economía real requiere de una nueva moneda reserva global, desconectada de naciones individuales concretas y que puede permanecer estable en el largo plazo

Un sistema monetario internacional centrado en la economía real requiere de una nueva moneda reserva global, desconectada de naciones individuales concretas y que puede permanecer estable en el largo plazo, eliminando así las deficiencias inherentes causadas por el uso de monedas de naciones cuyo crecimiento se basa en el crédito. El método más sencillo es el de transformar los derechos especiales de giro (DEG) en este nuevo instrumento monetario global, con la participación de las monedas de las principales economías en la cesta de definición de su valor –dólar estadounidense, Euro, yen, yuan, rublo ruso, real brasileño, rand sudafricano, y el oro–.

Finalmente es necesaria una reforma radical de las composiciones del capital y de los órganos rectores de las principales organizaciones mundiales (FMI, Banco Mundial, OMC, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, G-20), que debe incorporar a las nuevas potencias emergentes (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, o Méjico).

¿Y España, qué?

Respecto a España, la situación es parecida a 2007. El gobierno actual ha emprendido una huida hacia adelante sin importarle las consecuencias, que arree el siguiente. En vez de aprovechar el descenso del precio del petróleo, la depreciación del euro y unos costes financieros más bajos para corregir desequilibrios e iniciar un cambio de modelo productivo, han actuado y actúan por meros cálculos electorales.

Intentan reactivar la burbuja inmobiliaria, en colaboración con el sistema bancario, que tiene que recuperar márgenes. Implementan una política de gasto público pro-cíclica y cruel. A lo largo de 2012 y 2013 el ejecutivo del PP hundió el gasto social, tan necesario para aliviar la situación de familias, mientras destinaba ingentes cantidades de dinero de los contribuyentes a financiar a terceros quebrados: el sector bancario patrio. Por el contrario, a lo largo del año en curso no han dudado en dopar el gasto de las distintas administraciones públicas, consumo público, para reactivar en el corto plazo el ciclo económico hispano y así decir que se crece al 3%. Como consecuencia, los desequilibrios alcanzan niveles históricos –máximos de deuda pública y deuda externa neta–.

Debería haberse iniciado en nuestro país una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo. En este sentido, sería fundamental introducir la política industrial

Debería haberse iniciado en nuestro país una fase de incremento y modernización de nuestro aparato productivo. En este sentido, sería fundamental introducir la política industrial con la implementación de un programa nacional de inversión pública en sectores futuros estratégicos y de impulso a la innovación que ejerza un efecto “crowding in” o de arrastre a la inversión privada. Pero en vez de eso, se optó por empobrecer a las rentas del trabajo en aras de una falsa competitividad, e incrementar la deuda pública financiando a terceros insolventes y activando consumo público en período preelectoral.

La realidad es que cuando se incremente la aversión al riesgo y se reactive la desaceleración global, nuestro querido país se hundirá irremediablemente. Se activará una crisis de deuda soberana, continuará la recesión de balances privados, se avivará una crisis de balanza de pagos, y todo terminará en una profunda crisis social. 

lunes, 4 de mayo de 2015

“Las autoridades de la zona euro están provocando una crisis de liquidez en Grecia para forzarla a capitular”


 Artículo de Hernán Garcés y Arthur Vigneron, publicado en eldiario.es con fecha 2/5/2015

Philippe Legrain, exasesor de Durao Barroso y profesor de la London School of Economics, advierte que la gran prioridad en la crisis de la UE ha sido salvar a la banca alemana y francesa

¿A qué fuentes acudirán los historiadores en el futuro para intentar explicar la mayor crisis que ha golpeado a la Unión Europa? Es probable que el influyente economista inglés Philippe Legrain sea una de ellas. Su condición de testigo directo, al haber ejercido como asesor económico independiente del presidente de la Comisión Europea—José Manuel Durão Barroso— y jefe del equipo que le proporcionaba asesoramiento político estratégico, le da una  auctoritas de la que carecen otras fuentes.

En su excelente libro  European Spring: Why Our Economies and Politics are in a Mess – and How to Put Them Right (sorprendentemente todavía no editado en España), Philippe Legrain desgrana la respuesta catastrófica a la crisis por parte de los responsables políticos de la zona euro y deconstruye tópicos a los que nos tienen acostumbrados algunos responsables políticos y medios de comunicación. En la actualidad, es profesor en la prestigiosa London School of Economics y escribe con regularidad en medios como  Foreign Policy Financial Times o  The Guardian.

En una carta al  Financial Times, el vicepresidente del gobierno de Grecia pedía a la Unión Europea una oportunidad para salir de la trampa de Sísifo respecto a la deuda. Al parecer, Berlín, Frankfurt y Bruselas no se la quieren conceder. ¿Por qué?

El nuevo gobierno griego, dirigido por Syriza, es el primero en cuestionar directamente la mala gestión de la crisis por parte de las autoridades de la zona euro, dando esperanza a muchos europeos que están cansados de escuchar que no hay alternativa al fracaso de las políticas que se han aplicado durante los últimos siete años. Así pues, las autoridades de la zona euro están resueltas a impedir su éxito: o Grecia capitula, o se arriesga a ser expulsada (ilegalmente) del euro. Olvídense de la solidaridad o del respeto a la democracia: es un feroz chantaje.

El ministro de finanzas de Grecia, Yanis Varoufakis, está siendo criticado   por numerosos ministros de la zona euro. En su opinión, ¿está gestionando acertadamente la crisis griega?

Los ministros de la zona euro son, en su mayoría, un grupo gris y mediocre, lo que les hace sentir envidia y resentimiento frente a alguien como Yanis Varoufakis, que se muestra seguro de su capacidad intelectual, es elocuente, y además los medios de comunicación y gran parte de la opinión pública le aclaman como a una estrella del rock e incluso como a un  sex symbol. De modo que no deberíamos prestar mucha atención a las críticas personales a Varoufakis. Al mismo tiempo, Varoufakis no se ha hecho ningún favor al aparentar estar más concentrado en los medios de comunicación, ya sea en programas de debate o en la desafortunada sesión de fotos de  Paris Match, que en las negociaciones con el Eurogrupo.

Varoufakis tiene que concentrarse en su objetivo principal —probablemente el alivio de la deuda griega— y desarrollar una estrategia para conseguirlo. Ello exigirá inevitablemente una política de negociación arriesgada, lo cual requiere a su vez un plan B por si las autoridades de la zona euro lo rechazan. El Plan B podría consistir en introducir una divisa paralela, lo que permitiría al gobierno griego amenazar de forma creíble con el impago unilateral de la deuda. El gobierno podría pagar sus cuentas con pagarés negociables cuyo valor se derivaría del hecho de que podrían ser usados para pagar impuestos pasados, presentes y futuros. Aunque pueda parecer una locura, el estado de California hizo eso en 2009 sin abandonar el dólar.

¿Es posible que Grecia tenga que abandonar pronto el euro?

Creo que las posibilidades de que Grecia salga del euro están aumentando. Las autoridades de la zona euro están provocando deliberadamente una crisis de liquidez en Grecia, con el fin de forzarla a capitular. El Banco Central Europeo (BCE) ha cerrado a los bancos griegos el acceso a la liquidez barata e ilimitada de la que disfrutan  otros bancos de la zona euro, y en su lugar les ofrece, con cuenta gotas, liquidez excepcional más cara.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha sugerido que Grecia podría necesitar imponer controles de capital, alentando el retiro de depósitos de los bancos griegos, y por lo tanto la dependencia de esos bancos del BCE. Frankfurt también ha rechazado permitir a los bancos griegos adquirir más bonos del Tesoro griego, limitando las opciones de financiación del gobierno. Así, las posibilidades de que las autoridades de la zona euro estén imponiendo demasiada presión y de que Grecia se vea expulsada accidentalmente del euro —o de que el gobierno griego llegue a la conclusión de que no tiene otra alternativa que abandonar el euro— están aumentando. Al mismo tiempo, la opinión pública alemana está reclamando, cada vez más, que Grecia salga del euro, y por tanto, la canciller Merkel podría concluir que ella tiene que actuar de acuerdo con esa opinión.

Entonces, ¿cuáles serían las consecuencias para la economía griega de abandonar la zona euro?

Abandonar el euro sería, al principio, muy disruptivo para Grecia, especialmente si ocurriera de manera caótica. Indudablemente, habría un  corralito para evitar la fuga de depósitos, controles de capital, confusión sobre qué contratos se convertirían a la nueva moneda griega, cuándo y cómo, y así sucesivamente.

Una vez fuera del euro, el gobierno griego, sin duda, no se sentiría especialmente obligado a devolver el dinero a los gobiernos de la zona euro y al BCE, responsables de su expulsión; en particular cuando las deudas denominadas en euro aumentasen una vez que la nueva divisa griega se hubiese depreciado frente al euro. Es más difícil prever si Grecia decidiría o no pagar al Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bonos en manos de inversores privados.

Sin embargo, libre de deuda, con una divisa mucho más barata y con mucha más libertad política, Grecia recuperaría pronto el crecimiento, sin lugar a dudas. Cuando Argentina abandonó, en 2001, el régimen de convertibilidad con el dólar estadounidense, su recuperación comenzó un año más tarde.

Lo que sucediese después dependería de lo bien que gestionase el gobierno la economía. ¿Lleva a cabo sus planes para acabar con el poder de los oligarcas corruptos que tienen el dominio sobre un mercado “cartelizado”, impulsar la inversión y atraer el  know-how y el capital extranjeros para modernizar la economía? ¿O desperdicia la nueva libertad de acción que ha conseguido?

Numerosas autoridades de la zona euro y el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, creen que la zona euro sobreviviría al abandono del euro por parte de Grecia. Sin embargo, unos de los historiadores económicos más respetados, Barry Eichengreen , afirma que sería un “Lehman Brothers al cuadrado”. ¿Cuál es su opinión al respecto? 

El impacto inicial sería financiero. Grecia, casi con toda seguridad, suspendería el pago de la totalidad de la deuda contraída con las autoridades de la zona euro, así como el del pasivo de Target 2 del Banco de Grecia. También afectaría a los bancos extranjeros que aún están expuestos a la economía griega. Y también dispararía la especulación sobre cuál sería el siguiente país en abandonar el euro: ¿Portugal? ¿Italia? ¿España? Dicho esto, el BCE podría intervenir para limitar la fuga de depósitos, y ya está comprando una gran cantidad de bonos estatales a través de su programa de expansión cuantitativa. Así que, a corto plazo, creo que el impacto en el resto de la zona euro sería doloroso pero controlable.

De cara al futuro, la confirmación de que los países pueden abandonar el euro generaría más incertidumbre sobre todos los países en dificultades del sur de Europa, incluida España, asfixiando la inversión y convirtiendo la zona euro en algo aún más frágil. En un mundo post  quantitative easing [ndlr: post-expansión cuantitativa], se haría más probable que se tuviese que activar el programa  Outright Monetary Transactions [ndlr: programa de compras directas], lo cual revelaría que la afirmación de Mario Draghi de que haría “lo que fuese necesario” para mantener el euro unido no es tan sólida como parece.

Por último, el abandono del euro por parte de Grecia provocaría un contagio político. Si Grecia comenzase pronto a crecer de nuevo fuera del euro —como incluso algunas autoridades de la Comisión Europea sugieren en privado que sucedería—, otros países podrían decidir seguir sus pasos. ¿Podría el euro sobrevivir a la salida de Italia, donde los tres principales partidos de la oposición son antieuro? ¿Y si fuera Francia?

En 2010, España contribuyó al primer rescate de Grecia con una suma de 9800 millones de euros. En su libro  European Spring usted afirma que “el rescate griego fue la segunda etapa del mayor atraco bancario de todos los tiempos”. Un  director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y usted indican que el objetivo del rescate no era ayudar a Grecia sino a los bancos alemanes y franceses. ¿Qué ocurrió exactamente? ¿Lo sabía el gobierno español?

Cuando, en 2010, Grecia se vio aislada de los mercados, su deuda, enorme y en rápido aumento, era sin lugar a dudas impagable. Tanto los inversores como los empleados del FMI lo sabían. Por lo tanto, se debería haber aplicado una quita a esa deuda, como el FMI reconoció después públicamente. Sin embargo, para evitar que los bancos alemanes y franceses sufrieran pérdidas, los responsables políticos de la zona euro, y en particular la canciller alemana Angela Merkel junto al trío francés compuesto por el presidente de Francia Nicolas Sarkozy, el presidente del Banco Central Europeo Jean-Claude Trichet y el presidente del FMI Dominique Strauss Kahn, hicieron creer que Grecia solo estaba atravesando problemas de financiación temporales. En violación de los tratados de la UE, cuyas normas impiden los rescates, prestaron dinero de los contribuyentes europeos al insolvente gobierno griego, en apariencia por solidaridad, pero con el objetivo real de rescatar a esos bancos extranjeros. En realidad, este préstamo condenó a los pobres griegos a una “prisión de deuda”. Al poner los intereses de la banca por encima de los de los ciudadanos comunes, los responsables de la zona euro han enfrentado a unos europeos contra otros.

No puedo confirmar lo que el gobierno español sabía o creía en 2010; para ello habría que tener acceso a las actas de las reuniones oficiales.

Según Bloomberg, el ministro de economía español Luis de Guindos (y exdirector de Lehman Brothers España y Portugal) tuvo una posición bastante agresiva contra Grecia durante el acuerdo del Eurogrupo de febrero. Desde un punto de visto económico y político, ¿fue una buena decisión para España?

Luis de Guindos quiere ser el próximo presidente del Eurogrupo, por lo que necesita ser “ más alemán que los alemanes” para ganarse el apoyo de Berlín. Asimismo, el gobierno del PP quiere que el gobierno griego liderado por Syriza fracase, con el fin de disuadir a los españoles de votar a Podemos en las elecciones generales de noviembre. Por último, al haber aceptado la estrategia liderada por Alemania de austeridad y reformas estructurales, el gobierno español tiene un interés directo en la defensa de su postura.

También es verdad que, en términos financieros estrictos, los contribuyentes españoles perderían dinero con la quita de la deuda de Grecia, debido a la decisión catastrófica y corrupta de 2010. Pero, en un sentido estratégico más amplio, los intereses de España en su conjunto —de hecho, todo el mundo en España, menos los bancos y sus acreedores— están alineados con los de Grecia. En ambos casos, los contribuyentes corrientes han sido obligados a pagar los costes totales de una crisis de la que son, a lo sumo, sólo en parte responsables. En particular, en ambos casos se han visto obligados a rescatar a la banca francesa y alemana, cuyas malas prácticas de préstamo alimentaron la burbuja inmobiliaria en España y la burbuja de consumo público en Grecia. Al igual que Grecia, España tiene una deuda externa altísima. En conclusión, los españoles deberían compartir las aspiraciones de los griegos por una zona euro más justa.

¿Cuál es la solución a la elevada deuda pública de numerosos países de la zona euro?

Por ahoraaunque  la deuda pública española sigue creciendo, continúa siendo sostenible, aunque eso podría cambiar si el crecimiento se desacelera, la deflación se profundiza y/o los tipos de interés suben. El principal problema de España es su enorme deuda privada, y en particular las hipotecas ligadas a casas cuyo valor se ha desplomado. Sin embargo, los hipotecados no pueden escapar debido a la injusta ley hipotecaria de España, que favorece a la banca, y a la falta de voluntad política para infligir pérdidas en una banca con conexiones políticas que se sigue beneficiando de un aval implícito de los contribuyentes.

Está claro, no obstante, que el gobierno griego necesita aliviar su deuda, y una buena manera de gestionar este proceso sería celebrar una conferencia sobre la deuda donde acreedores y deudores podrían alcanzar un gran acuerdo. Eso podría incluir una quita de la deuda a cambio de reformas, e idealmente también un plan Marshall (o Merkel) de inversión. Dicha conferencia también podría abordar la deuda bancaria de 64 mil millones de euros impuesta a los contribuyentes irlandeses (14 000 euros por persona) y una quita a los préstamos de la Unión Europea a Portugal.

En una reciente entrevista , Thomas Piketty ha afirmado que “al crear la zona euro hemos creado un monstruo”. ¿Qué opina sobre esta afirmación?

Creo que, mientras que el euro tiene fallos de diseño, la zona euro se ha convertido en una monstruosidad —una prisión de deudores glorificados— debido a los errores catastróficos que se han cometido durante la crisis. Los contribuyentes han tenido que pagar el precio de las malas prácticas de préstamo de la banca. Los países acreedores, en particular Alemania y los Países Bajos, han trasladado los costes totales de la crisis a los países deudores, principalmente a España. Se ha impuesto un sufrimiento innecesario a la gente común, aplicando una austeridad colectiva y unos recortes salariales excesivos y prematuros. Por último, la nueva camisa de fuerza fiscal prohíbe decisiones legítimas y democráticas sobre fiscalidad y gasto. En conclusión, necesitamos con urgencia una zona euro más libre, justa y democrática.

En su libro  European Spring   usted dice que la zona euro va camino de convertirse en una zona euro germánica con un marco tecnocrático. Al mismo tiempo, el ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble, asegura que “unas nuevas elecciones no cambian nada”. Ante este panorama, ¿qué puede hacer España?

En primer lugar, España tiene que elegir un nuevo gobierno  [en las elecciones] a finales de año. En mi opinión, la prioridad del nuevo gobierno sería conseguir aliviar la deuda de los prestatarios en dificultades, y en particular los titulares de hipotecas. Si eso implica que los bancos tengan grandes pérdidas, que así sea; sus acreedores tendrán que recapitalizarlos soportando parte de esas pérdidas.

Además, Madrid debe hacer causa común con París y Berlín para pedir políticas y reglas diferentes para la zona euro. Un aumento de la inversión y unas reformas que se centren en la productividad, y no en el recorte de los salarios en una búsqueda mercantilista de la “competitividad”. Reglas fiscales más flexibles que permitan a los gobiernos democráticamente elegidos responder a condiciones económicas y prioridades políticas cambiantes, con un BCE cuyo mandato sería prevenir pánicos, y con la creación de un mecanismo para reestructurar las deudas de gobiernos insolventes.

Finalmente, Alemania también debe desempeñar su papel en el ajuste necesario en la zona euro, relanzando su actividad económica en vez de imponer la deflación a sus vecinos. Su superávit de cuenta corriente, casi el 8 % de su PIB, el mayor del mundo, es el desequilibrio más peligroso y desestabilizador de la zona euro. Se debe presionar a la Comisión Europea para que haga cumplir en Alemania las reglas del Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos de la zona euro. Que se les demande, si es necesario.

“Los gobiernos podrían haber abordado con decisión los problemas bancarios en Europa mucho antes de ahora sin recurrir al dinero del contribuyente”. Como usted sabe, el contribuyente español pagó 23 465 millones de euros para rescatar a Bankia. ¿Había alguna alternativa? 

La solución era simple: copiar y pegar las leyes de resolución bancaria que ya habían sido promulgadas en otras partes, por ejemplo en Gran Bretaña; eliminar a los accionistas de Bankia; y dejar que sus acreedores cargaran con la deuda, convirtiendo sus bonos en acciones. Sin embargo, el gobierno español tomó la decisión política de rescatar a Bankia, que estaba dirigido por el exministro de economía del PP Rodrigo Rato.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, dijo hace un año que la crisis había terminado en España. ¿Es verdad?

Por supuesto que no. La economía española sigue siendo un 5,7 % menor que cuando golpeó la crisis hace siete años. El 23,7 % de los españoles está en paro, y muchos más han quedado directamente fuera de la fuerza laboral. La deuda privada sigue siendo enorme, al tiempo que la deuda pública sigue aumentando. De hecho —contrariamente a las afirmaciones del gobierno de que la austeridad ha “funcionado”—, la recuperación ha coincidido con la flexibilización de la austeridad extrema del periodo de 2011 a 2013, mientras que el déficit presupuestario del 5,7 % del PIB del año pasado fue el más elevado, no sólo de toda la zona euro, sino de toda la UE. Mientras tanto, con el estancamiento de los salarios, el aumento del consumo es impulsado por una reducción del ahorro en lugar del aumento de los salarios. Por lo tanto, España no se ha ajustado con éxito, ni su recuperación es sostenible. 

Usted explica en su libro la crisis de Europa como “una tragedia con un prólogo y cinco actos”. Al parecer, esta tragedia no va a terminar pronto. ¿Qué opinión tiene de nuestros responsables políticos?

Pienso que algunos responsables políticos realmente creen, erróneamente, que la consolidación fiscal y las reformas estructurales son la solución a una recesión de balance. A otros no les importa y, cínicamente, solo quieren justificar las malas decisiones que han tomado. La crisis ha puesto de manifiesto cómo los políticos del establishment y los tecnócratas de la Unión Europea son generalmente incompetentes, a veces corruptos, y con frecuencia están peligrosamente desconectados del ciudadano corriente que sufre las consecuencias de sus decisiones. Por eso la tragedia puede prolongarse largamente en el tiempo, hasta que los votantes finalmente digan “basta”.

En su libro, usted propone una serie de reformas para mejorar las instituciones europeas y nuestras economías: “para escapar de este largo y oscuro invierno, necesitamos una primavera europea: una renovación tanto económica como política”. ¿Tenemos que ser optimistas? Soy optimista en el sentido de que el futuro de Europa no tiene por qué ser tan desolador como el presente. Los europeos podemos cambiarlo para mejor. Pero el cambio no ocurrirá de manera automática. Tenemos que luchar por ello. Es la razón por la cual he puesto en marcha un movimiento, en europeanspring.org, por una  Primavera Europea, por una Europa más dinámica, digna y democrática.

martes, 28 de abril de 2015

Los stablishments políticos y financieros europeos quieren acabar con Syriza.


Artículo en Publico de fecha 28 abril 2015.

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía Aplicada. Universidad de Barcelona

La  explicación más común que aparece en los mayores medios de información en España del estancamiento en las negociaciones entre el Eurogrupo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, por un lado, y el gobierno Syriza por el otro, es que este se debe a la incompetencia de este gobierno, escenificado por el comportamiento definido como teatral de su Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, que ha mostrado una gran inmadurez e “impertinencia”, expresión esta última utilizada por el Ministro de Finanzas alemán, el Sr. Wolfgang Schäuble. Se presenta así al nuevo gobierno griego como rígido, incapaz de negociar con buena fe, introduciendo demandas (como el pago de compensaciones del gobierno alemán al Estado griego por los daños causados por la ocupación nazi a la sociedad griega) que no vienen al caso, o insistiendo en la reestructuración de la deuda pública griega, un tema que el gobierno griego debiera ser consciente que se considera  innegociable.

La culpa, pues, es del gobierno Syriza. Lo que este debería hacer, según la sabiduría convencional del momento, es respetar los acuerdos firmados por el anterior gobierno, implementando las medidas de austeridad autorizadas con anterioridad, y eliminando las medidas que aparecían en su oferta electoral y que incluían, entre otras propuestas, eliminar el descenso de las pensiones, revertir las reformas laborales que faciliten el despido, y parar los desahucios (una paralización que afectaría negativamente los intereses de la banca). A la respuesta negativa a parar tales medidas que ha dado el gobierno Syriza, indicando que el electorado griego les había pedido que realizaran tales medidas, el establishment político europeo (instrumentalizado por el establishment financiero) le responde que ellos, los gobiernos presentes en el Eurogrupo, también han sido elegidos democráticamente, y que la aplicación de sus propuestas a Grecia son también resultado de mandatos populares (lo cual, por cierto, no se corresponde a la realidad, puesto que la gran mayoría de partidos gobernantes de los países europeos representados por los Ministros de Finanzas del Eurogrupo no tenían incluidas en sus programas las medidas de austeridad que han estado imponiendo a sus ciudadanos, siendo el gobierno Rajoy un ejemplo de ello. Ninguna de las políticas de austeridad estaba en la oferta electoral del PP. Y como él, la gran mayoría de partidos gobernantes en la Eurozona.

La imposición de tales políticas de austeridad a Grecia se presenta por los Ministros de Finanzas del Eurogrupo como necesaria para conseguir la recuperación de la economía griega, ignorando que han causado un enorme desastre y tragedia humana en Grecia, con la pérdida de un 25% de su PIB. Es interesante y significativo que la misma reunión del Eurogrupo en Riga que acusaba al gobierno Syriza de irresponsable por oponerse a sus propuestas, presentaba al gobierno Rajoy y sus medidas de austeridad como ejemplares (“El Eurogrupo loa las reformas de España”, La Vanguardia, 25.04.15, p.70).

La agresividad de economistas liberales y socioliberales hacia Syriza

Esta explicación del supuesto estancamiento de las negociaciones ha sido promovida en los mayores medios de información en España. Y dos economistas mediáticos que gozan de gran acceso a tales medios han sido especialmente agresivos en su crítica al gobierno Syriza. Uno es JC Díez, próximo al dirigente del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez (y que se ha transformado casi en el corresponsal económico de El País) y otro es el Sr. Josep Oliver, en su día también en la órbita socialista (en Catalunya), que es un gran defensor de la necesidad de tales políticas de austeridad (a las que atribuyó en su último artículo en El País, “La larga marcha del empleo”, 24.04.15, lo que él definió como recuperación económica de España). Estos economistas han sido los máximos reproductores de los argumentos utilizados por el Ministro de Finanzas alemán, responsabilizando al gobierno Syriza de la paralización de las negociaciones, y culpando además a este gobierno por el considerable deterioro de la situación económica griega desde la victoria de Syriza (como también ha hecho el ministro alemán).

Tanto Díez como Oliver parecen desconocer la acumulada evidencia científica que muestran cómo tales políticas de austeridad han deteriorado enormemente el estado de la economía no sólo griega, sino de la mayoría de países de la Eurozona al reducir la demanda doméstica en estos países, siendo una de las mayores causas de la Gran Recesión. Muchos expertos como Krugman, Stiglitz, Weisbrot, Baker, Galbraith, Jeff Faux y una larga lista de economistas bien conocidos, también han atribuido las crisis a esta limitada demanda doméstica causada por los recortes y bajadas salariales, añadiendo su voz a una explicación que, siendo minoritaria al principio, está convirtiéndose en mayoritaria en amplios círculos académicos europeos (aunque no en España) debido a la robustez de la evidencia acumulada durante estos años de Recesión. En cuanto a la supuesta recuperación de la economía española, esta no se debe a estas medidas de austeridad. Todo lo contrario, ha sido el descenso de las políticas de austeridad (debido a consideraciones electoralistas) y sobre todo al descenso del precio del petróleo, a la devaluación del euro y a las medidas de expansión monetaria del BCE las que han sido responsables de tal crecimiento económico que se presenta como recuperación.

El objetivo del establishment financiero y político europeo no es expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno griego.

Una razón aducida frecuentemente por estos y otros autores defensores de las políticas de austeridad es que estas han sido necesarias para “salvar el euro”. Este “salvar el euro” ha sido una constante entre ellos. El euro, sin embargo, nunca ha estado en peligro ni de desaparecer ni de colapsar, tal como algunos hemos estado señalado desde su principio. Y la causa de que nunca haya estado en peligro es que sistemáticamente ha beneficiado a los que mandan en la Eurozona (el establishment financiero) a costa de la mayoría.

Tal argumento –de salvar el euro- se está utilizando ahora de nuevo cuando se indica que hay una posibilidad de que la rigidez e incompetencia de Syriza fuerce la expulsión de Grecia del euro, pues sus políticas hacen imposible su permanencia en esta unión monetaria. En contra de lo que dicen estos autores, lo último que desea el establishment político de la Eurozona (instrumentalizado por el establishment financiero) es que Grecia salga del euro. Lo que desean (y hay que ponerlo en cursiva) es expulsar a Syriza del gobierno griego, es decir, que colapse su apoyo electoral y que sea sustituido por el partido anterior, servil a sus intereses. Este ha sido y continúa siendo el objetivo de la agresividad mostrada por los establishments financieros, políticos y mediáticos europeos. Se mostró claramente este objetivo incluso antes de que ganaran las elecciones. Las intervenciones del BCE, de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, por no decir del gobierno alemán y de sus aliados (como el gobierno Rajoy) en las elecciones griegas fueron notorias, participando activamente en la campaña en contra de Syriza. Y nueve días (sí, solo 9 días) después de que saliera elegido Syriza, el BCE cortó la línea de crédito al gobierno griego en una medida de una enorme hostilidad (equivalente a un acto bélico), sin tan siquiera esperar a tomar esta decisión cuando hubiera correspondido según el calendario marcado, en fechas posteriores. Este acto de hostilidad, fue seguido por una redefinición muy marcada de los términos en los cuales la banca privada griega podía prestar dinero al Estado, comprando deuda pública, una medida que el BCE nunca había aplicado a los gobiernos anteriores, responsables de los enormes déficit y deuda públicos que el gobierno Syriza había heredado.

Estas medidas fueron aplicadas con pleno conocimiento de que crearían una gran fuga de capitales. 24.000 millones de euros han abandonado Grecia desde diciembre. Esta situación, resultado de una enorme agresividad hacia el gobierno Syriza, está dificultando enormemente que el Estado pueda conseguir prestado dinero de los mercados financieros (es decir, de la banca), situación que es resultado de las acciones tomadas por el BCE. Ninguno de estos hechos aparece en los artículos del Sr. J.C. Díez o del Sr. Josep Oliver (“¿Corralito griego ya?”, La Vanguardia, 24.04.15). Según ellos, Syriza y su comportamiento, su supuesta rigidez e inflexibilidad, son los responsables de la situación en la que se encuentra el gobierno Syriza.

Las políticas de austeridad impuestas a Grecia han reducido su PIB un 25%, porcentaje nunca alcanzado en ningún país en tiempo de paz. Y ello ha beneficiado al capital financiero, tanto griego como alemán, francés y español, entre otros, con un enorme daño a la mayoría de la población griega. La evidencia de que ello ha sido así es abrumadora. Pero ello no es obstáculo para que el BCE, la Comisión Europea, el Eurogrupo, el Consejo Europeo, el FMI y el gobierno alemán continúen insistiendo en las mismas políticas que han conducido a la enorme crisis humanitaria. Nada menos que el que fue director de la oficina europea del FMI, el Sr. Reza Moghadam, escribió un artículo en el Financial Times (“Stalemate can be replaced with sanity in eurozone dealings with Greece”, 08.04.15) en el que concluía que lo que está ocurriendo en las negociaciones era profundamente injusto, pues “Europa está exigiendo al gobierno griego actual la implementación en cuestión de semanas de toda una serie de medias que los gobiernos anteriores no realizaron en varios años”.

En realidad, las demandas del gobierno griego son más que razonables. Son las mismas que se aplicaron al gobierno alemán en los años cincuenta. Y entre ellas, pide que no se le exija el pago de la deuda a no ser que la economía griega comience a crecer de nuevo. La rigidez en las negociaciones es la que presenta el Ministro de Finanzas alemán, y sus aliados (el gobierno portugués y el español, junto con los gobiernos del Este de Europa), la mayoría de clara orientación neoliberal es la causa de la situación actual. Su objetivo es destruir a Syriza, no sacar a Grecia del euro. Véase la alegría mostrada en el reportaje de El País (conocido por su animosidad a Syriza y Podemos) subrayando el supuesto declive del apoyo popular a Syriza (de una manera característica y previsible, El País manipula el título, indicando que “el calvario de la negociación reduce el apoyo popular al gobierno de Syriza” –El País, 24.04.15-, título que contrasta con los datos proveídos en el mismo artículo, donde se ve que el apoyo a Syriza ha aumentado de un 36% en enero a un 38% ahora). Esto es lo que están intentando en su estrategia, cuya última noticia es el intento de neutralizar, e incluso expulsar, al Ministro de Finanzas griego, deseando que vuelvan sus aliados, las derechas griegas, que llevaron al país al desastre, para poder así controlar Grecia a su antojo, como hicieron en los años que precedieron a la victoria de Syriza.

Una última observación. Ruego que el lector distribuya extensamente este artículo. Yo no tengo las cajas de resonancia que tienen los antes citados economistas. Todo lo contrario, los medios de información y persuasión de este país, conocidos internacionalmente por su escasa diversidad, no publican voces críticas como la mía. De ahí que tengo que pedirle al lector que, como ocurría durante la dictadura, los artículos se conozcan pasándolos mano a mano. Gracias.

lunes, 20 de abril de 2015

Alemania y los capitales en fuga


Artículo de Manuel Ballbé. Catedrático de Derecho Administrativo UAB. Publicado en el cuarto número 0 del semanario AHORA.


La enorme deuda alemana camuflada explica la estrategia contra el sur de Europa, la de propagar intencionadamente pánico financiero allí para lograr una huida masiva de capitales hacia Alemania. Eso es lo que ha sucedido con Grecia.

Las recientes declaraciones del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Jüncker, en las que afirmó que “la troika atentó contra la dignidad de Grecia” y admitió que “la troika es poco democrática”, suponen el reconocimiento de la perversión de utilizar el descrédito como arma  arrojadiza. En el futuro no debe descartarse que el derecho y los tribunales sean la última salida para poner orden en este “mercado caníbal”; este problema no es sólo político y económico sino jurídico, y se debe encauzar en los tribunales como el de la UE o el Tribunal Judicial de la OMC (Appellate Body), una instancia a la que Grecia debería recurrir de inmediato.

Como se  muestra en la tradición jurídica norteamericana, contra los abusos de posición dominante de las grandes corporaciones y la protección de la democracia económica a través del derecho de la competencia y la garantía de los derechos de las minorías, las cuestiones económicas no se dirimen solo en el ámbito político y financiero, sino fundamentalmente en el judicial.  Hay que recordar que los jueces, en el siglo XIX, ya anulaban los derechos de acreedores si actuaban con finalidad especulativa desestabilizadora.

Es la  vieja y efectiva estrategia de los grupos activistas norteamericanos  de movilización, pero también por la vía judicial, bajo el principio de “regulation through litigation”, es decir,  litigar para conseguir el reconocimiento de nuevos derechos de las minorías discriminadas. En este caso para frenar el abuso de los poderes bancarios, bajo una hegemonía alemana, que ha atacado a un pequeño gran país como Grecia, como ha reconocido Juncker;

La estrategia de propiciar la fuga de capitales del sur de Europa al norte se debe a una realidad incontestable, que los economistas siguen sin documentar y denunciar: la enorme deuda alemana camuflada, provocada por la quiebra de algunos de los bancos más importantes de Alemania, que el propio Bundesbank, en 2012, reconocía que fue causada por “los pasados excesos de los grandes bancos alemanes en su actividad internacional”.

El Dresdner Bank, el segundo del país quebró en 2009, y fue absorbido por el tercero, el Commerzbank, que el gobierno Merkel nacionalizó a su vez en un 25% y lo rescató inicialmente con 100.000 millones de euros.

El cuarto banco de Alemania, el Hypo Real Estate, quebró estrepitosamente.  Hoy cuando se anuncia su privatización, sabemos que en este banco se inyectaron, según el periódico económico alemán Handselblatt, 200.000 millones de euros para reflotarlo, que evidentemente sufragaron los trabajadores alemanes, pero también los capitales que fueron forzados a huir desde el sur de Europa hacia Alemania, cuando se tramó la campaña de descrédito contra Grecia y el más que anuncio de su salida del euro.

Todas estas quiebras de facto y rescates tuvieron lugar sin ninguna transparencia y sólo se dieron a conocer en 2012 “por  la filtración del informe confidencial del supervisor financiero alemán, el BaFin, confirmado por otro de Merrill Lynch, que valoraban en 800.000 millones los activos tóxicos del país en 2009.

El informe de Moody’s sobre los bancos alemanes de 6 de junio de 2012  describía el problema de una fuerte descapitalización y riesgo de liquidez de los mismos, pero mantenía su rating porque consideraba, en una coletilla sorprendente, que había “una alta probabilidad de un apoyo externo proveniente de múltiples fuentes, como típicamente es asequible para el sector público bancario alemán”.

Precisamente en ese mismo momento, Bloomberg reflejaba el 12 de junio de 2012 la efectividad de la amenaza de expulsión del euro a Grecia y de la propagación de pánico financiero en beneficio de Alemania con un ilustrativo título: “La fuga de capitales deja a los bancos alemanes inundados de depósitos baratos”.  Y precisaba que en un año “los depósitos en Alemana se incrementaron en un 4,4% hasta los 2,17 billones de euros, mientras que los depósitos en España, Grecia e Irlanda se encogieron un 6,5% hasta 1,2 billones de euros en el mismo período, incluyendo el 16% que bajaron en Grecia”.  Y precisaba que “sólo en 6 meses el Deutsche Bank ingresó 5.000 millones de euros de depositantes del sur y el Commerzbank 7.000 en el primer trimestre del 2012”.

Pero todavía más importante, destacaba Bloomberg: “También recibieron 20.000 millones de euros los bancos alemanes en el exterior”, especialmente en Suiza y Luxemburgo, como el Commerzbank Internacional SA de Luxemburgo (CISAL).

Los economistas no se han ocupado de aflorar todos estos datos decisivos para hacer un diagnóstico y entender el porqué de una política de austeridad impuesta al sur,  que articula un ataque especulativo propiciando pánico financiero para que el gran capital acumulado en el sur fuera deslocalizado  “voluntariamente” a los bancos del norte.

Ahora también sabemos que el Deutsche Bank, “estaba horriblemente descapitalizado, debido a la alta exposición que tiene en el Mercado de Derivados” (casino desregulado y privatizado), como alertó Hoeing,  vicepresidente de la Federal  Deposits Insurance Corporation y exmiembro de la Reserva Federal, el 14 de junio de 2013.

Con el escándalo LuxLeaks también se ha descubierto que el Deutsche Bank residía en el paraíso  fiscal de Luxemburgo; durante todos estos años no habría pagado el impuesto de sociedades, mientras los demás bancos (griegos y españoles, por ejemplo) que competían con él, tenían que soportar esta más que desleal competencia.

En estos momentos el Deutsche Bank se enfrenta a una avalancha de investigaciones criminales y civiles impulsadas por  la Fiscalía de EEUU,  por su implicación en el cártel que manipuló el Líbor-Euríbor y del Forex (Mercado de Divisas), así como por su participación en las hipotecas basura. Estos días también se enfrenta al riesgo de no superar el primer stress test al que se somete en Estados Unidos. Para hacer frente a todas estas investigaciones tiene previsto nombrar al conocido penalista Steven F. Reich como Consejero General del Deutsche Bank para América.

También el  Commerzbank, segundo banco alemán seminacionalizado, se enfrenta a la  temida Securities and Commodities Fraud Task Force de Nueva York, que la investiga por presunto lavado de dinero.

Todos estos métodos tan poco ortodoxos de la banca alemana nos confirman que la imposición de austeridad tenía un componente claro de dominación incluso política, y que provocar pánico financiero les servía para rellenar el agujero existente en sus propios bancos, provocado por lo que fue la causa de la crisis financiera mundial: el mercado de derivados,  desregulado y privatizado desde el año 2000, en manos de un cártel de trece megabancos, entre ellos el Deutsche Bank.

sábado, 18 de abril de 2015

RATO, O UN CASO DE EMERGENCIA DEMOCRATICA


 

Artículo de Juan Carlos Monedero, de fecha 16 abril 2015 en Público.

Una mano inclina el cogote de Rodrigo Rato para que entre en un coche policial. Se desvanece, en un instante, una época. La del milagro económico. La del argumentario contra lo público. La de la criminalización de los sindicalistas críticos y el desprecio a los trabajadores. La del éxito de lo privado, la liberalización del suelo, el azul del PP hasta en los telediarios, el ladrillo, el cemento y las tuneladoras, la era de Rouco, los telediarios mercenarios, José Luis Moreno y José María Fidalgo, el desparpajo de la cazadora de talentos ladrones Aguirre, la de las privatizaciones felices de la sanidad y la educación, la de los españoles mirando en los cubos de basura mientras Ana Botella les multaba e invitaba al mundo a un relaxing cup of café con leche. La del saqueo de las cajas de ahorro, la de la universidad entregada a Bolonia y devuelta a los ricos.  La era de Aznar y la Gürtel, de Esperanza Aguirre y la Gürtel, de Cristina Cifuentes y la Gürtel. Maldita Venezuela que no lo tapa todo. A ver si Maduro hace algo que está la cosa fea.

Una mano inclina el cogote de Rodrigo Rato, detenido, mientras registran su casa. Alzamiento de bienes, fraude fiscal y blanqueo. Con el apoyo del Ministro Montoro. Que hace amnistías fiscales para sus colegas. Montoro el deslenguado. El que usa el aparato del Estado contra los adversarios políticos. El del despacho donde atienden los problemas fiscales de las grandes fortunas. Un fiscal, que viene de esa época, hace un escrito urgente al juez de guardia para que Rato sea puesto en libertad en cuanto acabe la práctica de los registros. Qué fiscal tan diligente. Personas pobres que han robado un par de cientos de euros no tienen tan buenos abogados. Los ricos siempre han sido impunes porque ellos han escrito las reglas de juego. Hoy algo se ha roto. Una mano, detenida como un paso de baile, baja la arrogante cabeza de Rato para que entre en el coche. El fiscal tiene miedo a ese coche y se acaricia su propio cogote. No pocos fiscales, en estos tiempos del PP, pertenecen al pasado aunque no lo sepan. Una época se acaba y nunca faltan mercenarios que antes de abrazar el nuevo régimen, siempre  con maneras de converso, deciden ser los más execrables defensores del necrosado nepotismo. Ni siquiera la historia se acuerda de esos seres tan infames. Pero tienen su cuota parte en el daño.

La noche del jueves 16 de abril, a las 22:40, desaparece el hashtag #FueraLaMafia 17A. Un llamamiento para que el viernes 17 la ciudadanía le recuerde al PP que está harta de sus acciones criminales. En las redes sociales surge una gran consternación: ¿por qué ha desaparecido algo que están construyendo decenas de miles de tuiteros en toda España? ¿Cómo es posible que ese llamado, convertido en apenas unos minutos tendencia nacional, haya sido retirado? ¿Es que los poderosos mandan sobre las redes? Alguien ha llamado a Twiter para frenar ese llamamiento. Otra vez una concentración delante de la sede del PP. Y la cúpula del PP tiene pánico. Lo que más les asusta es que la gente se dé cuenta de que se comportan como una asociación para delinquir.

Aquella vez fue a las cinco. Este viernes es a las siete. Pero tiene la misma lógica: decirle a los ladrones de nuestra democracia que ya sabemos qué tienen entre manos, que no vamos a permitirlo. Un petrolero que amenaza la costa canaria regresa vientos del pasado. La cabeza de Rato, responsable de agachar la cabeza de continentes enteros cuando era Director del FMI, se inclina para entrar en un coche policial. Rato, que le quitó medicinas y educación a los países del Sur, que ha compartido vinos caros y suites lujosas con la enemiga de los ancianos Lagarde, con el enemigo de las mujeres Strauss-Kahn, que le quitó a los madrileños la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, entra en un coche policial para que sepamos que todos este esfuerzo de protesta no ha sido en vano. Tantos desahuciados de Bankia tendrán, al menos, una pequeña compensación por todo lo que han sufrido. He visto a una preferentista dejar caer una lágrima. Ayer, mientras los trabajadores esperaban la sentencia del Supremo que les daría la razón, lloraba porque una anciana acababa de morir sin recuperar sus ahorros. La gente como Rato no llora por nadie.

Quedan, todavía, todos los necesarios responsables de esta etapa de rapiña. Los Montoro, Guindos, Esperanza Aguirre,  Mariano Rajoy, Cospedal, Soraya Sáez de Santamaría, Javier Arenas, Carlos Floriano, Ana Mato, el Ministro Fernández, Gallardón o Javier González, Camps, Matas, Bárcenas o Jesús Sepúlveda. Y el gran jefe bajo cuyo mandato se gestó la Gürtel y todos estos desaguisados: José María Aznar. El de la foto de las Azores. Y no olvidamos a los periodistas mercenarios que los han defendido. Qué etapa. ¿Cómo hemos podido los españoles aguantar tanta mentira? Igual estábamos viendo el fútbol o planeando el siguiente viaje. Ellos estaban enriqueciéndose sobre nuestras espaldas. Y usando el aparato del Estado para hacer negocios e intentar silenciar a los opositores.

Una mano inclina el cogote de Rodrigo Rato, Vicepresidente del Gobierno de Aznar, el mismo al que el sonriente Presidente de la foto de las Azores había señalado como sustituto, para que entre en un coche policial. Se desvanece, en un instante, una época. Caen las estatuas pero quedan los pedestales. Si el pueblo no reacciona, vendrán los mismos perros con distintos collares. No pueden irse otra vez de rositas. Es hora de recordar que en democracia el pueblo es el que manda. Pásalo.

jueves, 16 de abril de 2015

BIPARTIDISMO, TOCADO PERO NO HUNDIDO

Artículo de Enrique Herrando Mariscal de fecha 15/04/2015 en infolibre.

 

A seis semanas de las elecciones municipales y autonómicas, se va dibujando una intención de voto que empata a cuatro partidos: Podemos (22,1%), PSOE (21,9%), PP (20,8%) y Ciudadanos (19,4%). IU (5%) y UPyD (2%) quedan muy lejos de los cuatro. El 77% de los encuestados desean que PP y PSOE dejen de ser los partidos predominantes en la escena política, mientras que el 20% quiere que gane con claridad uno de los dos partidos, según el sondeo de Metroscopia, elaborado para el diario El País.

El bipartidismo está muy tocado, pero no hundido. Llama la atención que, pese a ser de conocimiento general que el PP ha defraudado a Hacienda, incurrido en delitos de corrupción desde hace veinte años, pese a los recortes, las privatizaciones, los reiterados incumplimientos de su programa, etc., etc., etc., siga obteniendo ese 21%. Lo mismo se aplica al escándalo de los ERE en Andalucía, un fraude de 650 millones a los ciudadanos que no ha impedido la victoria del PSOE en las autonómicas. Ambos hechos dicen mucho sobre la cultura política de este país.

Los dos grandes se defienden con uñas y dientes. El mensaje del PP es claro y sencillo: “Estamos saliendo de la crisis que nos dejó el PSOE gracias a nuestra política y a nuestra experiencia y conocimientos.” Tres mentiras encadenadas: ni la crisis fue cosa del PSOE, por mal que la gestionase, ni hemos salido de la crisis sino todo lo contrario, ni sus ministros o portavoces brillan precisamente por su excelencia. Quizás al PP no le quede otro remedio que huir hacia delante afirmando que la noche es día, sobre todo cuando las previsiones de crecimiento europeo a corto plazo no son precisamente halagüeñas.


También el mensaje del PSOE es una falacia: “Somos la izquierda, hemos hecho todo lo bueno que se ha hecho en este país y luchamos contra el partido corrupto.” ¿El PSOE de izquierdas? Cierto que en su haber está la construcción de un Estado del Bienestar, raquítico pero real, durante las dos primeras legislaturas de González. Luego, con Zapatero, la ley anticorrupción, la ley del aborto, la ley de la memoria histórica, la legalización de los matrimonios homosexuales. Pero una política de izquierdas significa sobre todo y ante todo una política económica que se oponga al fraude fiscal y otros delitos económicos de bancos y multinacionales, que haga pagar impuestos a la Iglesia, que audite la deuda pública y se niegue a pagar la deuda ilegítima, que derogue la actual ley de desahucios, que invierta en servicios públicos, que acabe con las privatizaciones, etc., etc. Nada de esto ha hecho el PSOE. Es más, las primeras privatizaciones las llevó a cabo González, los primeros recortes Zapatero, el acuerdo para modificar el artículo 135 fue cosa de Zapatero y Rajoy y así podríamos continuar. El PSOE juega siempre a hacer mucho ruido con su mano izquierda agitando el sonajero de los derechos sociales mientras con la derecha va firmando lo que le dictan quienes mandan sin tener que presentarse a elecciones. Aparte de que la corrupción está a la orden del día en el partido desde los tiempos de F. González.

La cultura política de este país está hecha de miedo grabado en los huesos, un miedo que viene de la guerra y de una dictadura que asesinó, torturó, encarceló o exilió a muchos centenares de miles de ciudadanos. Y también de un sentimiento de inferioridad respecto al poder que nos hace tragar con tantas y tantas cosas. Y de una generalizada ignorancia política fomentada desde ese mismo poder. Y de la manipulación a través de una mayoría de medios. Y, todo hay que decirlo, de la comodidad de delegar en políticos profesionales nuestra propia responsabilidad hasta encontrarnos con que esa casta nos ha convertido en siervos de las multinacionales y los bancos.

En todas esas deficiencias se apoyarán los del bipartidismo y utilizarán la enorme maquinaria de propaganda a su disposición durante los meses que quedan hasta las generales. Van a luchar con uñas y dientes para defender sus sillones. Desmontar sus falacias es tarea de todos. Después, votemos a quien menos malo nos parezca, pero, por favor, ni a Cánovas ni a Sagasta. Ya está bien de trileros.